«Navegando
por Internet como ciudadanos que sabemos lo que queremos y lo que nos interesa»
SOI: ¿Puede explicarnos brevemente sus
hipótesis acerca de telépolis y el tercer entorno, especialmente para muchos de
nuestros lectores en América Latina que no han tenido acceso a su libro
«Telépolis»?
J.E.: El tercer entorno es un nuevo
espacio social posibilitado por diversas tecnologías (teléfono, televisión,
redes telemáticas, dinero electrónico, videojuegos, tecnologías multimedia y
realidad virtual) que permiten que los seres humanos se interrelacionen e
interactúen entre sí a distancia, en red y a través de representaciones
digitalizadas. El primer entorno es la naturaleza, el segundo, las ciudades. En
esos dos entornos la proximidad y la territorialidad (o recintualidad) definen
la estructura métrica y topológica de los escenarios en donde actúan los seres
humanos. En el tercero, en cambio, podemos relacionarnos a distancia y sin
necesidad de estar en un mismo recinto, local o territorio, sino conectándonos
a través de redes.
Si
consideramos una ciudad como un espacio de interacción entre seres humanos,
prescindiendo de sus componentes físicas, arquitectónicas, etc., ocurre
entonces que las principales actividades que se desarrollan en las sociedades
urbanas pueden también llevarse a cabo en el tercer entorno. Así ocurre con la
infoguerra (o ciberguerra), las Bolsas e instituciones financieras
interconectadas, la investigación científica, el comercio electrónico, el
teletrabajo, la educación a distancia, la telesalud, el teledeporte, el ocio y
el entretenimiento electrónicos, el ciberarte, etc. Desde este punto de vista,
es posible pensar el tercer entorno como si fuera una ciudad (a distancia,
global, electrónica, digital) y ésta es la idea de Telépolis. Las nuevas
tecnologías antes mencionadas posibilitan la construcción de una ciudad global,
Telépolis, que se superpone a las ciudades y las metrópolis actuales, y cuyo
funcionamiento está basado en los flujos electrónicos a través de redes
telemáticas, no en el traslado o transporte físico de bienes, personas,
mercancías, etc.
SOI: Teniendo en cuenta que las redes
telemáticas son la mayor expresión de la emergencia de este nuevo espacio
social, el tercer entorno, ¿qué ventajas concretas aporta el uso de Internet y
otras redes en el trabajo y en la vida de las personas?
J.E.: El uso de Internet en el trabajo y
en la vida de las personas tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja
principal consiste en que aumenta considerablemente nuestra capacidad de
relacionarnos con personas, instituciones, corporaciones, etc. Ya no estamos
limitados a relacionarnos únicamente con nuestros vecinos, u obligados a
trasladarnos físicamente para conocer otros países, culturas y ciudades, sino
que podemos relacionarnos a través de las redes telemáticas con personas
distantes geográficamente y diversas culturalmente, pero que pueden tener
aficiones o intereses comunes a los nuestros. La segunda ventaja estriba en la
capacidad para obtener información a través de las redes, dada la abundancia de
información que hay en las redes y su estructura hipertextual. La tercera
consiste en la flexibilidad del tiempo, ya que podemos elegir a nuestro antojo
el momento en el que nos conectamos al tercer entorno, en lugar de estar
determinados, por ejemplo, por el horario de trabajo, de espectáculos, etc. En
cuarto lugar, las redes telemáticas pueden ser especialmente beneficiosas para
personas que viven en países pobres, en pueblos distantes, o también para
discapacitados físicos. Sin embargo, también tienen muchos riesgos e
inconvenientes.
SOI: Ignacio Ramonet, director de Le
Monde Diplomatique, asegura que la información, que durante siglos ha sido muy
escasa, incluso inexistente, ahora es sobreabundante y que esta sobreabundancia
puede crear confusión o aumentar la sensación de confusión. ¿Qué criterios
utiliza para seleccionar la abigarrada información presente en Internet?
J.E.: Manuel Castells, que en muchos
puntos coincide con Ramonet, no piensa así sobre ese punto. En su trilogía
sobre la Era de la Información afirma
que en todas las sociedades ha habido mucha información, y también
conocimiento. La novedad estriba en que la información y el conocimiento son el
motor de la economía informacional, mientras que en las sociedades agrícolas e
industriales lo principal eran las materias primas, la energía y la
manipulación de entidades físicas. Dicho esto, es claro que en Internet hay una
sobreabundancia de información, por lo que los sistemas de búsqueda,
organización, presentación, recuperación y almacenamiento de la información
pasan a tener una importancia fundamental. Por mi parte, no suelo navegar por
Internet, como tampoco acostumbro a deambular sin norte por los campos o las
ciudades. Uso Internet para relacionarme con las personas, instituciones o
corporaciones que me interesan, y por lo tanto suelo ir a tiro fijo, o si se
prefiere a web fija. Cuando tengo que buscar información sobre cosas nuevas, trato
de buscar páginas que tengan buenos enlaces. Para mí, el criterio de calidad
principal de una página web son sus enlaces, porque a través de ellos llego a
sitios nuevos e interesantes. Perderse en una ciudad es muy fácil si uno no
tiene direcciones a donde ir, lugares que frecuenta, personas que le aconsejan
ir a una u otra dirección. Otro tanto ocurre en Telépolis, y en concreto en
Internet. No se trata de hacer surf o de navegar por Internet, sino de
comportarnos como ciudadanos que saben lo que quieren y lo que les interesa.
SOI: ¿De qué forma las redes
telemáticas pueden contribuir a un desarrollo sostenible de las zonas menos
favorecidas del planeta, y cuál puede ser la situación futura de estas zonas si
no logran desarrollar las infraestructuras necesarias?
J.E.: El tercer entorno es un invento
del Primer Mundo, y en concreto de las zonas y países del Primer Mundo que
tienen un mayor desarrollo científico, tecnológico y financiero. Por tanto, soy
muy pesimista con respecto al futuro de las zonas menos favorecidas del planeta
en el nuevo espacio social. Lo normal es que el abismo que ya existe se haga
más ancho y profundo, lo cual puede generar problemas graves, desequilibrios
entre las diversas sociedades. Incluso en el Primer Mundo surgirán diferencias
cada vez mayores entre los infopobres y los inforricos, es decir, entre las
personas que se han adaptado al tercer entorno y son competentes al moverse y
al intervenir en el nuevo espacio social y las que no lo son. Por eso muchos
sociólogos afirman que vamos hacia una sociedad dual, es decir, hacia una
sociedad con enormes diferencias internas en función de su nivel de integración
en la sociedad de la información. La creación de las infraestructuras de la
información en las zonas menos favorecidas es una prioridad, pero no la única.
Tan importante o más es educar a los ciudadanos para el tercer entorno, y no
sólo para el primero o el segundo. Asimismo es fundamental que la estructura
del poder en el tercer entorno sea democrática, cosa que ahora no ocurre. En la
medida en que los usuarios de las redes nos pensemos como ciudadanos (no como
consumidores o clientes) y en que reivindiquemos nuestros derechos y tomemos
parte en los procesos de toma de decisiones sobre la construcción y
organización del nuevo espacio social, podremos decir que el tercer entorno es
un espacio civil y democrático, o que vamos hacia una sociedad democrática de
la información. Pero esto no sucede hoy en día, e incluso parece una utopía que
pueda llegar a ocurrir. Por eso afirmo que el tercer entorno es una estructura
neofeudal, dominada por los señores del aire (o señores de la red), no por los
Estados ni por los representantes de los ciudadanos de Telépolis.
SOI: En esta sociedad neofeudal de la
información en la que estamos, como usted define el momento actual, ¿cómo
lograr democratizar y humanizar dicha sociedad?
J.E.: Para democratizarla, lo primero es
afirmar la primacía del poder civil sobre otras formas de poder, y en concreto
sobre el poder militar, económico y financiero. La cuestión de las elecciones
es posterior. Hoy en día, quienes dominan el tercer entorno son los señores del
aire, es decir, las grandes empresas transnacionales de teleservicios
(telefónicas, televisivas, informáticas, de dinero y banca electrónica, etc.).
En el tercer entorno no existe un poder político civil, y ni siquiera hay
atisbos de que vaya a haberlo, pero es lo primero que hay que intentar crear.
Se trata de constituir Telépolis, no sólo de construir las infraestructuras de
la información. Constituir Telépolis implica afirmar esa primacía de lo civil,
elaborar una nueva declaración de derechos humanos básicos (en el tercer
entorno), instituir una autoridad judicial para resolver los conflictos,
generar un poder parlamentario que elabore normas y leyes para el tercer
entorno y, en último término, crear un poder ejecutivo que aplique y haga
respetar esas normas. Bien entendido que esos tres poderes civiles serían
transnacionales, lo cual plantea enormes problemas, por romper principios
básicos de la organización política en el segundo entorno, como la soberanía de
los Estados en su territorio jurisdiccional. Humanizar el tercer entorno sería
otro de los objetivos, además de civilizarlo y democratizarlo. Por humanizar
las redes entiendo hacerlas accesibles a cualquiera sin discriminación por la
edad, la cultura, la lengua y el nivel de formación de cada persona, así como
lograr que los escenarios telemáticos sean gratos, amables y fáciles de usar,
entre otras muchas cosas. La tarea de civilizar, democratizar y humanizar el
tercer entorno es ingente, y durará varias décadas. Y no hay que olvidar que
quienes dominan el tercer entorno, es decir, los señores del aire, se opondrán
a ello, luchando por mantener e incrementar su poder en el nuevo espacio social.
Así que en las redes telemáticas habrá múltiples conflictos, como ya comienza a
ocurrir en Internet.
SOI: ¿Cómo la sociedad civil puede
enfrentar el poder creciente de «los señores del aire», que cada día avanzan en
el control de redes, contenidos y de los mismos ciudadanos?
J.E.: Autoorganizándose, exigiendo sus
derechos fundamentales y luchando para que haya representantes de la sociedad
civil que tomen parte en los procesos de toma de decisiones. Asimismo
boicoteando o abandonando a aquellos señores del aire que sean particularmente
desmedidos al ejercer su poder sobre las redes y las tecnologías que nos
permiten acceder a ellas. Una tercera vía es organizando comunas o ciudades
libres en el tercer entorno, como ya sucede (por ejemplo, con la plataforma LINUS).
Por último, también hay que exigir a los gobiernos y a los Estados que traten
de poner límite al poder creciente de los señores del aire, aunque soy bastante
pesimista con respecto a la eficacia de esta cuarta línea de acción. En
resumen, se trata de organizar movimientos sociales de tercer entorno, así como
agrupaciones que luchen por los objetivos antes mencionados (civilización,
democratización y humanización).
«Las nuevas
tecnologías nos ofrecen una oportunidad única:La escuela no puede permanecer al
margen de la tecnología»
SOI: ¿Qué ventajas concretas le ha
aportado el uso de Internet en su trabajo y en su vida?
E.M.: Creo que Internet me ha abierto
nuevas posibilidades de intercambio y de trabajo colaborativo con otros colegas
que se hallan en otras ciudades o países. Por otro lado, me ha facilitado el
acceso a información y documentación científica que de otro modo me hubiera costado
bastante tiempo y dedicación encontrar.
SOI: ¿Cuál es el valor de la persona en
esta sociedad tecnificada?
E.M.: Se corre el riesgo de que la alta
tecnificación aboque a un individualismo feroz si no se hace un uso adecuado de
la misma. Los medios en sí no son ni buenos ni malos, todo dependerá de la
aplicación y explotación que se haga de ellos. Nos encontramos frente a una
dicotomía: uso o abuso.
SOI: ¿Cómo hacer un uso más humano de
las nuevas tecnologías y lograr, por ejemplo, que estas herramientas también
ayuden en la transmisión de valores?
E.M.: Existen iniciativas orientadas a
generar espacios de intercambio, promoción, y desarrollo de los pueblos a
través de esta Red de redes. La oportunidad que nos brindan las NNTT a través
de foros de debates, listas de noticias, experiencias de trabajos y proyectos
colaborativos transnacionales en los cuales pueden participar gentes de
distintas culturas, razas, lenguas, nacionalidades... pueden considerarse
oportunidades únicas para CONOCER A LOS OTROS, y, por ende, respetarlos, y esto
es clave para una educación para la paz, el respeto por el medio ambiente, la
igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la educación
multicultural...
SOI: ¿Cómo debe hacerse la introducción
del ordenador, de Internet y de otras nuevas tecnologías en el aula?
E.M.: Pienso que las herramientas
tecnológicas como el ordenador, la red Internet, etc. deben considerarse como
unos poderosos instrumentos culturales de nuestra época, que no deben obviarse,
sino ponerse al servicio de una educación de calidad. En ningún caso deben
eclipsar el papel del docente, pero la escuela tampoco debe permanecer al
margen de las aportaciones tan ventajosas que éstas pueden ofrecer. Lo
verdaderamente relevante debería centrarse en la formación del profesorado para
que no se vea lesionado y encuentre que pueden ser sus grandes aliados para
optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
SOI: En la nueva sociedad ¿cuál debe
ser la función educativa del maestro y cuál la de las nuevas tecnologías?
E.M.: El maestro o la maestra debe
dominar estos nuevos lenguajes de los medios, y en concreto de las nuevas
tecnologías para ponerlos al servicio de su quehacer docente. Las NNTT deben
ser unos poderosos instrumentos de apoyo para el profesorado, sin restar
protagonismo al docente, pues si bien es cierto que la información ya puede ser
adquirida por cualquiera a través de la red Internet, y también puede
gestionarse y procesarse mediante estos fabulosos recursos electrónicos; sin
embargo, el papel de orientador, propiciador de experiencias mediadas, agente
de desarrollo y cambio social, generador de aprendizajes, etc., nunca podrá ser
asumido por una máquina.
SOI: ¿Por qué es necesaria la educación
en nuevas tecnologías y hasta dónde debería llegar?
E.M.: Sin ella, nos quedaríamos anclados
en la Edad de Piedra; las NNTT son unos instrumentos culturales propios de
nuestro tiempo, si perdemos el tren de las oportunidades que éstas nos brindan
nos convertiremos en dinosaurios, sujetos anacrónicos. El dominio de estos
recursos puede facilitarnos nuestras tareas, liberándonos de trabajos pesados y
tediosos, contribuir a nuestro bienestar y calidad de vida. Ser señores de las
máquinas, nunca sus esclavos.
SOI: ¿Cuál cree que es la importancia
de Internet y de otras nuevas tecnologías en la educación en España y en
América Latina?
E.M.: El intercambio y los proyectos de
cooperación organizados en el ámbito institucional o a través de las ONG pueden
canalizarse a través de Internet, propiciando una mayor fluidez para el
desarrollo de experiencias y actividades educativas a todos los niveles.
Existen numerosas iniciativas que ya están en marcha en este sentido.
SOI: Ignacio Ramonet, director de Le
Monde Diplomatique, asegura que la información, que durante siglos ha sido muy
escasa, incluso inexistente, ahora es sobreabundante y que esta sobreabundancia
puede crear confusión o aumentar la sensación de confusión. ¿Cómo dar pistas a
los alumnos para que asuman criterios de selección de la información?
E.M.: Es vital formar a los estudiantes
para que no se dejen llevar del efecto hipnótico de Internet, donde hay muchas
cosas, pero hay que saber buscarlas. La formación va a ser básica: uso de
buscadores temáticos; motores de búsqueda dentro de los portales de Internet;
clasificación por áreas de interés...; web relacionadas con sus ámbitos de
estudio... Todo ello implica, a su vez, una cualificación previa del
profesorado.
SOI: ¿De qué forma Internet puede
contribuir al desarrollo de las zonas menos desarrolladas del planeta, y cuál
puede ser la situación futura de estas zonas si no se conectan a Internet y no
hacen uso de las nuevas tecnologías?
E.M.: La información es PODER, y si a
ese poder sólo pueden acceder unos pocos se corre el riesgo de reproducir las
diferencias sociales de siempre, ya que estos poderosos instrumentos sólo se
convertirán en plataformas de «automarketing» de los más poderosos. Sin
embargo, estas tecnologías también pueden ser un salvavidas para aquellos
pueblos en vías de desarrollo, puesto que pueden ser el cauce para sus
reivindicaciones, utilizarlas como conciencia social («Pepito Grillo») para
reclamar ayudas, apoyos internacionales, formación, medios y recursos,
establecer intercambios, solicitar colaboración...
SOI: Hay cosas que todavía por Internet
no se pueden hacer: echar una siesta, como dijo el caricaturista español
Forjes. ¿Cree que Internet sustituirá en grado importante al contacto personal?
E.M.: Puede ser, pero generalmente eso
sólo se dará en aquellas personas (o culturas) más introvertidas e
individualistas; creo que la cultura latina, caracterizada por el contacto
personal y por numerosas actividades de socialización (fiestas, encuentros...),
no se verá sustituida por el aislamiento en el que se encasilla a la persona
detrás de una máquina.
Boletín
semanal nº 88
«Internet
es el elemento motor de la globalización digital»
SOI: En 1991, en su segundo año en la
Carnegie Mellon University, conoció la Internet Society, justamente cuando esta
organización comenzaba a dar sus primeros pasos. Ahora cuando ha transcurrido
casi una década, ¿cuál cree que es el papel y la importancia de estas nuevas
instituciones políticas globales?
A.S.: Internet, en tanto que conjunto de
protocolos no propietarios abiertos que permiten la interconexión de redes de
ordenadores, mantiene dicho carácter abierto gracias a estos organismos
privados sin ánimo de lucro, no gubernamentales y abiertos, como la Internet
Society, la ICANN, la IETF, etc. Sin ellos, Internet, tal como la conocemos
ahora, no existiría. O bien estaría en manos de los gobiernos o de las
empresas. Lo nuevo es que se mantiene como sistema abierto. Es clave entender
el papel de estas nuevas ONG de la era Internet. A diferencia de las ONG de la
era industrial, a las que el sistema de Naciones Unidas les ha dado un estatuto
de organismos periféricos al sistema de Estados. Organismos como ISOC o ICANN
no son periféricos sino centrales en el sistema Internet. Los que son
periféricos son los organismos de Naciones Unidas como la ITU (International
Telecommunications Union) y otros. Este cambio es muy importante.
SOI: ¿Podrán hacer contrapeso al poder
económico de la globalización?
A.S.: So pena de parecer heterodoxo,
diría que hay varias lecturas del fenómeno de la globalización. Hay una
globalización industrial y hay una globalización digital. Un ejemplo de la primera
es la compra de Chrysler por Daimler-Mercedes Benz u otras fusiones globales de
bancos. Esta globalización está en manos del viejo modelo social dirigido por
la economía. Pero existe una nueva globalización propia de la era digital. En
ella no es siempre el pez gordo el que se come al chico, sino la empresa más
innovadora (a veces pequeña) se come a la que no lo es (muchas veces más
grande). El ejemplo es la compra de Time Warner por America On Line. En este
modelo el factor clave no es el económico sino el tecnológico, y dentro del
tecnológico, la tecnología Internet. Si esta hipótesis es cierta, el elemento
motor de la globalización digital es Internet. El poder en la era Internet es
un poder donde las organizaciones privadas globales sin ánimo de lucro, como la
IETF o ICANN están teniendo un papel de liderazgo claro. En cualquier caso, se
trata de un sistema de poderes distribuido y abierto.
SOI: ¿Cómo
el nuevo marco sociocultural en que vivimos, llamado «sociedad de la
información» o la futura «sociedad del conocimiento», puede ayudar a un
desarrollo sostenible en aquellos países que luchan por salir de una situación
de pobreza?
A.S.: En el mes de febrero tuvo lugar en
Bamako (Mali) el encuentro Bamako2000, Internet, pasarela para el desarrollo (http://www.bamako2000.org). Tuve la
suerte de estar invitado y la revista Enredando publicó un largo reportaje con
fotos y documentación que traje de este encuentro (http://enredando.com/cas/cgi-bin/enredantes/plantilla.pl?ident=96).
Lo que vi en Bamako es la emergencia de una nueva generación de africanos que
consideran que Internet y la sociedad digital son su nueva oportunidad. Y que
están ya creando, en la medida de sus fuerzas, esa sociedad digital africana. Y
a diferencia del modelo actual imperante, de ayuda al desarrollo, ellos parecen
querer más ser tratados como partners
en la creación de dicha sociedad, y no tanto como pobres del Tercer Mundo a ser
atendidos por caritativas ONG del primer mundo.
SOI: Es un hecho la mala calidad o la
inexistencia de infraestructuras tecnológicas que posibiliten el acceso a la
Red en las zonas en desarrollo. ¿Cuáles podrían ser las «Tecnologías Alternativas»
para el acceso a las redes en los países en vías de desarrollo?
A.S.: Lo que ya se está utilizando es la
infraestructura de telefonía tradicional que tienen en las ciudades para montar
cafés Internet o dar acceso a las empresas y universidades. Dado que el proceso
de urbanización es acelerado, es posible que una mejora de la infraestructura
de telefonía básica más la telefonía móvil sea lo más frecuente.