"Una pastoral en el mundo digital debe tener en cuenta también
a quienes no creen, pero llevan en el corazón los deseos de
absoluto y de verdades perennes... El profeta Isaías llegó a
imaginar una casa de oración para todos los pueblos, quizá sea
posible abrir en la red un espacio como el "patio de los
gentiles" del Templo de Jerusalén también a aquéllos para
quienes Dios sigue siendo desconocido"
Difusión capilar de soluciones tecnológicas a medida de cada comunidad. Lema de la RIIAL es “Llegar hasta los últimos, los más desprovistos y necesitados” para reducir la brecha digital. Por eso sus servicios no se ofrecen sólo a través de Internet y on-line, sino también fuera de línea, de manera presencial, en CD y disquets. Esta modalidad fuera de línea está fundamentada no sólo en el método como tal sino también en la cultura de red promovida por la RIIAL en la que los miembros de la red van más allá de lo que las conexiones tecnológicas permiten.
Animación del trabajo en red
Creación de espacios colaborativos y servicios comunes como bases de datos, espacios formativos, bancos documentales, agencias de noticias, software y soluciones, etc., útiles para todos en cada ámbito de acción RIIAL: continental, regional, nacional, local. Es un fruto de, y a la vez alimento, de la experiencia de Iglesia comunión
Formación
Se forman agentes capacitados para aplicar a la pastoral, de manera personalizada, las nuevas tecnologías en sus regiones. La formación no sólo es tecnológica, sino también eclesial y en la comprensión de la cultura digital y la sociedad de la información, con una visión solidaria en el uso de las nuevas tecnologías. Aún en este campo podemos hablar de una espiritualidad de la RIIAL. La capacitación se realiza de manera presencial y virtual, y a los diferentes niveles de competencia necesarios para el desarrollo del proyecto.
Cultura digital solidaria
Los miembros de la RIIAL, a lo largo de años de experiencia, han ido elaborando un corpus de pensamiento, espiritualidad y cultura en relación con las nuevas tecnologías, de modo que el factor humano y social no quede relegado, sino que las personas y comunidades se beneficien de ellas. Se impulsa la reflexión interdisciplinar sobre la cultura digital, desde los aspectos teológicos y antropológicos hasta los tecnológicos, impulsando una mayor conciencia eclesial en este campo, y mayor equidad y solidaridad en el entorno social.