ciber-seguridad

Internet abierto: herramienta fundamental para los católicos de Estados Unidos y del mundo

Internet abierto

Mediante una presentación enviada a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) urgió, el pasado 17 de julio, a esta Comisión a usar “la mayor fuerza de autoridad posible” para “retener las regulaciones de Internet abierto”.

(es.aleteia.org).- Las regulaciones actuales fueron adoptadas en 2015, cuando la FCC tenía mayoría Demócrata entre sus comisionados. Entonces se definió Internet como un “servicio utilitario”. Un esfuerzo previo de FCC para regular Internet como un “servicio de comunicación” no resistió el escrutinio judicial. Las regulaciones están ahora siendo revisadas por una FCC de mayoría Republicana.

El concepto de Internet abierto se ha denominado desde hace tiempo como “neutralidad de la red”; concepto mediante el cual los proveedores de servicios de Internet no favorecen ni discriminan a los usuarios ni a los sitios web.

Las entidades religiosas al “carril lento”

Según la consejera asistente general de la USCCB, Katherine Grincewich, este organismo eclesial está preocupado por que la FCC “está contemplando la eliminación de las regulaciones actuales que limitan la manera en que las empresas que controlan la infraestructura conectan a las personas a Internet”.

“Sin las actuales regulaciones abiertas de Internet, incluyendo prohibiciones en la priorización pagada, el público no tiene un recurso efectivo contra la interferencia de los proveedores de servicios de Internet con la accesibilidad a los contenidos”, dijo Grincewich en la presentación de la USCCB sobre el tema.

En opinión de la especialista, esto provocará incertidumbre sobre si esas compañías pueden bloquear, acelerar o retrasar el acceso al contenido de Internet, lo cual podría perjudicar a las entidades religiosas sin fines de lucro, quienes “serán relegadas a un carril lento de Internet”.

En peligro el principal atributo de Internet

Según Grincewich ,”dado que el interés público no comercial –incluyendo la programación religiosa– es una prioridad baja para las emisoras y compañías de cable, Internet es uno de los pocos medios disponibles para iglesias y grupos religiosos para comunicar sus mensajes y los valores fundamentales que sustentan el tejido de nuestras comunidades”.

Grincewich señaló: “Sin las protecciones para prohibir a los proveedores de Internet manipular la distribución de contenido, se pone en peligro los atributos fundamentales de Internet, en los que los usuarios tienen acceso libre al contenido y la capacidad de proporcionar contenido a otros”.

Estas protecciones, añadió, tienen una importancia particular para aquellos usuarios comprometidos con los principios religiosos “que dependen de Internet para transmitir a la información pública” sobre cuestiones de fe y sobre los servicios prestados al público por esas organizaciones o individuos.

Medio preferido por los pobres

En Estados Unidos –y en buena parte del mundo cristiano—Internet se ha convertido en un medio indispensable para trasmitir puntos de vista sobre asuntos de interés público o enseñanzas religiosas, por lo que la USCCB pide a la FCC que continúe como Internet abierto.

“Internet se construyó como un medio único, sin las funciones de control editorial de la televisión abierta, de la radiodifusión, la radio o la televisión por cable; está abierto a cualquier orador, comercial o no comercial, ya sea o no que el discurso está conectado financieramente a la empresa proveedora de acceso a Internet o si es popular o profética”, señaló Grincewich., quien añadió que “estas características hacen que Internet sea crítico para los oradores religiosos no comerciales”.

Grincewich agregó: “Igualmente importante es que Internet sea cada vez más el método preferido por los marginados y vulnerables –los pobres a quienes la Iglesia profesa una preferencia fundamental– de acceder a los servicios, incluyendo oportunidades educativas y vocacionales para mejorar sus vidas y las de sus hijos”.

Jaime Septién |

Te puede interesar también

Deja un comentario