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Los tips del “Padrecito del WhatsApp”

Da un vistazo a su breve guía para el buen uso de las redes

(aleteia.es).-En su reciente visita a Colombia, el sacerdote Luis A. Zazano, conocido como “El padrecito del Whatsapp” afirmó que la oración, los sacramentos y la vida espiritual han impedido que las tentaciones mediáticas lo absorban.

Y tiene claro cómo tienen que ser los mensajes digitales de audio o video que deben remitirse o transmitirse, especialmente en el área de la evangelización. Sus tips son sencillos y contundentes

 

Qué hacer

1. Hablar corto, conciso y preciso
2. Usar buen tono de voz
3. Ser didáctico y dinámico
4. Expresarse desde la experiencia personal
5. Comunicar siempre un hecho sucedido en tu vida desde la experiencia evangélica
6. Buscar la manera de llevar a Jesús ante las circunstancias de hoy

Qué no hacer 

1. Ser monótono en el hablar
2. Acaparar todo
3. Ser narcisita

También tiene identificadas otras conductas que afectan la vida familiar por el inadecuado uso de los dispositivos electrónicos y las redes sociales, en donde según él “la gente publica selfies hasta de los platos que come”.

Para el “Padrecito del WhatsApp”, es necesario respetar los momentos de intimidad de padres, hijos y la familia porque —recalcó— “Dios nos regaló la privacidad, un don que ha sido invadido por la tecnología. Por eso, se deben establecer límites muy claros”.

Entre los límites a tener en cuenta el joven sacerdote recomienda los siguientes:

  • Almorzar y cenar sin celular
  • Encuentros familiares sin aparatos
  • Poner límites a los horarios de los hijos en las redes y con los dispositivos
  • No divulgar constantemente fotografías y videos de los hijos “haciéndolos vivir una vida pública desde pequeños”. 

Cómo empezó todo

Su acercamiento al mundo digital comenzó en 2012 —recién ordenado sacerdote—cuando asesoraba a jóvenes de Alderetes, provincia de Tucumán, a quienes enviaba mensajes de texto con reflexiones del Evangelio del día para que las meditaran mientras se desplazaban al colegio o regresaban a casa.

Lo que empezó como un simple mensaje para un grupo pequeño, pronto se ‘viralizó’ en esta región argentina y de allí saltó a países de cuatro continentes.

 

Desde entonces siempre ha enfatizado en el respeto a la intimidad familiar y el correcto uso de las redes sociales.

“Fue una propuesta para que los jóvenes tuvieran una vida espiritual, cercana al Evangelio y comenzó así, de manera circunstancial, porque como cristianos sabemos que Dios todo lo hace desde su digna providencia”, explicó el padre Zazano en entrevista con Aleteia en Bogotá.

Llamado “El padre 3.0” (para aludir a la avanzada interconexión de aplicaciones entre las personas), Zazano contó que en un principio su superior, el arzobispo de Tucumán, Alfredo Horacio Zecca, no dimensionó el impacto de las redes sociales.

Agregó que, al enterarse de su presencia en la web, Facebook, Twitter, Instagram y YouTube, el obispo le pidió prudencia para evitar “demasiada popularidad o que los medios de comunicación me absorbieran dejando de lado mi vida espiritual y sacerdotal”.

 

Este sacerdote diocesano, graduado en Teología, con un magister en Liturgia, una especialización en Orientación Familiar y estudios de Informática y Proactivismo, señaló que gracias a esa orientación espiritual no cayó en “el activismo ni en las tentaciones mundanas de los medios de comunicación”.

Ante periodistas y laicos que asistieron a una conferencia programada por la arquidiócesis de Bogotá, el padre Luis precisó que “haber tenido un asesor espiritual me ha servido para ver qué cosas vienen de Dios y cuáles no y evitó que descuidara ejes fundamentales del sacerdote como la oración, los sacramentos, la vida espiritual, la ayuda a los demás y las obras de caridad”.

Zazano, quien se ha desempeñado como vicario de la parroquia de la Sagrada Familia de Nazaret, en Alderete, Argentina, explicó que su evangelización consiste en “anunciar a Jesús a través de las redes sociales para ayudar a que las personas encuentren la Eucaristía, vayan a la iglesia, tengan momentos íntimos de oración e interioricen los sacramentos”.

Para él, las nuevas tecnologías de la comunicación y la información “son solo un fin, un medio, para que hombres y mujeres se interesen y puedan encontrar a ese Jesús que da vida”.

Su método de trabajo es sencillo. Todos los días, de 3:00 a 4:30 de la tarde, lee y medita el Evangelio del día siguiente.

A partir de sus reflexiones prepara un breve mensaje de video o audio que graba y envía preferentemente a través de WhatsApp e Instagram, redes en las que tiene miles de seguidores, algunos de ellos no católicos y muchos agnósticos y ateos de América, Europa, Oceanía y Asia.

Su expansión es tan grande que recientemente recibió un mensaje de 27 latinoamericanos residentes en China quienes le informaron que se “alimentan espiritualmente” con sus mensajes porque en la región donde viven está prohibido el catolicismo.

Aunque tiene muchos seguidores en Twitter, Facebook y YouTube, lo que menos le preocupa es convertirse en ‘youtuber’ pues su único interés es “llegar con el Evangelio a quien lo necesite”.

No obstante, valora la abundante presencia de sacerdotes digitales porque considera que las redes son “una especie de nuevo púlpito para propagar la palabra de Dios”.

Por esa circunstancia, enfatiza el papel de la Iglesia en la era digital con un símil entre los pescadores de hombres mencionados en el Evangelio de Lucas y la evangelización de hoy: “hay que echar las redes… en las redes sociales”.

 

 

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