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PRESENTACIÓNLos cambios culturales, cuando se están viviendo, parecen ofrecer una doble apariencia: la de que no pasa nada, y a la vez saltan a la vista síntomas de transformación definitiva. Es probable que el salto que está dando en este momento la humanidad sea estudiado en el futuro como una de las grandes revoluciones tecnológicas y culturales. Quienes hoy poblamos el planeta hemos de ser agentes positivos de la misma, aunque también en gran medida nos veamos arrastrados por una ola que nos supera. Esta situación nos pone ante una gran responsabilidad. El Papa Juan Pablo II señalaba los desafíos que se le plantean a la Iglesia en este campo:
«Es urgente que los cristianos comprometidos en el ámbito de la información trabajen junto a todas las
personas de buena voluntad a favor de un mayor respeto de la verdad».
Y ofreció pistas concretas para los profesionales que quieren promover «un nuevo humanismo
que abra las puertas a la esperanza», como, por ejemplo, subrayar «temas como el de la paz, la honestidad,
la vida de familia, en vez de dar excesiva importancia a hechos negativos.( )
En el mundo de la información la revolución digital constituye una «oportunidad dotada de un potencial
cultural sin precedentes, con consecuencias a nivel social y político a favor de los más débiles y de los más
pobres». En una red informática, quien envía y recibe mensajes se encuentra
al mismo nivel. Ahora bien, «si no se ofrece a los usuarios igualdad de oportunidades, se corre el
riesgo de que no se apliquen en plenitud estas potencialidades». Esta sección desea, en la medida de lo posible, señalar los signos de esperanza ya presentes en este campo y ofrecer unas claves de lectura para asumir del mejor modo posible las nuevas formas de comunicación que están inventándose a grandes velocidades. Con los textos que aquí aparecen, se intenta contribuir a que sean la persona humana, la familia, el grupo, el cuerpo social, quienes se beneficien de cualquier adelanto tecnológico. La sociedad de la información no pasará a ser sociedad del conocimiento por efecto de la mera carrera tecnológica aunque ésta se use para comunicar. El análisis y la selección de los datos, es decir, de una jerarquía de valores, es lo que dará sentido a esa información; un cultivo de lo más humano en las personas, y una apertura humilde a lo Divino, favorecerá que las personas usen el conocimiento para transformarlo en sabiduría para vivir mejor. EL ROSTRO HUMANO DE LA CULTURA DIGITAL: Cómo nos afecta Internet
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