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I. ASPECTOS SOCIOCULTURALES: cómo nos afecta Internet

1.1 Realidad virtual: ¿camino a la irrealidad?

El caso de un adolescente que mató a su familia conmocionó a España. Los primeros indicios muestran que la mente del joven estaba fuertemente influida por un juego de ordenador en el que el personaje virtual se parecía mucho a él, con la única diferencia de que era huérfano. En primera instancia y sin más detalles se culpabilizó al juego; los especialistas matizaron el juicio al asegurar que se trató de la respuesta a un conjunto de factores familiares, sociales y culturales, aunque no descartaron la influencia que pudo llegar a tener el videojuego.

No cabe duda de que los nuevos medios han potenciado la posibilidad de crear entornos ficticios que cada vez se parecen más a la realidad. El concepto de Virtual Reality (VR) es bastante viejo, quizá sus orígenes modernos se deben buscar en las novelas de ciencia ficción; sin embargo el término Realidad Virtual (RV) es joven, data de la década de los ochenta cuando fue acuñado por Jaron Lanier, para distinguir de manera clara entre las simulaciones tradicionales por computadora y el tipo de mundos (y experiencias) que él estaba creando http://cecusac.gdl.iteso.mx/virtual/01a1.html

La realidad virtual permite a los usuarios experimentar modelos tangibles de lugares y cosas a través de los sentidos no mediante abstracciones como ellenguaje o el uso de las matemáticas, sino mediante el uso de la vista, el olfato, el tacto, el gusto y el oído. Los especialistas aseguran que mediante la realidad virtual se lleva a cabo la unión hombre-máquina de una manera másestrecha. Debido a la novedad del tema aún no se establece de manera clara lo que es la realidad virtual; los conceptos son muy diversos en función de laexperiencia, campo de acción y filosofía particular del postulante. VirtualReality es la experiencia de telepresencia, que es la sensación de presenciautilizando un medio de comunicación. Se basa en un modelo matemático quedescribe un «espacio tridimensional», dentro del cual están contenidos objetos que pueden representar cualquier cosa. (http://cecusac.gdl.iteso.mx/virtual/01a1.html).

Algunos ejemplos

La típica experiencia de realidad virtual consiste en ponerse un casco, gafas especiales o lentes de contacto y entrar en un mundo de fantasía generado por una computadora. Esta tecnología se usa, por ejemplo, en el diseño de edificios que aún no han sido construidos; el arquitecto puede «pasear» por los corredores de un hospital aún inexistente para verificar su funcionalidad a través del modelo virtual; aprender a realizar una cirugía de corazón sin riesgo de muerte para el paciente virtual; o pasearse por la Roma imperial de tiempos de Julio César. También sirve para entrenamiento de pilotos de aviones, de automóviles; o de actores para aprender a dominar su ansiedad ante el público iniciándose en un teatro virtual.

En la tecnología de realidad virtual, como las gafas, similares a las que llevan los pilotos de los aviones Caza, trabajan, entre otros, el MIT (Masachussets Institute Technology, http://web.mit.edu y su Laboratorio de Inteligencia Artificail, http://www.ai.mit.edu También pueden considerarse ejemplos de RV la percepción de fragancias a través del computador conectado a Internet, y la presentadora de noticias virtual Andrea, «la superchica de las noticias», creada en Gran Bretaña, http://www.chanel5.co.uk. En este campo también trabaja un equipo de la University of Toronto, http://www.utoronto.ca/uoft.html  encabezado por Demetri Terzopoulos, que, basándose en elementos de la inteligencia artificial, ha desarrollado un lenguaje cognitivo que permite a los personajes animados «razonar» (Noticias de la Ciencia y la Tecnología, 10-03-2000) http://www.amazings.com/ciencia/index.html.

Otro ejemplo, a pesar de la diferenciación que muchos especialistas hacen entre realidad virtual y videojuegos, es la serie Sims (SimWorld, SimCity, SimAnt y SimTower), un exitoso videojuego que permite explorar identidades alternativas, crear un drama propio, «manejar» a los personajes y participar en el desarrollo de la historia. El juego permite dictar cada variable de la vida de sus personajes con aspecto humano: dónde viven, cómo son, dónde trabajan, qué comen, a quién aman, con qué frecuencia se lavan los dientes. Will Wright, creador de estos juegos, asegura que «me inventé la vida de dos jóvenes desempleados que comparten un departamento; uno es un maniático de la limpieza y el otro es un desordenado total. Luego me dediqué a mirarles pelear a golpes en la sala, entre enjambres de moscas y montañas de basura», http://www.thesims.com/us  (en inglés).

Riesgos reales de la RV

Según el científico Robert Stork, uno de los riesgos de la RV es «la evasión que ofrece. Al permitirnos ingresar a nuevos mundos, nos saca temporalmente del mundo actual, lo cual puede ser nocivo si se abusa, pues se puede generar una dependencia hacia lo que queremos tener y experimentar, que probablemente no coincida con nuestra realidad». En cuanto a la parte física, Stork asegura que existen efectos colaterales asociados a las experiencias prolongadas de sistemas de RV; la mayoría son desconocidos aún pero sus efectos ya se empiezan a conocer como la enfermedad de la simulación. Los síntomas incluyen, entre otros, náuseas, fatiga visual y desorientación espacial.

Discusiones sobre la RV

Los cuestionamientos éticos asociados a esta tecnología y sus consecuencias no se hacen esperar. Sus defensores afirman la utilidad que está teniendo para las ciencias y para la previsión de problemas, para la educación y el entretenimiento. Sus detractores temen nuevas formas de adicción o de huida de la realidad.Por una parte, el ser humano siempre ha imaginado mundos distintos y les ha dado forma con lo que tenía a su alcance: la narración, la escritura, el teatro, el arte, el cine... En formas más o menos sofisticadas, en todas las culturas ha existido la tendencia –¿tentación?– humana de «huir» de su cotidianidad hacia mundos imaginarios. La tecnología de la Realidad Virtual añade una complejidad de estímulos tal que el cerebro llega a confundirse seriamente.

Seguramente es todavía pronto para tomar posturas definitivas. No se pueden negar las amplias posibilidades de esta tecnología, si se usa adecuadamente. Pero es previsible que sesiones exageradas, aisladas y solitarias de realidad virtual puedan llevar a las personas a intentar convertirse en protagonistas de una vida que no es la suya y a vivir una verdadera confusión entre qué es real y qué no lo es. Un «contrapeso» necesario será seguramente recordar que uno es quien es y como es, y en esta época concreta, o no existiría. Abrazar la propia existencia real, y la de nuestros contemporáneos, puede ser una clave para no perderse en el proceloso mar de la fantasía tecnificada. No hay que olvidar que vivimos en este mundo del que somos corresponsables y en él es donde debemos actuar, además es un desafío a nuestra creatividad y entrega para hacerlo –realmente– mejor. En una sociedad cada vez más orientada a la ficción, lo que se requieren son acciones reales.

Entonces, ¿se debe permitir a los niños el uso de los sistemas de realidad virtual? Hace algunos días Jaume Aymar, decano de la Facultad de Filosofía de Catalunya de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, aseguraba que «Los seres humanos pasamos continuamente del mundo de la fantasía al de la realidad. Si hacemos juntos, con los niños, este tránsito, de la fantasía a la realidad, de la realidad a la fantasía, yo creo que no hay problema. Si abandonamos a los niños para que lo hagan solos, la fantasía se puede volver invasiva, entonces la frontera entre fantasía y realidad se puede desdibujar casi peligrosamente».

Más información:

Chris es un software inteligente que con la información de los rostros de las personas –que participan en videoconferencias– analiza en el laboratorio de olores con el fin de encontrar el aroma característico de cada persona http://www.smellbytes.banff.org (en portugués, inglés y alemán) y The Vampire of Scent http://www.calarts.edu/~ntntnt/jennymqs.html (en inglés). Proyectos, página personal http://www.cogs.susx.ac.uk/users/miguelga/espaniol.htm, la ciudad virtual que ayuda a conocer la realidad http://www.civila.com/ciudades/reales.asp, ¿Qué es realidad virtual? Proyectos http://www.geocities.com/CapeCanaveral/Lab/3925/index.html, aplicaciones de la realidad virtual a la realidad real http://www.geocities.com/CapeCanaveral/Lab/3925/apli.htm, club de realidad virtual http://urania.eafit.edu.co/manual/vhosts/index.html (en inglés), ensayo sobre virtualización de la realidad. Pablo Liendo http://www.funredes.org/liendo/
charlas/virtual/virtual2.htm
, enlaces a realidad virtual, entre otras.

Boletín semanal nº 87

1.2 Un asunto ético: Internet, ¿mercado para cualquier cosa?

En los últimos meses son muchas las noticias, en Internet y fuera de ella, que denuncian el crecimiento de páginas web en las que se venden directamente o a través de subasta «bebés para adopción que aún no han nacido», óvulos de hermosas mujeres para fecundarlos, riñones y otros órganos humanos para transplantes, o se ofrecen «cuatro pequeñas hermanas en adopción».

Esta nueva y escandalosa estrategia del comercio, que encuentra un campo amplio en Internet, nos lleva a preguntarnos ¿cuál es el límite de las ventas, y más precisamente, del comercio electrónico?, ¿todo se puede vender?, ¿todo se puede comprar? En temas como éste se pone en juego y se manipula el sentido profundo de la vida. «Esta interferencia de frivolizar algo que es serio puede llevarnos a creer que todo es bueno, es válido en Internet, y que todo se puede hacer», Josep M. Forcada, médico y capellán del Hospital San Pablo de Barcelona.

La página web en la que se ofrecía el órgano humano, como si se tratara de un coche de segunda mano, aseguraba que «se vende un riñón en buen estado», «plenamente funcional». En la subasta del riñón la puja casi alcanza los seis millones de dólares, y en la de un hígado se ofreció un millón de dólares. Con esto, la donación de órganos, de ser una actitud altruista, un acto generoso, se convierte en un escabroso negocio que mueve millones de dólares y, lo que es más importante, que compromete muchos aspectos centrales de la ética y la moral, por la manipulación de la dignidad humana que implican. Este tipo de abyecto comercio busca un clima de anonimato y aparente despreocupación precisamente en Internet.

Otra página ofrecía «futuros» bebés para adopción. Describía el estado de salud de la madre gestante y algunas características de los padres del bebé (seguramente entre ellas el coeficiente intelectual) para asegurar que el «producto comprado» era de buena calidad, bonito y a ser posible inteligente.

Bromas de mal gusto, nuevas estrategias de marketing, métodos para hacer despegar el comercio electrónico, o, más bien, un comercio cruel del ser humano y una manipulación del sentido profundo de la vida, nos deben llevar a reflexionar y pensar que no todo lo que se puede hacer es ético y que las ventas dentro y fuera de Internet tienen, y deben tener, un límite, y éste es el respeto de la dignidad del ser humano.

Las nuevas tecnologías, que en sí mismas no son ni malas ni buenas, deberían estar al servicio del crecimiento humano, del progreso ético, de la liberación de la miseria y de la ignorancia, y no de una explotación irracional que comercialice a las personas. El valor de estas tecnologías depende del uso que hagamos de ellas, de nuestro sentido crítico y ético, y de la necesidad de poner los valores humanos y personales como eje y criterio básico en este medio. Un sentido ético que no puede estar basado en la simple prohibición sino muy especialmente en una libertad fundamentada en la responsabilidad de los usuarios.

La mayoría de las operaciones de venta y subasta a través de la Red fueron canceladas antes de que se consumaran. Ebay, la firma más conocida de subastas en Internet con casi seis millones de usuarios registrados (http://www.ebay.com) logró cancelar varias de estas operaciones antes de que se realizaran, pero queda el sabor amargo por la intención de los «vendedores», por la receptividad de los «compradores» y, en última instancia, por la pretensión de poner la vida humana en manos del mejor postor.

Se asegura que la responsabilidad de este tráfico es de las compañías de subastas, que funcionan a través de un sistema automatizado que no exige ninguna clase de documentación ni de identificación previa. Sin quitar la verdad de esta afirmación, también cabría pensar que la responsabilidad es de todos. Es cierto que las compañías deberían aumentar las medidas puramente técnicas de seguridad y de fiabilidad de estas operaciones de comercio en la Red. Pero todos los demás debemos hacer estas reflexiones: ¿para qué queremos la tecnología?, ¿qué queremos hacer con ella? y ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar cuando lo que se vende es algo esencial?

Boletín semanal nº 68

1.3 ¿Internet aumenta la distancia entre ricos y pobres? PNUD

A pesar de las esperanzas que se han puesto en Internet y en las nuevas tecnologías como promotores de desarrollo y nueva posibilidad comunicativa para los países más débiles económicamente, la realidad, generalmente más cruel que los sueños, nuevamente se revela.

Esto es lo que se desprende del Informe anual sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, http://www.undp.org, en inglés): el 20% más rico del planeta acapara el 93% de los accesos a la red. Veamos un ejemplo, un computador a un estadounidense le cuesta su salario medio mensual; mientras tanto en Bangladesh, este mismo computador puede representar el salario medio de ocho años. Este informe «Globalización con rostro humano» http://www.undp.org/hdro/99.htm, presentado en julio de 1999, asegura que, contrariamente a lo que se esperaba, Internet está ayudando a aumentar la distancia entre países y grupos de población ricos y pobres, entre grupos étnicos y entre minorías dominantes y dominadas. Y asegura que la situación, en un mundo con 600 millones de pobres, es aún peor para las mujeres que para los hombres.

Varios teóricos –Schiller, Chomsky– insisten desde hace décadas en que el uso de nuevas tecnologías y el acceso a la información, aún a pesar de las posibilidades que ofrece Internet, seguiría estando en manos de elites minoritarias. También planteaban que, ni la transferencia ni la introducción de tecnologías serían, por sí solas, garantes de desarrollo. La pobreza es un problema complejo que se debe a causas tanto nacionales como internacionales, y la solución no se puede plantear sólo a partir de la ecuación: introducción de tecnología igual a desarrollo.

A pesar de las evidentes ventajas que tiene Internet: costos, velocidad, acceso a lugares remotos, éstas no podrán ser justamente aprovechadas si no se ponen al servicio del desarrollo de los menos favorecidos, al servicio de la humanización de la tecnología y, en definitiva, al servicio del ser humano que más lo necesita.

El PNUD presenta otros datos interesantes, por ejemplo que Canadá es el país con mejores condiciones de vida para sus habitantes, y Sierra Leona, con peores condiciones; además asegura que una quinta parte de los habitantes del mundo tiene graves problemas con los servicios de asistencia sanitaria, una cuarta parte no tiene vivienda y un tercio no dispone de agua potable, y que la mayoría de la población sigue teniendo grandes deficiencias en cuanto a alimentación, educación o esperanza de vida.

A pesar de lo desesperanzador de las cifras, el PNUD recuerda que la pobreza puede ser erradicada con el esfuerzo de todos. «Hoy urge erradicar la pobreza –asegura el doctor Alfredo Rubio, fundador del Ámbito de Investigación y Difusión María Corral–, porque es una gran nafra verdaderamente insoportable. Es evidente que la pobreza es fruto de injusticias de toda clase y un signo del fracaso de la Modernidad, que, con la deificación de la razón, utilizando el desarrollo de todas las ciencias, prometía el progreso hacia un mundo mejor».

Esta tarea actualísima y que nos compromete a todos, muy especialmente a las mujeres, porque sufren más la pobreza, requiere el establecimiento de programas de ocupación y de generación de ingresos, de la ejecución de programas de seguridad alimentaria, salud, enseñanza, vivienda y población, y del fortalecimiento de los programas nacionales de desarrollo, en los que –por qué no– también puede considerarse importante el apoyo de Internet y otras nuevas tecnologías. Unos programas de desarrollo y de erradicación de la pobreza que ofrezcan participación equitativa a hombres y mujeres y que tengan en cuenta las particularidades culturales, religiosas y sociales. La bondad o maldad de las nuevas tecnologías está en función del uso que hagamos de ellas. Internet, un fenómeno tecnológico relativamente nuevo, no ha hecho más que calcar unas estructuras mundiales inequitativas, en las que una minoría de la población mundial consume la mayor parte de los recursos del planeta. La Red ha reproducido las injusticias de un mundo que en realidad es así.

Boletín semanal nº 56

1.4 Identidad en Internet: ¿un baile de máscaras?

Desde la más remota antigüedad el ser humano ha «jugado a ser otro», sea a través del teatro, sea en las fiestas populares, o a través de medios como la escritura, que permiten esconder la verdadera identidad y probarse en un personaje inventado. A veces éste puede ser de otro sexo, de otra edad, de otra nación. En sí mismo, el hecho del juego o la mascarada puede ser inocuo y hasta benéfico al cumplir un papel de diversión y esparcimiento, de catarsis y replanteamiento de la propia realidad, o simplemente un oficio funcional episódico.

Las cosas ya no son tan sencillas cuando la persona lleva su juego al extremo de engañar realmente a su(s) interlocutor(es), y, peor aún, cuando se desdibuja ante sí mismo su propia identidad. O quizá es que la tuviera ya poco definida y encuentra alivio en dotarse de unos rasgos claros, aunque no sean verdaderos.

En los innumerables Chats que se alojan en Internet, la mayoría de las personas se presenta con un «Nickname» o apodo breve, que muchas veces no expresa claramente ni el sexo ni la nación de origen. Son muchísimas las personas que juegan con su identidad y participan en esas salas de diálogo con personalidades de ficción: adultos que se presentan como niños, jovencitos que se presentan como abuelos, mujeres como varones y viceversa, etc. Es natural que reine un generalizado escepticismo –a veces juguetón– sobre la verdad del interlocutor con quien «hablamos» en Internet.

¿Servirá este instrumento como una especie de «sociodrama» colectivo en el cual los usuarios expresan su yo ideal, o sus más escondidos pensamientos, o se abandonan al gusto exhibicionista de mostrar la parte más punzante de sí mismos? De ser así, desembocará esta «terapia hiper-grupal» en algún buen puerto al final del proceso?

Es todavía pronto para saberlo. Lo que la mayoría de nosotros intuimos es que Internet aloja las más auténticas vivencias humanas junto a todo tipo de historias inventadas. Una ensalada de realidad-real y realidad virtual. Ojalá que cada uno culminara su juego conociéndose mejor a sí mismo, reconciliándose –con alegría– con el hecho de ser él o ella precisamente. Ser cada uno quien es y como es: su única posibilidad de existir en el universo. Con su código genético irrepetible y personal. En esta época. En ese país. Ojalá el usuario de Internet logre abrazar la propia realidad incluso con sus alegrías y sus lágrimas, con la levedad de su ser (pues podía no haber existido), y llegue a vivenciar el valor de su propio y concreto existir.

Páginas web de interés:

·            http://www.ole.com/OleChat

·            http://chat.lycos.com

·            http://ms.ctv.es/cchat

Boletín semanal nº 51

1.5 ¿Bien informados o saturados?

Vallas publicitarias, mensajes de correo electrónico por decenas, papeles y más papeles, sonidos, música... un cúmulo de información que no alcanzamos a «digerir» convenientemente, un volumen de datos mucho mayor del que somos capaces de asimilar. Ésta es la sobreinformación, uno de los nuevos fenómenos de la sociedad digital que estamos construyendo.

Muchos especialistas empiezan a hablar de sobreabundancia de datos y de saturación de información, que puede incluso ocasionar estrés y ansiedad. Aseguran que vivimos en una sociedad sobreinformada, en la que cada día estamos expuestos a más de 3.000 imágenes y mensajes, cantidad que está por encima de la capacidad de recepción, procesamiento y razonamiento que tiene el ser humano.

Una de las primeras razones de esta sobreaabundancia son las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, porque aceleran el ritmo de la vida, la velocidad de la transmisión y las posibilidades de compartir información. Por ejemplo el computador, una de las herramientas cotidianas para muchas personas, trabaja más rápido que la mente, que es incapaz de absorber el creciente bombardeo de información que generan medios electrónicos y también tradicionales.

La velocidad del desarrollo tecnológico, de las telecomunicaciones y de la informática supera la capacidad de asimilación y actualización de los usuarios. Y es probable que Internet, este fenómeno cada vez más presente en nuestras vidas, sea un ejemplo paradigmático del exceso de datos: una red de computadores, donde la información está distribuida sin aparente lógica, y que crece a un ritmo desmesurado y descontrolado http://www.red-infotech.com/sobreinf.htm.

Y mientras la cantidad de información presente en nuestro entorno crece en progresión geométrica, la capacidad de asimilación humana lo hace de forma aritmética. Entonces ¿cómo afrontar este exceso de información?, ¿cómo actuar frente al cúmulo de información de la sociedad actual?

La primera constatación frente a esta circunstancia es que el hombre es un ser limitado. Y esta capacidad humana limitada debe ser asumida y aceptada con responsabilidad y realismo. El ser humano tiene umbrales físicos y mentales que es conveniente no sobrepasar y de los cuales debemos tener clara conciencia.

Después de aceptar nuestra limitación, que evidencia nuestra existencia humana y nos acerca a nuestra realidad de seres vivos, es importante también aprender a distinguir entre datos e información: saber qué informaciones de las que recibimos nos aportan un conocimiento útil y provechoso y desestimar los datos que no son realmente importantes.

Pero además es necesario tener cuidado con el uso inadecuado de Internet. Es conveniente mejorar nuestras búsquedas en Internet, para hacerlas más provechosas y agradables. Para que la navegación no nos conduzca al colapso, a recibir más información de la que queremos o podemos analizar. Para ello deberíamos seguir algunas pautas:

Definir si la conexión a la Red la hacemos por trabajo o por diversión

·            Evaluar cuánto tiempo merece el tema que deseamos buscar en la Red.

·            Respetar el tiempo que hemos previsto para navegar por Internet.

·            Medir la relación tiempo/resultados. Cuánto tiempo requiero para obtener lo que busco. Si no se evalúa esta variable, la búsqueda puede resultar una mala inversión.

·            Planificar la búsqueda previamente, establecer un plano mental de las web que se piensa consultar y ceñirse lo máximo posible a este plan para evitar la dispersión.

·            Si se percibe que la navegación es más lenta de lo habitual, es mejor desconectar y buscar otro momento del día para no perder tiempo inútilmente.

·            Si se opta por un buscador, no es bueno utilizar términos muy específicos o muy genéricos.

·            No dejarse llevar por las respuestas de los buscadores que aportan nuevos significados al término buscado.

Si usamos esta maravillosa herramienta que es Internet, poniendo bien los pies sobre la tierra de nuestra real capacidad de asimilación, sacaremos mucho más fruto del tiempo dedicado y prevendremos en lo posible una inútil sensación de estrés.

Boletín semanal nº 49

1.6 Tómese su tiempo para responder

Habíamos leído por todas partes que las nuevas tecnologías iban a romper los antiguos esquemas del tiempo y el espacio. Que se acercarían a nosotros –al menos en forma virtual– personas físicamente muy lejanas, y que no tardaríamos nada en recibir mensajes del otro lado del mundo. Y así ha sucedido.

Habíamos previsto y anhelado algunas de sus más hermosas consecuencias. Es inmensa la felicidad que uno siente al tener noticias cotidianas de los familiares y amigos lejanos. Se acabaron las brevísimas llamadas telefónicas que dejaban a los interlocutores con la miel en la boca, el desespero de las cartas que no llegaban nunca y que caducaban antes de lograr una respuesta en tiempo útil. Por esa maravilla de la técnica llamada Internet, en un santiamén –¡casi siempre!– vuelan los mensajes de ida y vuelta, hasta con fotos y música, con anexos y documentos. ¡Bienvenido sea el invento!

Pero también, este prodigio trae consigo un aspecto práctico que resultaba difícil de prever. La velocidad de los mensajes hace que estos se multipliquen; si se tienen varios amigos o familiares fuera, la progresión puede ser geométrica; al haber una comunicación más habitual, no falta quien aprovecha para comentar problemas que en otro tipo de correspondencia no tocaría, y que exigen respuestas más mesuradas que el antaño esquemático «que te vaya bien».

Por otra parte, junto con los mensajes esperados, llegan al buzón informaciones no deseadas que congestionan no sólo el correo electrónico del usuario, sino también su cerebro. Y la mayoría de la gente termina modificando su tiempo habitual de respuesta a la correspondencia, sigue la lógica de la inmediatez y termina respondiendo con mucha menos reflexión que la que hubieran dedicado a través de otro tipo de medio.

En parte por eso se han inventado los «gestos» informáticos, que añaden el matiz de la emoción al mensaje escrito. El correo electrónico se transforma en una especie de híbrido entre telegrama y llamada telefónica, mucho más ágil y vivaz que la carta tradicional. Pareciera entonces que si no se responde al «e-mail» en menos de una semana, se agotará el tiempo de caducidad.

Seguramente es que estamos pagando la novatada. Este recientísimo auxiliar no ha hecho sino empezar su andadura, y nos corresponde generar la cultura adecuada a la realidad en la que vivimos. Más allá de los casos realmente urgentes –que, paradójicamente, a veces es mejor cotejar por teléfono–, quizá habría que redimensionar el ritmo de uso del correo electrónico, ya que este nos introduce verdaderamente en nuevas formas de comunicación. Porque a veces olvidamos que por muy veloz que sea Internet, los usuarios seguimos siendo humanos. Para que una comunicación sea significativa debe dársele su tiempo, más aún si se trata de varios interlocutores. La capacidad de una persona para comprender, asimilar, elaborar y responder a mensajes que le atañen directamente es limitada. El intervalo que media entre la recepción del correo y la elaboración de sus respuestas no puede disminuirse tanto que casi desaparezca, a riesgo de banalizar y despojar a la comunicación de la densidad que merece.

Por eso habría que «enseñorearse del tiempo» de un modo nuevo en estas novedosas circunstancias. Para que las nuevas tecnologías vengan en ayuda y apoyo de la verdadera comunicación entre personas, es necesario permitirse uno mismo y permitir a los demás colgar en nuestros mensajes el letrero de «tómese usted su tiempo para responder».

Boletín semanal nº 43

1.7 La realidad indígena en Internet

Los indígenas latinoamericanos que por siglos poblaron las montañas de los Andes y las selvas amazónicas, que encontraban en la naturaleza el camino a la vida, una vida que para ellos es un ritual donde cada acto y cada pensamiento cobra importancia fundamental, desde hace siglos están amenazados por las acciones de los que ellos llaman «hombres blancos».

Los amerindios también han encontrado en Internet una nueva forma para comunicar sus esperanzas y anhelos, sus problemas y su lucha cotidiana que pide respeto por un pueblo ancestral, del que mucho tenemos que aprender http://cajpe.org.pe.

Sus mayores peticiones, como históricamente ha sucedido, son el respeto por el medio natural, por la selva en la que los indígenas latinoamericanos crecieron y por la que están luchando; la limitación de la acción de las multinacionales en sus territorios http://www.rafi.ca/quinoa/
quinoarelspan.html,
entre otras. En la página http://www.rafi.ca/quinoa/quinoarelspan.html se habla de la importancia del respeto y del reconocimiento de sus costumbres y de sus tradiciones, de su lengua y de su cultura. En http://www.abyayala.org/Linda, se habla de la diversidad y riqueza de los grupos indígenas latinoamericanos y de la importancia de cuidar la naturaleza, hoy un patrimonio en peligro de extinción.

Por ejemplo en Chile, la comunidad indígena de los Mapuches se opone al proyecto hidroeléctrico de Ralco, en el alto Bio Bio, que promueve la compañía Endesa http://linux.soc.uu.es/jorge/docs/nizkor980800.htm. También las páginas de la organización Red en Acción de los Bosques Húmedos contienen diversas historias sobre la importancia de equilibrar la explotación económica con la supervivencia de numerosas comunidades indígenas.

Por su parte, la organización CEA CISA (Consejo Indio de Sudamérica) tiene una página http://www.puebloindio.org con información sobre música, arte, folclore, literatura y medio ambiente de los pueblos indígenas. Espera convertirse en un lugar de comunicación entre organizaciones que trabajan por los derechos humanos de los pueblos indígenas. Contiene además el programa para el Decenio Internacional de los pueblos indígenas, un proyecto de declaración de los derechos humanos y enlaces con otras páginas que tratan la misma temática.

El respeto de lo que ellos denominan, desde su propia cosmovisión, la «Pachamama», la madre tierra, en la que encuentran el sentido de la vida, es una de las más importantes peticiones que los nativos latinoamericanos hacen al «hombre occidental». Desde diversas páginas de Internet, invitan al hombre moderno a que una su voz a la de ellos, para perseverar en la lucha por la armonía con la naturaleza y volver a encontrar el camino de la supervivencia de sus comunidades que fueron las primeras en instalarse en las tierras del sur del continente americano. Ejemplo de ello es la página del grupo indígena Taíno de Puerto Rico, http://www.taino.net/taino.htm, que trabaja por la difusión de las raíces culturales.

Los indígenas acusan a las transnacionales, que se dedican a diversas actividades de extracción de los recursos naturales, de causar daño al entorno y a la biodiversidad, http://www.ecosur.mx/nabolom/proyectos.html, y a varios sectores de la sociedad de atentar contra sus derechos humanos, http://www.inkarri.net/indio/ddhh/sos.htm. Ante la situación que han soportado durante los últimos 500 años, estos grupos buscan recuperar su memoria histórica y preservar su identidad cultural, http://saiic.nativeweb.org/indexspan.html

Los nativos de los andes latinoamericanos, que han vencido al tiempo, están hoy como ayer transitando los caminos hacia el moderno siglo XXI, vestidos de su herencia mágico-ancestral y llevando sus anhelos también a las redes creadas por las nuevas tecnologías. Y este esfuerzo de los nativos, enamorados de la condición natural en la que siempre han vivido, se ha trasladado a estas redes; sin embargo, ya es tarde para muchos, como los indígenas argentinos, cuya desaparición prácticamente se ha consumado, http://www.surdelsur.com/somos/pob121.html.

Como asegura una comunidad indígena boliviana en un poema a la vida denominado Janajpacha: «La tierra no es nuestra es de nuestros antepasados que la cuidaron, de nuestros hijos que se cobijarán en ella, de los animales y de las plantas que cumplen en la tierra su cadena evolutiva. La tierra no es nuestra. Sólo la estamos cuidando y aprendiendo de ella.»

Otras direcciones de interés:

·            http://www.ecuanex.apc.org/accion/texaco.html

·            http://www.geocities.com/Tokyo/4361/rebel.html

Boletín semanal nº 38

1.8 ¿Retemanía, el nuevo síndrome de Internet?

La Internet Addiction Disorder (IAD), desorden de la personalidad, que empieza a estar tipificado en la literatura clínica, y ataca a los navegantes compulsivos de Internet, se asegura que afecta ya a 30 millones de personas, 400.000 de ellos en los Estados Unidos, según la doctora Kimberley Young, de la Universidad de Pittsburgh (iWorld, 04-1998), quien está desarrollando uno de los trabajos más difundidos sobre la «infoadicción» y ha creado un centro para tratar esta enfermedad.

Hace algunos meses, en un congreso de neuropsiquiatría, realizado en Italia, el psiquiatra Tonio Cantelmi, presentó 24 casos de IAD, que se da especialmente en pacientes varones, de un nivel de educación medio o alto, jóvenes, en general, introvertidos y aficionados al ordenador. «Mucha gente pasa un tiempo exagerado frente al ordenador para evitar pensar en aquellas circunstancias que les agobian», aseguró a la revista iWorld el psicólogo Juan Alberto Estallo, del Instituto Municipal de Psiquiatría de Barcelona.

Los «retemaníacos», como se conoce a los afectados, presentan serias crisis de abstinencia, navegan compulsivamente unas diez horas al día y abandonan sus relaciones sociales y de pareja; manifiestan gran agitación y comprueban compulsivamente su correo electrónico (Todointernet, 04-05-1998). Esto sucede a pesar de que se creía que Internet, a diferencia de otros medios de comunicación, era más saludable por las posibilidades de interactividad que ofrece. «Las relaciones virtuales establecidas sin un cara a cara real no aportan el apoyo y el calor necesarios para el bienestar y la felicidad», asegura un estudio reciente de la Carnegie Mellon University de Estados Unidos.

Este estudio que analiza los efectos psicológicos y sociales del uso de Internet, asegura que el uso habitual de la Red en el hogar favorece la depresión y la soledad, y reduce las relaciones familiares y de amistad. «Por cada hora de conexión aumenta en 1% el riesgo de depresión y se reduce el círculo de amigos y conocimientos en 2,7 personas...» (La Vanguardia, 01-09-1998). Àngels González, de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge de Barcelona, considera que pueden existir algunas actividades en la Red que tienen un potencial mayor de adicción que otras. «Los sujetos que notan un nivel de excitación cuando se conectan estarían produciendo endorfinas. Si el consumo se eleva, el sujeto experimentará mayor tolerancia, que provocará un aumento en la frecuencia de su conducta para conseguir el efecto deseado», aseguró González a la revista iWorld.

Por su parte, Estallo considera plausible la hipótesis del adicto a Internet, «pero eso no quiere decir que sea evidente y hasta que no se vean adictos no podemos asegurarlo». Muchos expertos están de acuerdo en que faltan estudios con rigor científico e investigaciones que delimiten e identifiquen los factores que inciden en el trastorno y los posibles factores de predisposición, para diseñar programas adecuados de prevención e intervención. Por su parte, el estudio norteamericano indica que los efectos de Internet dependen de cada individuo y del uso que haga de esta tecnología.

Por ahora el mejor tratamiento para afrontar una posible adicción es la prevención: informar a la población y a los profesionales de la salud y de la educación; limitar el tiempo de conexión, programar de forma adecuada las actividades a realizar en la Red o introducir mensajes en Internet advirtiendo el peligro de su uso abusivo, aún más en vista de que el número de internautas en el mundo aumenta cada día.

Si existe, o no adicción, es un asunto médico. Lo que está claro es que en la actual era tecnológica hay una inmensa cantidad de información que el ciudadano común y corriente recibe por diversos medios: televisión, radio, prensa, Internet y todos los nuevos medios generados por el avance tecnológico de las últimas tres o cuatro décadas. Un estudio realizado por la consultora inglesa Firefly, por encargo de Reuters, se pregunta si la información no será la droga de los años noventa; alerta sobre el peligro que corren los ciudadanos ante la avalancha de datos que se avecina y pide preparar mejor a los niños para tratar más efectivamente el gran volumen informativo al que se ven expuestos.

¿Es usted infoadicto? Ya existen varios centros de terapia on line para recuperar a afectados de Internet Addiction Disorder, por eso lo primero que tiene que hacer quien sospeche ser víctima de esta adicción es reconocer que está afectado. Según los psicólogos, los criterios para diagnosticar el IAD son si necesita estar conectado, se siente inquieto o deprimido cuando no está en línea o continúa navegando sin tener en cuenta las consecuencias que puede tener en las relaciones familiares o en el trabajo. La doctora Kimberley Young asegura que una persona presenta adicción a Internet si responde afirmativamente a cuatro o más de las siguientes preguntas:

·            ¿Se siente preocupado por lo que sucede en Internet y piensa frecuentemente en ello cuando no está conectado?

·            ¿Necesita invertir más y más tiempo en estar conectado para sentirse más satisfecho?

·            ¿Es incapaz de controlar el uso de la conexión?

·            ¿Miente a familiares o amigos sobre la frecuencia y duración de sus conexiones?

·            ¿Se arriesga a perder una importante relación, un trabajo, los estudios o su carrera por su empleo de Internet?

·            ¿Se conecta para escapar de sus problemas?

·            ¿Sigue conectándose después de pagar facturas importantes por estar en línea?

·            ¿Cuando pasa un tiempo sin conectarse se siente más irritable, de mal humor o deprimido?

·            ¿Permanece conectado durante más tiempo del que inicialmente pensaba?

Boletín semanal nº 15

1.9 Cine: imágenes para un diálogo entre los pueblos

¡Cine! Palabra mágica que, aún ahora en la era digital, sigue despertando un eco emotivo y expectante en millones de personas. El mundo del cine es muy amplio, cada vez más complejo, un medio de comunicación social donde «cabe de todo», como dice el reciente documento «Ética en las Comunicaciones Sociales» (http://www.zenit.org).

El cine está en Internet, e Internet está en el cine: se potencian mutuamente, y esa es parte de la caja de resonancia múltiple en que estamos metidos con la sociedad de la Información. Pero el cine no es sólo comercio, distribución y grandes artistas. Veamos cómo el cine contribuye a la paz, la construcción de vínculos entre los pueblos, cuando usa acertadamente su gran capacidad de acercarnos a mundos diferentes al nuestro. Todas estas imágenes de una misma realidad, el cine, también están en Internet, y pueden recorrerse a través de diversas páginas en algunas de las cuales se hace referencia al fenómeno cinematográfico como un elemento que también puede contribuir a la paz, precisamente cuando celebramos el Año Internacional de la Cultura de la Paz.

He aquí referencias de algunas páginas de análisis cinematográfico en diversas lenguas. Después, un extracto de la ponencia de Monseñor Enrique Planas, director de la Filmoteca Vaticana, durante el Congreso sobre Cine y Espiritualidad que se celebró en Roma durante el mes de diciembre de 1999, y que tuvo gran resonancia.

·            Sitio oficial del Festival de Cannes: http://www.festival-cannes.fr (en francés e inglés)

·            Revista del Cinematógrafo, http://www.cinematografo.it  (en italiano)

·            Internacional Catholic Organisation for Cinema and Audiovisual, http://www.ocic.org.

·            Revistas sobre cine Iberoamericano http://www.claqueta.com y http://www.cinepolis.com.mx

·            United International Pictures, http://www.uip.com

·            Canales dedicados al cine, http://www.cine.magallanes.ne

·            Comentarios valorativos sobre cine, desde el punto de vista católico http://www.aciprensa.com/Cine (en español)

·            http://www.conferenciaepiscopal.es

·            Estudios sobre cine y religión http://www.unomaha.edu/~wwwjrf  (en inglés)

·            El novísimo tema del cine como aplicación en Internet, http://homepages.unl.ac.uk/sofia (en inglés)

·            Análisis sobre el cine en sus diversas dimensiones, http://cinemaspace.berkeley.edu (en inglés)

Diez puntos para una cultura de paz.

El cine no sólo es un «espejo» que pretende reproducir una serie de realidades humanas más o menos actuales; también tiene un importante papel como elemento que refleja y modula la cultura contemporánea, y que como tal no puede considerarse neutro, ajeno o inconsciente de las consecuencias de su acción. Las culturas están constituidas por unas formas de conservar la memoria, unos hábitos y valores vividos en el presente, y un proyecto o esperanzas de futuro. El cine contribuye a la configuración de estos tres elementos, y quienes hacen cine colaboran de hecho en la figuración o des-figuración de la cultura en la que viven.

La construcción de una «cultura de paz» puede tener innumerables facetas y jamás podrá hacerse a través de la ocultación de la verdad o a través de vanas ilusiones. El cine puede ser mudo o lleno de efectos especiales; puede ser realista, hacer comedia o drama, ser post-moderno o simbólico... pero lo que no debe ser es frívolo, es decir, engañarse a sí mismo y evitar afrontar su área de responsabilidad en el modo como se desarrolla la vida de los pueblos de hoy.

Cine que ilustra. Casi todos queremos en lo más profundo de nuestro ser la paz, pero no siempre, ni en los niveles más prácticos del cotidiano vivir, podemos lograrla. El cine puede no sólo apelar a esos profundos anhelos de paz presentes en tantas personas, sino mostrar los miles de modos como el ser humano ha hecho y hace para desarrollar una vida pacífica y creativa, fuente de paz.

Cine que libera. Si en el área personal la paz no siempre es fácil, mucho menos lo es cuando entran en juego los grupos y los pueblos. El cine es el libro de historia más difundido del mundo. El cine presenta una forma de ver determinados acontecimientos, más el clima emocional que los acompañó. «Presencializa» a los responsables de hechos anteriores, personas que hoy no existen. Paz es renunciar a «buscar hoy un culpable», cargando injustamente sobre nuestros contemporáneos las culpas o glorias de sus antepasados, puesto que ni ellos ni nosotros existíamos. ¿Por qué no, liberados de falsas cargas históricas y resentimientos, ser amigos, y dedicar nuestras energías a construir el presente y el futuro?

Cine que abraza la vida. Decir «cultura de paz» es decir «cultura de vida». Ahora bien, ¿no adquiere ésta su sentido pleno justamente cuando cada persona acoge y abraza su propia vida tal como ésta es? Cuántos poetas de la imagen nos acercan al imponente misterio de ser, simplemente. Aún en el color o el drama, el cine es capaz de señalar la evidencia de que para cada persona su existir es un milagro.

Cine con humor. Quien desee decir algo serio sobre la vida, seguramente lo dirá con más acierto si lo hace con humor. El humor es una de las facetas más ricas de toda cultura, dulcifica las aristas de la vida, abre horizontes de comprensión que de otro modo no se harían presentes. ¡Cuánto tenemos que agradecer a los humoristas del cine! ¡Cuánto bien nos hace una buena dosis de risa! El humor es una forma muy refinada de humildad ante las gigantescas dimensiones de algunos problemas con que hoy se enfrenta la humanidad.

Cine y utopías. Grandes obras cinematográficas, entre ellas algunas de ciencia-ficción, han intentado prefigurar cómo sería la vida en años posteriores. Más allá de las escenografías metálicas y los trajes futuristas, el cine puede soñar lo posible. Puede anticipar cómo serán, ya crecidas, semillas de paz que hoy ya existen en el mundo. Qué valioso es que, como el mito en otras culturas, hoy el cine pueda ser creativa punta de lanza que abra espacios a la utopía y a las esperanzas de nuevos modos de vivir más armoniosos y justos.

Cine con arte. El cine se nutre de historias, y crea formas de narrarlas con poesía, música, pensamiento, luz, ritmo, palabra. La belleza es una excelsa forma de comunicación, y quien logra plasmar sus intuiciones con belleza ha hecho ya una gran obra por la humanidad. El arte cinematográfico es capaz de ensanchar los reductivos criterios que a veces rigen la creación y la distribución de películas. El cine como arte está, seguramente, apenas iniciando su andadura, pues cien años –aunque sean los cien años más vertiginosos de la historia humana– son aún pocos para la maduración de un instrumento tan completo y entusiasmante como es el cine.

Cine inclusivo. ¿Puede hablarse de encuentro entre los pueblos, puede hablarse de paz sin hablar de inclusión? Pues bien, el cine puede ser un maestro de la comprensión del mundo del otro. El de distinta cultura, el de diverso color, el del otro sexo... Todos, ligados por el hilo fundamental de encontrarnos existiendo simultáneamente sin haber hecho nada para lograrlo. Todos igualmente dignos de respeto y llamados a unas formas de convivencia y colaboración no siempre cómodas y casi nunca fáciles.

Cine y complejidad. El mundo en que vivimos hace mucho que dejó de ser simple, si es que lo fue alguna vez. Podemos pues suponer que el cine, en este contexto, será cada vez más plurisémico; deberá hablar diversos lenguajes para ser verdaderamente un medio de comunicación y una forma de arte. La segmentación de los públicos y la diversidad de las culturas puede ser una oportunidad de enriquecimiento para el campo cinematográfico.

Cine y amistad. Esta palabra se añade a otras que fueron desterradas del discurso «serio» de la existencia, e injustamente archivadas en diccionarios de adolescentes. Y sin embargo se trata de un eje básico, un común denominador en el que de algún modo convergen todas la relaciones humanas gratificantes. Amor, amistad, son patrimonio de todas las culturas, y sin embargo asistimos a una importante desarticulación del tejido social. ¿Es superfluo, pues, recurrir al cine como herramienta privilegiada en esta pedagogía? No hace falta idealizar al hombre, ni escapar hacia mundos de fantasía para encontrar grandes amistades que sirvan como referencia real para las relaciones entre las personas hoy.

Cine y trascendencia. Grandes pensadores han aconsejado que, para acercarse al Misterio, lo más acertado es la humildad. Descarguemos inmediatamente la palabra «humildad» de posibles connotaciones empobrecedoras o engañosas. Precisamente, «humildad es andar en verdad». Las solas fuerzas de nuestra razón pueden, quizá sobre todo, plantear importantes preguntas sobre el sentido de todo lo que existe. Pueden incluso llegar hasta los confines del Misterio y, con sencillez, admitir sus propios límites. En ese umbral se descubre que se trata de una frontera cálida, no invasora, viva. El cine nos ha conducido, en algunas de sus obras maestras, a este punto de encuentro en el cual sólo cabe esperar que ese Misterio se abra libremente y se revele.

Los puntos anteriores pueden ser una excelente preparación para este gozoso e inefable momento.

Boletín semanal nº 94

1.10 Profesionales del ocio

En los años sesenta y setenta se anunciaba la sociedad del ocio y del tiempo libre. Era una realidad que parecía estar al alcance de todos. Hoy en día vemos que esta sociedad nos queda algo lejana y que la crisis actual nos hace vivir en un mundo de desconciertos, de inhibición, de desencantos, de indiferencia, esperando que llegue una sociedad que responda a estas esperanzas.

Más que hablar de sociedad del ocio podemos hablar de la sociedad de los ocios. El incremento de tiempo libre ha provocado el uso masivo de las denominadas terceras actividades, o actividades de ocio. Hemos conquistado el acceso a los lugares de vacaciones y de entretenimiento, que hasta hace poco eran reservados para unos pocos grupos sociales. El ocio se ha masificado y ha adquirido carta de normalidad en nuestra sociedad, provocando cambios en los ámbitos social, económico, cultural, etc. Internet, junto con las empresas privadas, ha sido una de las herramientas que ha contribuido a masificar el ocio.

Entendiendo el ocio como un tiempo liberado del trabajo más importante, puede resultar liberador, y, por tanto, educar en ello requiere educar en la libertad. Por otro lado, entendido como un tiempo a llenar con actividades y ofertas diversas, puede devenir un negocio. Dumazedier hablaba del ocio definido por las tres D: diversión, desarrollo y descanso. ¿Acaso las vacaciones cumplen con esos tres requisitos?

Tanto se ha llegado a divulgar el ocio que ha sido necesario formar a profesionales del ocio, personas que viven ofreciendo actividades de ocio que generan negocio. Pero también entre estos profesionales existen los educadores en el tiempo libre, personas que educan para que jóvenes o no tan jóvenes sepan usar su tiempo libre con sentido.

Las empresas han explotado al máximo esa nueva fuente de ingresos, y han invertido a ultranza en lo que sería ofrecer las máximas posibilidades para llenar el tiempo de descanso, desarrollo y diversión de forma que hay ofertas para todos los gustos pensando en un amplio abanico de «consumidores» de tiempo. Así es la oferta que a través de la Red se puede hallar para el tiempo de ocio vacacional, centrada básicamente en ofertas de turismo real a escoger a través de lo virtual. En la página http://www.edreams.com (en inglés) se puede encontrar una comunidad de Internet que ayuda en la reserva de viajes personalizados. Bajo capital europeo y norteamericano, asesora al cliente a través de este portal de viajes distribuido por todo el mundo. Permite conectar con guías personales en línea y recibir a través de correo electrónico personalizado las últimas noticias y ofertas especiales. Se puede elegir la categoría del viaje así como el destino del mismo.

En http://www.amadeus.net se proporciona información de servicios y agencias, compañías aéreas, hoteles y empresas. Hay posibilidad de escoger destinos y ofertas de entre una amplia variedad, y conectar con otras páginas que ofrecen información adicional para preparar el viaje http://www.geoplaneta.com). El turismo rural http://www.guiarural.com; http://www.centur.com; http://www.estivaltour.com  Los más intrépidos buscan el contraste en el turismo de aventura http://www.baobab.es; http://www.infornet.es; http://www.aluz.com; http://www.ctv.es; http://www.conexis.com/aventuraland; http://www.nuba.net.

De alguna manera, el hecho de estar en ocio, «ociar» –curiosamente todavía no existe el verbo– es apoyarse en el ser y no tanto en el hacer. El ocio debería poder ser ese momento en el que desarrollar la actitud de profundizar sobre la propia vida, y de valorar la importancia del hecho de existir. Cuando hacemos cosas, sentimos que vivimos, que nos movemos, pero no tenemos tanto el sentido de existir en medio del mundo. El ocio con sentido surge del sentido que damos a todo nuestro tiempo.

Boletín semanal nº 101

1.11 Telecentros comunitarios, esperanza para el mundo en desarrollo

Del 21 al 26 de febrero pasado se celebraron en Bamako (Mali) los encuentros«Internet: los puentes del desarrollo». Esta iniciativa del presidente de Mali, Alpha Oumar Konaré, finalizó con la Declaración de Bamako 2000 http://www.bamako2000.org), en la que el gobierno de Mali declara su intención de liderar el desarrollo de la sociedad de la información en el África subsahariana http://enredando.com/cas/cgi-bin/enredantes/plantilla.pl?ident=96.

Internet, como puente del desarrollo en los países menos avanzados, está contribuyendo a esta finalidad a través de los telecentros comunitarios que en algunas poblaciones surgen. Estos telecentros son lugares abiertos a la comunidad dotados de computadores multimedia y acceso gratuito a Internet. Estos telecentros están interconectados de tal manera que su alcance es de información mundial. Si los cibercafés se imponen en muchos países, los telecentros son una salida primaria a la necesaria conexión a través de la Red en donde todavía no se ha incorporado la iniciativa privada de la conexión a la Red mientras se comparte un café. http://members.es.tripod.de/vmari/eurosur.htm. Para información sobre este tema se puede consultar la Red Eurosur http://www.eurosur.org.

Con ello, los cibernautas de los telecentros pueden acceder a información de servicios públicos, o bien obtener datos sobre la posible venta de sus productos en el mercado, favoreciendo el desarrollo de estas zonas agrícolas y la venta de los productos del sector primario de forma más global. Las zonas menos favorecidas en cuanto a infraestructuras ven abrirse una alternativa para comercializar los productos en el mercado mundial a precios razonables, contactar con posibles compradores a través de la red, e incluso efectuar transacciones comerciales en línea.

Los telecentros, como puentes facilitadores del desarrollo para los sectores de población más desfavorecidos, son también servicios que pueden crear lazos de solidaridad, contribuyendo a que a través de la Red los usuarios puedan establecer relaciones con organismos dispuestos a ayudar a los países en vías de desarrollo en un encuentro directo con las necesidades reales de cada sector.

En Chile se ha elaborado un proyecto piloto de Telecentros Comunitarios de Internet, gracias al financiamiento conjunto de CORFO y SUBTEL, http://www.subtel.cl/noticias/telecentros%5Fcomunitarios.htm, entidades que han abierto una licitación para abrir cinco telecentros comunitarios de Internet en la región de la Araucanía. Con estas iniciativas se está haciendo realidad la posibilidad de acercar Internet a todos, haciendo posible, a la vez, que una misma infraestructura sirva para miles de usuarios. Otros proyectos piloto de esta envergadura se están llevando a cabo también en Benin, Bhutan, Honduras, India, Mali, Sumame, Tanzania, Uganda y Vietnam.

Artur Serra, miembro del CaNet (Centre d'Aplicacions d'Internet http://www.canet.upc.es  de la Universitat Politècnica de Catalunya) y ponente en uno de los talleres que tuvo lugar en Bamako, afirma que «no se trata de una situación en la que tú, país industrializado, me ayudas a mí a industrializarme, sino, tú, país industrializado, colaboras conmigo, país rural, a construir la sociedad de la información hacia la que todos vamos». Con ello, se empiezan a desenmascarar las divisiones entre países ricos y países pobres, y se está contribuyendo a ver esta realidad desde un nuevo prisma: quien pide pone su mano abierta debajo, mientras que quien da sitúa su mano por encima; mientras que pedir no ofende, dar tampoco debería enorgullecer.

Un verdadero desarrollo sostenible pasa por esta solidaridad a través de la Red, para que los valores circulen también por las vías digitales.

Boletín semanal nº 90

1.12 E-mail a Samuel Armas, por su foto en Internet

Para comprender mejor este artículo es recomendable ver la fotografía de la mano de Samuel Armas, feto de 21 semanas que, antes de ser operado dentro del útero materno de espina dorsal bífida, saca su diminuta mano y sujeta el dedo del cirujano. Véala en: http://www.aciprensa.com/foto.htm.

Querido Samuel:

Quizá te extrañe que te llame «querido» alguien que no te conoce. Pero tu mano ya es famosa; en su pequeñez ya ha suscitado olas de pasión en los anchos mares de Internet. Y qué duda cabe que eres muy amado, al menos por tus padres, ya antes de ver la luz. Ellos, que te concibieron sin poder pedirte permiso, ellos que provocaron el inicio de tu existencia, única e irrepetible, al saber que tenías serios problemas han luchado incansablemente con tal de que vivas, y de que vivas lo más sano posible.

¿Por qué tantos esfuerzos para que nazcas, aun con los riesgos que conlleva tu precaria salud? Tus padres expresarán quizá sus motivos. Pero uno no puede sustraerse a la reflexión ante esa mano tuya, pequeñísima, impresionante. Samuel, antes de ser concebido no existías; empezaste a existir cuando se unieron el óvulo y el espermatozoide que dieron lugar a tu concreta combinación genética. Podrías no haber existido, si tus padres se hubieran encontrado en un abrazo amoroso otro día, otra noche. No digamos ya si cada uno hubiera formado pareja con otra persona: habrían tenido otros hijos, pero no a ti. Ser quien eres y como eres es tu única posibilidad de existir en el universo... Precisamente tú, que algún día podrás quizá decir esa palabra inmensa: «yo». ¡Nadie debe arrebatarte, ni a ti ni a nadie, el tesoro de la existencia, base de cualquier otro don posible, una vez que has empezado a ser! Tu mano expresa una indefinible afirmación de tu existencia, no por breve menos digna de respeto. Una manita que saluda a esa otra mano grande y, en este caso, felizmente sanadora, signo para ti, quizá apenas intuitivo, del bien que hay en el mundo. Samuel, tú ya existes. Por ello eres ya digno de amor. Va con estas líneas la felicitación a tus padres, por su valor y por su amor; al cirujano, por su competencia profesional, y para ti el sincero deseo de que vivas sano y feliz. Seas como seas, bienvenido a la vida.

Boletín semanal nº 70

1.13 Comunidades virtuales: nuevos signos de fraternidad

Aunque el ciberespacio no tiene fronteras, sí existen rincones que se convierten en puntos de encuentro de internautas de todo el mundo con intereses y motivaciones comunes: las denominadas comunidades virtuales, lugares de comunicación donde los internautas pueden encontrarse con otros usuarios, generar y almacenar contenidos propios y acceder a información y servicios.

Estas comunidades, para las que no importa la ubicación geográfica de los miembros, se presentan como nuevas formas de fraternidad entre personas de todo el mundo. Están estructuradas en zonas diferenciadas: chats en tiempo real, foros de debate, espacios de noticias y publicidad, área de web personales, correo electrónico –con cabida para buzones individuales reservados a sus miembros– e incluso tiendas virtuales. Generalmente suelen crearse subcomunidades temáticas: política, cultura, deportes, religión, medio ambiente, etc.

El director de coordinación interdepartamental e internacional de la Fundación Nacional de la Ciencia en Estados Unidos, Steven Goldstein, asegura que una de las cosas más importantes de Internet es que existen muchos grupos de conversación formados por personas con áreas de interés común de todas partes del mundo, que son simplemente miembros comunes y corrientes de la comunidad (entrevista con Publicaciones Electrónicas de USIS, Vol. 1, núm. 12, 09-1996).

Estas comunidades virtuales se caracterizan porque las personas no se conocen físicamente, pero se unen por deseo de colaboración o por sinergia; es propio que exista algún foco externo, un interés particular y una finalidad común, que las cohesiona. Según Alvaro Polo, columnista de la revista iWorld (06-1998), los tipos de comunidades virtuales se clasifican, según el factor aglutinante, en comunidad centrada en un tema: foro de discusión de política, lista de correo de los colaboradores de una publicación; o comunidad centrada en un acontecimiento: los miembros se reúnen para una ocasión concreta y pueden no volverse a comunicar más, como los oyentes de un programa de radio o los participantes de un chat con invitados.

Las ventajas de las comunidades virtuales son que el contenido es producido por los propios usuarios, por lo que no es necesario actualizar el sitio; los contenidos son exclusivos y se produce un grado de fidelización de los visitantes bastante mayor del normal en Internet. Las dificultades, entre otras, son que los participantes casi siempre suelen ser los mismos diez, que no aportan cosas tan interesantes, y los mensajes no son editados, por lo que muchas veces se duda de su calidad.

Para crear una comunidad virtual lo primero que debe tenerse claro es cuál de los modelos posibles de comunidad se va a desarrollar. Si es centrada en la gente, conviene disponer de un chat, que sea la herramienta vinculadora. Si es centrada en un tema, lo más importante es crear un contenido propio capaz de atraer y retener a los visitantes. Para una comunidad basada en un acontecimiento, se debe disponer de algo interesante.

«Probablemente las comunidades virtuales no han hecho más que empezar en Internet, un medio ideal para conectar a personas que se encuentran físicamente distantes. Los modelos posibles para el futuro son muchos, desde un pequeño poblado en el que todos se conocen y se aprecian, hasta el de una enorme ciudad de gente extranjera pero que comparte objetivos comunes», asegura Alvaro Polo de iWorld.

Existen comunidades virtuales en el mundo científico, empresarial, técnico: un ejemplo son las del Institut Català de Tecnologia http://www.ictnet.es, que tiene treinta comunidades temáticas organizadas a partir de las funciones y responsabilidades en las empresas. Hay ámbitos temáticos sobre formación, medio ambiente, telecomunicaciones o recursos humanos.

Otra es la comunidad virtual hispanohablante http://www.commm.com, un foro interactivo promovido por Teknoland, con la colaboración de la agencia EFE, y al que se puede acceder, en tiempo real, desde cualquier parte del mundo, con servicios como noticias, correo electrónico gratuito o tienda virtual (Listín Diario, República Dominicana, 25-04-1998).

También es interesante destacar la iniciativa de la comunidad virtual Mundo Latino http://www.mundolatino.org barcafé, en la que se ha creado el Bar Café «La Opinión Latina», siguiendo la tradición de hacer tertulias en los cafés.

Están también las del mundo cristiano y católico, entre ellas http://www.churchforum.org, y muchas otras de reciente inicio.

Otras, agrupadas en torno a modos de pensar, estilos o filosofías comunes –por ejemplo el esoterismo– también ofrecen servicios, foros y sensación de pertenencia a un colectivo.

Algunas direcciones:

·            Ciudad Futura http://www.ciudadfutura.com

·            Teknoland http://chat.teknoland.es

·            Numancia http://www.laeff.esa.es/~crb

·            El Ágora http://www.el-agora.com

·            Internet Botón TV http://www.boton.com

·            Jenny http://www.jennicam.org

Boletín semanal nº 12

1.14 ¿Cómo proteger a los niños en Internet?

Hace una semana, en un operativo realizado por las autoridades del Reino Unido («operación catedral»), fueron incautadas más de 100.000 fotografías de menores y detenidas 100 personas acusadas de hacer parte de una red internacional de pornografía infantil a través de Internet: «El país de las maravillas», como la llamaban, y en la que estaban implicados ciudadanos de 20 países. Y hace un mes fue descubierta otra red de pedofilia en Amsterdam, con ramificaciones en Bélgica, Alemania, Portugal, Estados Unidos e Israel, que difundía a través de Internet imágenes de violaciones de niños y bebés. ¿Cómo proteger a los niños ante la pornografía infantil, la pedofilia, la violencia, la prostitución y el racismo, presentes en la Red?

Crecimiento de las páginas de este tipo y acceso de los menores a este material, son las dos caras de un mismo problema: la desprotección social de los menores frente a estos nuevos fenómenos. Según el FBI, la Red es utilizada cada vez más para reclutar niños para actividades pornográficas. «El FBI ha investigado más de 70 casos relacionados con pedofilia», afirmó Stephen Wiley, responsable del FBI para este tipo de delitos (FrEE-noticias, 08-02-1998, http://www.arnal.es/free ).

Con el fin de proteger la privacidad de los niños hay iniciativas para todos los gustos: legales, policiales, particulares, empresariales e incluso algunas que apoyan un diálogo directo y sincero sobre el tema entre padres e hijos, antes de poner ningún medio externo que controle o vigile el acceso de los niños a la Red. Otras alternativas son intentar que haya una descripción previa de los creadores de las páginas de sus contenidos en cuanto a sexo y violencia; establecer un logo internacional que anuncie que las páginas son seguras para toda la familia; mantener la contraseña de acceso a Internet en secreto; o instalar filtros de seguridad.

El Congreso de los Estados Unidos aprobó por unanimidad una ley que penaliza el uso de Internet para implicar a menores de 18 años en actividades sexuales o para enviar o recibir pornografía infantil. La ley establece multas y penas de hasta cinco años de cárcel para actividades sexuales delictivas y crea un nuevo delito: la transmisión, impresión, publicación o reproducción consciente del nombre, dirección, número de teléfono, dirección de correo electrónico u otra información personal de un menor para la realización de actividades sexuales ilegales ( http://www.excelsior.com.mx/com13.html ). Además, Al Gore, en ese momento vicepresidente de los Estados Unidos, pidió al Congreso aprobar otra ley que exija a las escuelas y bibliotecas, que reciben subsidios federales para desarrollar el acceso a Internet, instalar filtros que bloqueen el material inadecuado para los menores (Intercom, 28-07-1998).

También hay iniciativas policiales como el programa del FBI «Innocent Images», que se inició en 1994 y en el cual agentes de este organismo se hacen pasar por niños, para seguir la ruta y ubicar a los delincuentes. Con este sistema, se capturó a tres californianos que en octubre de 1997 fueron sentenciados a 60 años de cárcel por organizar el llamado «Orchid Club», un servicio internacional que utilizaba la Red para distribuir pornografía infantil a sus miembros.

Otros sectores de la sociedad también se han unido para atacar este delito. En Irlanda, por ejemplo, se ha diseñado una línea abierta para denunciar la presencia de material ilegal en la Red. Además, se ha iniciado una lista de correo en inglés, AMSAFE, dedicada a la «promoción y discusión de la seguridad familiar en los servicios on line», con el fin de ofrecer un espacio para la discusión entre usuarios y administradores de sistemas acerca de cómo poner «decencia, integridad, alcance y seguridad al hecho de estar conectado»: ¿cómo crear un ambiente familiar en la Red?

Hackers y ciberangels

Por su parte, el grupo Hackers contra la pornografía infantil (EHAP) http://www.hackers.com/ehap/index2.html, formado por hackers, ingenieros y profesores, está utilizando tecnología muy sofisticada para descubrir la identidad y la localización de las personas que envían pornografía infantil a los newsgroups, salas de chat y sitios web. Esta información después es enviada a las agencias policiales. «En todo caso, los métodos de EHAP plantean serios problemas de privacidad, así como otros interrogantes sobre el posible uso que la policía hace de la información que ellos han obtenido de forma ilegal», asegura el boletín de FrEE (08-02-1998).

CyberAngels http://www.cyberangels.org también es una red internacional de usuarios de Internet que ofrece consejos y ayuda a las agencias de seguridad para luchar contra la pornografía en línea: «Protegemos a nuestros niños de los predadores. Formamos en la prevención y la detección del crimen en Internet. Ayudamos a impedir la pornografía infantil en la Red. Damos soporte y consejo a las víctimas», aseguran los CyberAngels. A esto se suman los directorios para menores como el de Yahoo: Yagooligans http://www.yahooligans.com y el LookSmart http://www.looksmart.com.

Por su parte, varias compañías han creado filtros de seguridad. NetNanny (http://www.netnanny.com) es un programa de control de contenidos, y CyberPatrol (http://www.cyberpatrol.com) restringe las horas de uso de Internet. También Inktomi (http://www.inktomi.com), uno de los desarrolladores de tecnología de búsqueda de la Red, se acaba de asociar con el fabricante de software de bloqueo N2H2 (http://www.n2h2.com), para desarrollar un masivo índice para adolescentes en Internet que excluirá enlaces a contenidos pornográficos.

Estos sistemas de filtrado y clasificación tienen sus propios inconvenientes: no abarcan el total de sitios web y muchas veces sus criterios de selección son equivocados. Por ejemplo, fue bloqueada una página de lucha contra el cáncer por tener la palabra pecho, o la de un club local de fútbol (europeo) por afirmar que su equipo estaba formado por «chicos de 12 años o menos». Respecto a esto, Fundesco reclama un tratamiento claro, preciso y uniforme de las informaciones clasificadas, de forma que cualquier usuario sea advertido de su contenido y de que esté prohibido a menores. Las decisiones limitativas deben ser adoptadas por las personas en el uso de la responsabilidad, como padres y educadores, y nunca por instituciones ajenas a través de regulaciones de siempre difícil cumplimiento, de dudosa eficacia y peligrosas para la libertad de la información (http://www.fundesco.es/noticias).

Actualmente, la Red es usada por más de 10 millones de menores; no hay duda de que para protegerlos, además de los esfuerzos legales y particulares, se requiere el compromiso de los padres que deben jugar un papel activo, e interesarse por la utilización que hacen sus hijos de Internet, intentando educarlos en el uso adecuado de esta herramienta.

Boletín semanal nº 16

1.15 Lo bueno y lo malo del teletrabajo

«Han pasado ya los momentos iniciales de especulaciones sobre la operatividad laboral de la red, cada vez somos más los que nos levantamos diariamente para ir a trabajar a nuestro ordenador. No cogemos el automóvil para desplazarnos ni sufrimos las bromas de los compañeros de trabajo o los gritos del jefe, pero en cambio, tenemos problemas con la línea telefónica, nos duele la espalda de estar muchas horas ante el ordenador –quizá demasiadas–, tenemos que pagar al fisco independientemente de que obtengamos o no beneficios y, en general, sufrimos una problemática que además es totalmente nueva y, por tanto, sin solución inmediata», aseguraba hace unos días el teletrabajador español, Manuel Oliveros (Intercom, 01-07-1998).

El teletrabajo, definido por la Comisión Europea, como el uso de ordenadores y las telecomunicaciones para cambiar la geografía aceptada del trabajo, hoy es una realidad, pero una realidad con sus ventajas y desventajas. Los orígenes del teletrabajo, como se entiende en la actualidad, se remontan a la introducción del término telecommuting, acuñado por Jack Nilles en los EE. UU. en su libro The telecommunications transportation trade-off (1976, John Wiley & Sons) para referir este tipo de trabajo fuera del lugar habitual (La Vanguardia, 23-06-1998). Se asegura que actualmente son teletrabajadores el 15% de la población activa del Reino Unido, el 13,6% de Finlandia, el 11,4% de Noruega, el 10,3% de Suecia, el 8,5% de Estados Unidos y el 7,1% de Canadá.

No se pueden negar sus efectos positivos sobre la calidad de vida, la posibilidad de mitigar los problemas de tráfico, la flexibilidad de los horarios, la mayor disposición de tiempo para el ocio y la reflexión, la recuperación de libertades que el trabajador clásico tenía perdidas casi por completo, el logro de objetivos laborales mucho más rápido, el aumento de la autonomía en la planificación del tiempo y la posibilidad de generar nuevos empleos; todo esto, sin contar que en el caso de la mujer, el teleempleo facilita su doble realización como trabajadora y como madre. «El teletrabajo humaniza y aumenta el bienestar porque permite el reencuentro con la familia y la eliminación del estrés debido, por ejemplo, a los largos desplazamientos y el tráfico», asegura Alfredo Jiménez, sociólogo y presidente de la Asociación Nacional de Teletrabajadores (El País, 11-06-1998).

Pero tampoco se pueden desconocer sus desventajas: el peligro constante de no poner límite al trabajo; la falta de motivación, que puede sentir el teletrabajador al sentirse solo y sin ganas de trabajar; la necesidad de una autodisciplina para volver a trabajar después de tomar un descanso y la inexistencia, en muchos casos, de protección social, seguridad y contratación estable y digna de las que gozan muchos de los no teletrabajadores. El investigador Armand Mattelart asegura que «La inercia domiciliaria, el confinamiento doméstico, a través del complejo de pantallas que permite hacerlo todo en casa, son la otra cara de la búsqueda de la ubicuidad, de la instantaneidad y de la percepción. Lo que se pierde es el sentido de la duración, el movimiento del cuerpo y también la vida social» (Mattelart, Armand. (1996): «La influencia de la comunicación», en Historia de las teorías de la comunicación, Barcelona, Paidós).

Las oficinas móviles

Varias empresas han optado ya por este tipo de trabajo. Por ejemplo, desde 1995 la empresa IBM España tiene 1.600 empleados trabajando desde sus casas, mientras viajan, o desde las oficinas de los clientes. Mapfre Vida, una empresa de seguros, también ha equipado a más de 500 empleados para trabajar mientras viajan por la carretera, y lo mismo han hecho varias compañías transnacionales como Bull, Olivetti y Telefónica, entre otras.

Las oficinas móviles han revolucionado los conceptos de trabajo y oficina; se han convertido en una herramienta para agilizar la gestión empresarial y han permitido que muchos trabajadores lleven «su despacho» en un maletín. Es el caso de los fotógrafos deportivos que envían las fotografías de los partidos de fútbol al ordenador central del periódico en tiempo real; con las cámaras digitales y la oficina móvil evitan el revelado y simplifican los envíos y los tiempos de espera. El aumento de las posibilidades y capacidades de la oficina móvil desde cualquier parte del mundo, será posible gracias a la tecnología por satélite (Revista Ámbito de Airtel, Nº 1, junio de 1998).

Frente a los desafíos que presenta esta nueva forma de quehacer, es necesario cambiar los paradigmas del trabajo tradicional. Las compañías deben buscar formas para que sus teletrabajadores se reúnan periódicamente, permanezcan en contacto con la empresa y compartan sus experiencias. El teletrabajador, por su parte, debe establecer horarios de trabajo, ajustando qué momentos del día son los mejores para trabajar y no sobrepasando las horas establecidas. Los sistemas de recompensa pueden funcionar para el teletrabajador. Darse un descanso cada ciertos períodos de trabajo es una buena forma de recompensar un trabajo bien hecho. Pero además debe intentar mantenerse en contacto con otros teletrabajadores e integrarse en asociaciones que defiendan sus derechos.

Los interesados en seguir este tema, a través de un Foro del teletrabajo, que ya existe, pueden suscribirse a una lista enviando un mensaje en blanco a: teletrabajo-on@listas.idg.es. Más información en Trabajos Online (permite insertar un curriculum vitae): http://www.trabajos.com, Ofertas y demandas de teletrabajadores (foro de debate): http://www.hispavista.com/foros/teletrabajo

Boletín semanal nº 18

1.16¿Mayor libertad o mayor control?

Una de las preguntas más frecuentes que surge en el mundo actual, frente al uso de los nuevos medios como Internet, es si ¿nos dirigimos hacia un mundo más libre como todos desearíamos o nos dirigimos hacia un mundo más controlado?

Esta pregunta, como muchas otras que nos asaltan ante el asombro de las grandes posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, no tiene una respuesta única ni mucho menos definitiva. En un nuevo mundo, en el que han cambiado los paradigmas y las dimensiones de tiempo y espacio se han transformado, las dudas surgen por doquier y las respuestas no llegan tan fácilmente.

Las opiniones respecto a si habrá mayor libertad o mayor control, gracias a las alternativas de comunicación que nos ofrecen las redes, son muy diversas. Siguiendo la denominación propuesta por el investigador italiano Umberto Eco, van desde los «apocalípticos», que vaticinan una sociedad absolutamente controlada, hasta los «integrados», que ven a las redes como la panacea y la oportunidad de libertad que el mundo necesitaba.

Sin embargo, frente a fenómenos tan complejos es necesario matizar y advertir que tecnologías como Internet pueden ser una gran posibilidad o un gran peligro. Como asegura el escritor español Antonio Muñoz Molina, esto dependerá de quién usa las redes y para qué las usa. Para Rafael Ordóñez Valverde (Revista Red 02-04-1998), bajo la promesa de libertad ilimitada de Internet, se esconde un gran peligro de control, porque –asegura– allí por donde un navegante de Internet pasa quedan registradas, sus búsquedas y sus gustos. Estas «huellas» en la Red podrían conducir a un mundo más vigilado y no más libre.

No obstante, por otra parte, es indudable que muchos espacios, foros y lugares de Internet son verdaderos sitios para el ejercicio de la libertad de expresión. Las posibilidades que ofrece para la educación a distancia, la investigación, la participación ciudadana, la creación de medios de comunicación alternativos, el teletrabajo, el ocio y los teleservicios, como la medicina, no pueden perderse de vista como opciones positivas para el desarrollo y el progreso. En este sentido, son enormes las posibilidades de acción y participación ciudadana, pero en todo caso vale la pena señalar la advertencia del escritor mexicano Raúl Trejo, para quien esta acción ciudadana no puede restringirse al simple berrinche electrónico de algunos sectores, sino que debe convertirse en acción eficaz que propugne por una participación real de la sociedad en su conjunto.

La vigilancia de las redes, para que se conviertan en un medio de acción libre y responsable, es un trabajo que compromete a todos, pero en cuya cabeza están la Iglesia, las organizaciones no gubernamentales y los sectores de la educación y la ciencia, que deben apoyar la democratización y ampliación del uso de estas nuevas tecnologías, especialmente en países en desarrollo como los de América Latina. Es responsabilidad de todos permanecer atentos para desvelar si nos dirigimos a un mundo más libre o más controlado, lo que sólo depende de los mismos usuarios y de la posibilidad de que surjan fuerzas sociales que se resistan al posible control. Como asegura Raúl Trejo, debe tratar de asumirse una propuesta más humanista y positiva que haga énfasis en la utilidad de las redes en la creación de nuevas formas para la propagación de la cultura, el arte y la expresión ciudadana.

Boletín semanal nº 2

1.17 XXII Coloquios:
Retos actuales de la comunicación humana. Internet sin mitos

Parece estar fuera de discusión el hecho de que asistimos a un cambio de época cultural, y que uno de los ejes fundamentales de este cambio son las nuevas tecnologías que hoy se aplican a la comunicación. En este campo la palabra «Internet» viene a nuestros labios casi espontáneamente, provocando reacciones muy diversas en las personas y los grupos. Acerquémonos un poco a este aspecto, digamos, más «familiar» de Internet: el modo como los individuos, las familias, los cuerpos sociales intermedios, han ido asimilando esta nueva realidad, y cómo han –hemos– tenido que modificar modos de pensar, de comunicarnos y de actuar tras la aparición de Internet como fenómeno social.

Las personas

Por una parte, son millones de personas las que, no digamos en los países en desarrollo, sino también en los países desarrollados, desconocen o ignoran el hecho Internet. Otros muchos lo intuyen apenas vagamente, y algunos se aferran con ardor al propio derecho a permanecer al margen de algo que ven como un mito tecnológico hipnotizador de desprevenidos. No falta quien lo califique de nuevo instrumento de exclusión social.

Por otra parte, encontramos todos los matices de la adhesión a Internet. Pensemos por ejemplo en científicos y especialistas que han visto desarrollarse sus investigaciones con velocidad exponencial; son antiguos usuarios y han domesticado el fenómeno; consultan la Biblioteca del Congreso Norteamericano con la naturalidad de quien levanta el auricular del teléfono para llamar a la abuela. Están también los niños y jovencísimos expertos navegantes, que han nacido ya en plena era telemática y que se mueven por Internet como por su barrio, sin ningún problema. Otros entusiastas se constituyen en grandes defensores de la famosa Red de redes resaltando su calidad de grandioso instrumento para el desarrollo cultural y social.

No es extraño, pues, encontrar personas que se sienten casi acomplejadas por no tener un ordenador, o por seguir manejando un programa de textos que no usa iconos ni ventanas, o por no haber «navegado» jamás, ni visto una página web. Dentro de las familias a veces se leen estos hechos en clave generacional, y los no-informatizados sufren como si estuvieran realmente fuera de onda, como perdiendo el último tren de la historia.

Seguramente es tarea de los cuerpos sociales intermedios matizar los extremos y adentrarse con equilibrio en un momento histórico que parece desbordar a los individuos aislados e incluso a las familias. Pero esos mismos cuerpos sociales han tenido que desplegar un enorme esfuerzo y aún deben reflexionar con sosiego sobre las implicaciones de lo que están viviendo.

Los cuerpos sociales

Empresas comerciales, instituciones, ONG, universidades, iglesias o gobiernos han tenido que lanzarse en poco tiempo a realizar un verdadero cambio de enfoque en el concepto de trabajo de equipo, difusión y propaganda, lenguajes, ventas, ritmo laboral, comunicación, etc. Han debido convencer a sus directivos de que valía la pena emprender una nueva etapa; han tenido que buscar técnicos de su confianza, objetivo a veces muy arduo de alcanzar; han renovado la formación de su personal; actualizado a marchas forzadas su papelería, han intentado poner una página web que expresara en formas nuevas sus mensajes habituales, han tenido que recopilar listas de distribución a través de correo electrónico, luchar contra la inercia que los ataba a modos antiguos de trabajo, etc.

Muy bien, muchas lo han hecho ya. Pero, ¿hacia dónde va todo ese esfuerzo? ¿Tiene sentido? En pocas palabras, ¿sirve de algo «estar» en Internet? ¿Es una realidad o un espejismo? ¿En qué sentido sustituye, enriquece o modifica las relaciones personales, profesionales y comerciales que han marcado la historia de los últimos 50 años?

Internet: qué da y qué no da

Sería arriesgado intentar responder las preguntas planteadas más arriba. Nos encontramos en pleno «río revuelto» y no es fácil adquirir cierta perspectiva. Pero sí pueden otearse algunas pistas para la reflexión, empezando por ver Internet con un talante realista y con cierto humor.

Es un gran altavoz, pero no sin esfuerzo. Estar en Internet amplía enormemente el número de nuestros lectores reales y potenciales, pero no garantiza la difusión realmente masiva de los mensajes. Es un mundo cada vez más abigarrado y hay que aprender a «anunciarse» en él.

Simplifica la vida y también la complica. El ordenador y las redes hacen mucho más fácil obtener información y enviarla, pero hemos de aprender nuevas formas de seleccionarla, entenderla y digerirla.

La «gran biblioteca» está en un mundo con cada vez menos lectores. McLuhan habla del «síndrome del espejo retrovisor», según el cual uno vive en una sociedad nueva usando todavía los modos de comunicación inmediatamente anteriores. La mayoría de los contenidos de Internet han «pasado» directamente del libro o el archivo a una página web, pero a la larga deberemos modificar nuestros lenguajes y «géneros literarios», pues la cultura digital ya no es sólo textual. No es lineal, es por «flashes», tiene movimiento, imagen y música.

Potencia el trabajo en equipo a distancia. Ahora podemos colaborar más fácilmente con personas lejanas; ello mismo exige aprender formas nuevas de organización, evitando escapar a lo que debemos hacer in situ.

La inmediatez revoluciona nuestro sentido del tiempo. Podemos actualizar las agendas en tiempo real, comunicar y recibir noticias inmediatamente, pero el día sigue teniendo 24 horas y nuestra capacidad de asimilación sigue requiriendo el tiempo de siempre.

Posibilita el diálogo y la interactividad. Internet es un medio de comunicación nuevo en la historia: cada usuario es un interlocutor. Puede haber, por primera vez, una «creación colectiva» de cultura, sólo que esto no es tan sencillo como sentarse y abrir un chat. Ello exige personas capacitadas y establecer ritmos y metodologías para un intercambio verdadero y serio.

Enriquece, pero no sustituye la relación interpersonal directa. Eso lo sabemos y lo vivimos todos. Como sucede con una carta, un casete con la voz de los amigos o incluso un vídeo, el correo electrónico es otro estupendo auxiliar de la comunicación, pero jamás sustituirá el encuentro, la sonrisa, el gesto de amistad persona a persona.

Internet es uno entre otros medios. Un cuerpo social, que desee ejercer la comunicación social hoy, no puede prescindir de Internet, pero ni mucho menos puede ser el único modo de presencia en la sociedad. Dar a cada medio su peso, es sabiduría.

En Internet (y en toda comunicación social) lo más valioso es la contextualización. No tanto dar más datos, sino ofrecer valores y marcos de referencia, que contribuyan a relacionar datos, dar forma significativa a la información, ofrecer referencias para que los usuarios hagan su propia, libre lectura de la realidad.

Boletín semanal nº 61

1.18 En un lugar de la Red: El libro pervive en la era digital

La frase, a modo de homenaje a Miguel de Cervantes, sirve también para introducirnos en el inmenso mundo de los libros. Hoy ya se piensa en la Red como de «un lugar virtual». Pero mucho antes, aunque sólo sea poéticamente, el libro ya era un lugar donde se encontraban, por un lado, el autor y, por otro, el lector. Y en los aledaños, el editor, el distribuidor, las librerías, etc. Hoy, en el nuevo paisaje del libro, roturado por Internet parece que, paradójicamente, sólo hubiesen entrado en crisis estos aledaños, o sea, la edición, distribución y venta. Porque en plena «era digital», en los congresos, ferias del libro, foros, etc., no se discute ni se pone en entredicho la supervivencia de los libros, sino el modo de hacerlos llegar más rápido, a más lectores y más barato; parece ser que el paisaje del libro está necesitado de autopistas.

Muchos han puesto en marcha el sistema de «libro según pedido» (print on demand). Este sistema permite al usuario solicitar vía correo electrónico, un ejemplar, o varios, al editor de su elección. Éste, que ya tiene almacenados miles de títulos, antiguos y modernos, imprime el pedido por un valor aproximado de 5 dólares ejemplar y otros 5 para las tapas duras, en un tiempo no superior a los quince minutos. El pedido es llevado a casa del usuario «de inmediato». Otra modalidad es el e-book (libro electrónico). El formato que predomina, aunque todavía está en fase de mejora, es el de la agenda de bolsillo, con una pantalla y unos pequeños botones para pasar las páginas o retroceder. El e-book se carga desde el ordenador y puede guardar varios libros, según el modelo (http://www.softbook.com, en inglés). Por último, los e-ink (tinta electrónica) pretenden ser los verdaderos sustitutos del libro tradicional, ya que están formados por hojas de plástico, que se pueden recargar desde el ordenador y se leen como un libro (http://www.e-ink.com, en inglés).

Autores

Algunos autores consideran a Internet como una enorme «páginas amarillas», como un juguete interminable con el que nunca se gana, o como una herramienta estúpida y vulgar. Otros apuestan sin reservas por Internet y las nuevas tecnologías aplicadas al libro. Los ejemplos más recientes son los de Ernesto Sábato o Stephen King (http://www.stephenking.com), que publicaron sus novelas exclusivamente en Internet.

·            Paulo Coelho: http://paulocoelho.com

·            José Saramago: http://www.ipn.pt/literatura/saramago.htm (en portugués)

·            Salman Rushdie: http://www.trill-home.com/rushdie.html

·            Isabel Allende: http://www.isabelallende.com (en inglés)

Es posible que el acto de escribir, más allá de la profesionalidad, forme parte de la intimidad del escritor. Éste vuelca en el fiel papel en blanco sus sentimientos y pensamientos. Algunos autores creen que ya han hecho bastantes concesiones al pasar de la tradicional máquina de escribir mecánica a la eléctrica, y sin remedio al ordenador personal, después. Muchos creen que con Internet se pierde lo de personal e íntimo. Otra posible causa de recelo puede ser la amenaza que se cierne sobre los autores desde las nuevas tecnologías: derechos de autor, falta de control del copyright, menos margen de beneficio y, como consecuencia de ello, un posible declive de la literatura. Contemplar el campo de la literatura como un erial da miedo.

El lector

Pero ¿qué pasa al otro lado del libro, qué pasa con el lector? Cuando nos disponemos a leer un libro, ante todo, si es posible, preparamos una atmósfera adecuada de intimidad, comodidad, de luz, etc., para que nos ayude a meternos en el argumento del libro, en su desarrollo, y «ver» las escenas y las caras de los personajes. Toda esta atmósfera de complicidad con la literatura ¿se salvará con los nuevos formatos de lectura? ¿Las nuevas tecnologías irán ocupando las tierras de la fantasía literaria conocida hasta ahora en aras de nuevos estilos y nuevos géneros? Los e-books, los e-ink no pueden sustituir las sensaciones que se experimentan al tener el libro en las manos, contemplarlo, percibir el olor de lo antiguo.

Librerías on line:

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