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P. Jorge Oesterheld: “El Papa habla bien porque toda su vida ha escuchado mucho”

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El director de ‘Vida Nueva Cono Sur’, amigo de Bergoglio, presenta ‘No basta con un clic’ (PPC)

(Vida Nueva – España) – El director de Vida Nueva Cono Sur, el sacerdote bonaerense Jorge Oesterheld, acaba de publicar No basta con un clic. Iglesia y comunicación (PPC) un libro lleno de preguntas y de pistas sobre cómo comunicar hoy de forma creíble y eficaz la Buena Noticia. Acaba de estar en Roma presentando la obra: el miércoles 25, participó en una mesa redonda organizada en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, junto a los periodistas Andrés Beltramo, Silvina Pérez y Antonio Pelayo, y el decano José María La Porte. El día anterior, Oesterheld pudo entregar al propio papa Francisco un ejemplar de su obra, al tiempo que saludaba a su amigo Bergoglio. Ambos trabajaron juntos durante diez años, siendo Bergoglio el cardenal de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y Oesterheld el responsable de la Oficina de Prensa del Episcopado.

 

El diario vaticano L’Osservatore Romano publicó hace unos días un extracto del libro, y el sacerdote y periodista argentino ha sido entrevistado en varios medios. Por ejemplo, en la agencia internacional Zenit. “El libro es sobre comunicación e Iglesia y sobre cómo comunicar la Iglesia. El objetivo era reflexionar y poner por escrito el fruto de muchos años de trabajo de la relación con la prensa, con los medios de comunicación y con la problemática de la Iglesia en materia de comunicación”, describe Oesterheld.

 

Preguntado por el estilo comunicativo de Francisco, el actual director de Vida Nueva Cono Sur opina que el Papa lo entiende y “lo vive como parte de su servicio” de llegar a la gente: “El Papa no le habla a los periodistas, le habla a la gente. Valora la función del periodista como mediador, como aquel que le permite llegar a millones de personas. A él lo que le interesa es esa difusión de su palabra, y por eso lo hace en ese lenguaje simple que él utiliza y a veces es malinterpretado. Él prefiere arriesgarse a ser malinterpretado por quienes están atentos a cualquier detalle de la doctrina, que arriesgarse a que no le entiendan”.

 

Y explica una de las claves del éxito del lenguaje bergogliano: “El Papa habla bien, y habla con un lenguaje que se entiende porque él durante toda su vida ha escuchado mucho y ha escuchado a gente común. Habla el idioma que hablan las personas comunes y escucha los problemas que tienen las personas comunes. El Papa nunca habla de los problemas que tiene el Papa, ni de los problemas que tienen los obispos. Habla de los problemas que tienen las personas, y entonces, como habla de algo que a ellos les interesa, le escuchan”.

 

Algo primordial en el mundo actual, tecnólogico y donde prima la rapidez y los mensajes breves. Para Oesterheld, esto no es incompatible con el mensaje del Evangelio: “La Iglesia no tiene un lenguaje de hace 2000 años; la Iglesia hace 2000 años que tiene un lenguaje. Lo que hace el Papa es hablar el lenguaje de las personas comunes y hablar el lenguaje del Evangelio. No solo con palabras, también usa imágenes, parábolas, utiliza relatos breves. Tiene el mismo estilo de comunicación que hay en los Evangelios. En otro tiempo el lenguaje valorado era el discurso largo, con muchas citas, erudito… Y en ese contexto era muy difícil predicar el Evangelio. Ahora lo que valora la sociedad es un lenguaje simple, llano, rápido, con imágenes y ese es un lenguaje que a nosotros nos viene maravillosamente bien porque es nuestro lenguaje”.

La dimensión personal de la comunicación

También la agencia televisiva Rome Reports ha querido acercarse a Oesterheld y a su nuevo libro. En otra entrevista con ellos, el sacerdote insiste en que “hay que hablar de lo que le pasa a la gente, no de lo que nos pasa a los curas. A veces nos equivocamos y los sacerdotes o los obispos hablan de los problemas que tienen ellos; pero a la gente no le interesan los problemas que tienen los obispos, le interesa los problemas que tienen ellos”.

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Otra de las claves culturales de nuestro tiempo, señala Oesterheld, es la “afectividad”, quien considera que, para llegar a la cabeza del oyente, hay que transmitir cariño. “Yo creo que el Papa siempre habla de la proximidad, de la cercanía, del ser prójimo; siempre te mira a los ojos y le importa lo que le pasa a la persona que tiene delante. Y siempre te animaría a no perder esa dimensión personal de la comunicación”.


 

Presentación en Madrid de 'No basta con un clic'

Presentación en Madrid de ‘No basta con un clic’. De izquierda a derecha: José Beltrán, Jorge Oesterheld, Cristina López Schlichting y José María Gil Tamayo

MARÍA PÉREZ Y DARÍO MENOR | “Se puede llorar leyendo a san Agustín, del que nos separan siglos de historia y jerga, y bostezar escuchando al párroco que tenemos enfrente”. Sencillo, ágil, fácil, y sobre todo cercano, así es Jorge Oesterheld. Este sacerdote argentino, actual director de Vida Nueva Cono Sur, fue responsable de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina, coincidiendo con el entonces cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio. Ahora, en su nuevo libro, No basta con un clic (PPC), recoge sus impresiones sobre la Iglesia en el ámbito de la comunicación, a la vez que desmonta no pocos de los lugares comunes que se vienen repitiendo sobre el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación. Bajo el título Comunicar como Francisco, misión (im)posible sendas mesas redondas en Roma y en Madrid fueron el marco de presentación del libro.

En Madrid, el Club Internacional de Prensa acogió el martes 31 de mayo un coloquio entre José María Gil Tamayo, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española; Cristina López Schlichting, directora y conductora de ‘Fin de semana’ de COPE; y Jorge Oesterheld, director de Vida Nueva Cono Sur y autor del libro; moderado por José Beltrán, director global de Vida Nueva.

Abrió el debate López Schlichting, reflexionando sobre la mejor manera de comunicar a través de la palabra al mundo de hoy: “¿Qué es lo que produce que una persona se enamore de verdad de lo que otro está diciendo? El propio testimonio”. Y fijó su mirada en Francisco: “Así es el Santo Padre, un tipo que en medio de una realidad donde la gente ya no entiende qué es la Inmaculada Concepción, a él lo entienden. Lo que cuenta y lo que hace es verdad, es abierto, realista, y no se deja someter a las ideologías”.

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animó a usar las Bienaventuranzas (Mateo, 5) como libro de estilo: “En las Bienaventuranzas, Jesús nos enseña una forma de proceder que nace desde la bondad y la sencillez. Un estilo que no es de condena, sino de mirada positiva hacia nuestro mundo, en el que los últimos son los primeros, en que se valoran las cosas no con la lógica del poder o del tener, en el que no gobiernan las estrellas mediáticas, sino el pueblo”.

“Lo que hay que hacer no es difícil, pero tenemos que querer hacerlo: hablar con el corazón en la mano”, comenzó hablando el autor de No basta con un clic: “Las personas necesitan que les miremos a los ojos y les hablemos de lo que le pasa a ellos, no de lo que nos pasa a nosotros”. Con determinación, el bonaerense cerró el coloquio madrileño dejando un desafío sobre la mesa: “El peligro está en que muchos lugares de las redes se llenan de discursos de hace 50 años, y no de hace 2.000. Y ahí caemos en las ideologías y no en el Evangelio”.

Un Papa “insoportablemente evangélico”

Jorge Mario Bergoglio es un Papa “insoportablemente evangélico” cuyo atractivo mediático viene de “decir lo que siente”, de hablarle a la gente de un modo que todos puedan entender sin importarle el riesgo que asume cuando toma la palabra. Esta fue una de las muchas reflexiones que Oesterheld compartió durante la presentación de su libro en Roma el miércoles 25 de mayo.

Presentación en Roma de 'No basta con un clic'

En este acto, celebrado en la Pontificia Universidad de la Santa Croce, participó el decano de la facultad de comunicación de este ateneo, José María La Porte; Andrés Beltramo, corresponsal en el Vaticano de la agencia Notimex y de Vatican Insider; y Silvina Pérez, directora de la edición en español de L’Osservatore Romano. Ejerció como mediador del debate Antonio Pelayo, vaticanista de Vida Nueva. El día anterior, el propio autor pudo entregar al papa Francisco su obra.

Oesterheld reflexionó sobre los límites de la comunicación institucional de la Iglesia –un terreno en el que cuenta con amplia experiencia–, aunque remarcó que en cualquier caso “se puede lograr que la gente entienda” lo que se quiere transmitir. Reconoció que hoy en día la versión oficial que ofrece cualquier organismo parece “sospechosa” y consideró a Francisco “un maestro” por su habilidad para moverse en este campo. “El Papa representa a una institución inmensa como es la Iglesia, pero al mismo tiempo se muestra libre respecto a la institución”.

Beltramo coincidió con Oesterheld al afirmar que existe un problema de “percepción” porque la versión oficial que ofrecen las instituciones parece “encubridora”. Al igual que el corresponsal de Notimex, también La Porte exaltó el último capítulo de No basta con un clic, dedicado a los límites de la comunicación oficial, debido a la reflexión que abre en este campo. Pérez, por su parte, destacó la aportación que hace el libro al análisis de la comunicación como un elemento que “no reemplaza al ser humano”. “Los medios, en ocasiones, van a cubrir vacíos existenciales provocados por la crisis de nuestra sociedad. Por ello es importante entender quiénes son nuestros lectores”.

Oesterheld se mostró en contra de utilizar el distintivo católico tanto para los periodistas como para la prensa. “Estrictamente hablando, nadie puede atribuirse a sí mismo el nombre de católico. Yo no me atrevería a ponerle el cartel de católico a todo lo que hago. Cuando un medio católico se equivoca, no tiene una equivocación católica. Lo importante es ser o no ser buen periodista”, destacó el antiguo vocero del Episcopado argentino, quien pidió sobre todo “coherencia” a los informadores. “Eso no significa que tengamos una vida moral intachable. El propio Papa se presenta diciendo que es un pecador”.

En el nº 2.991 de Vida Nueva

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