La Comunicación desde el CELAM

En América Latina el CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana-1955) siempre consideró los medios de comunicación de masa como instrumento para el desarrollo de las actividades de evangelización, y de modo especial, su atención se orientó para la “promoción” de la doctrina católica. Con el transcurso del tiempo se fundó un departamento específico de la comunicación social (DECOS) para articular los servicios y las actividades pastorales en el espacio de la comunicación junto a las Conferencias Episcopales Nacionales en cada país del continente.

En el contexto eclesial de América Latina, la aplicación del Vaticano II en comunicación fue ampliada desde la década de 60, bajo los auspicios del DECOS- CELAM. 1 En el contexto de la teoría de la modernización, con el surgimiento de la teología de la liberación, en ese período, surgen importantes documentos acerca de la comunicación, elaborados en encuentros promovidos por el CELAM. Los textos, sin embargo, estaban influenciados por la teoría de la modernización. Entre ellos, el documento acerca de los medios de comunicación social, Medellín (Colombia), 1968. 2 Son contenidos que retoman las posiciones del Vaticano II, especialmente del Inter Mirifica, sobre las comunicaciones. Existía una creencia de que los medios eran virtualmente soberanos y que, por lo tanto, fueron vistos como herramienta apropiada para promover el cambio social y debían también ser usados en la evangelización. Hay de un lado, crítica a la situación y la referencia al subdesarrollo de los pueblos de América Latina. Por otro lado, sin embargo, como afirma Marques de Melo 3, existe una actitud ingenua debido al encantamiento frente a las nuevas tecnologías de la comunicación. Los medios de comunicación se vieron como súper poderosos, capaces de aumentar el desarrollo y orientar los planos en dirección al bien común. Por eso, las conclusiones de Medellín establecen una nueva mentalidad de Iglesia y, consecuentemente, en sus relaciones con la comunicación.

 Los documentos elaborados en la década de 70 no trajeron novedades para la visión de la Iglesia sobre la comunicación, contentándose con el pensamiento ya existente acerca de la materia. Aún así, la piedra angular en la comunicación de la Iglesia a fines de los años 70, fue el desarrollo de las comunidades eclesiales de base. En 1978, con la finalidad de preparar la tercera conferencia de los obispos latinoamericanos, en Puebla (1979), el DECOS elaboró la Evangelización y la Comunicación Social en América Latina. Coordinado por el señor Washington Uranga, que en la ocasión era el secretario del DECOS, el documento recaudó los datos de dieciocho naciones, agregó comentarios de los peritos latinoamericanos y extranjeros en el trabajo pastoral y de comunicación. Se constituye así la primera síntesis del pensamiento de la Iglesia latinoamericana acerca de la comunicación.

Por fin, el tema acerca de la comunicación ocupa 32 artículos en el Documento de Puebla (1979). Con referencia al tema, Puebla presentó un avanzo sobre Medellín. Al reconocer que la comunicación social está condicionada por la realidad sociocultural de las naciones de América Latina y al mismo tiempo es uno de los factores determinantes para la manutención de tal realidad, las conclusiones de Puebla se apoyan en un análisis más lúcido acerca de la interrelación de los medios de comunicación con la realidad sociocultural. Y Puebla denuncia, entonces, el control y la manipulación ideológica ejercidos por los grupos poderosos económicos y políticos a través de los medios (n. 1071). Atento al fenómeno de la comunicación y sus implicaciones para la evangelización, el documento propone que la jerarquía y los agentes pastorales en general conozcan, comprendan y experimenten con más profundidad el fenómeno de la comunicación, y busquen integrarla a la pastoral en conjunto (n. 1083).

Un importante y original aspecto del documento de Puebla es que la Iglesia, sin rechazar los medios de comunicación, enfatiza la utilización de la comunicación popular o comunicación de grupo, como una alternativa que lleva en cuenta un proceso con diálogos participativos de la comunicación (experiencias que venían desarrollándose desde Medellín).Así la comunicación en grupo, reforzada por Medellín y Puebla, se tornó la actividad principal en la comunicación de América Latina. Ella se originaba en los medios audiovisuales para alcanzar los objetivos de evangelización y de concienciación para un cambio social.

Entre los documentos de la Iglesia en el continente, en la década de 80 encontramos los de Quito (Ecuador, 1982) y de Embú (San Pablo, 1982) sobre la Iglesia y el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC). Sobre todo este último, fue considerado el más importante, convocado por la Iglesia latinoamericana, referente a la NOMIC y contó con participación de los representantes de la pastoral de comunicación con destacados investigadores del área y formadores de opinión de América Latina, para conversar acerca del papel y de la responsabilidad de los cristianos, más específicamente de los católicos en la construcción de un nuevo orden de la comunicación.4 Ése era el tiempo en que la iglesia tomaba posición definida e incentivaba el acceso a la participación y comunicación alternativa.5


Notas:

1 También a través de las otras organizaciones católicas como UNDA-AL, SAL-OCIC, UCLAP – secretariados sobre el radio, el cine y prensa.

2 Los otros documentos son: Primer seminario de los responsables por los secretariados nacionales de la comunicación social (Santa Inés- Perú) 1966. Tres seminarios regionales en Montevideo, Lima y San José (Costa Rica), de mayo a Julio de 1968.

3 J. MARQUES DE MELO. Comunicación y Libertación. Petrópolis: Vozes, 1981, p. 11.

4 Para profundizar y detallar este tema, se puede consultar J. T. Puntel. La Iglesia y la democratización de la comunicación, op. cit. En 1992 se realizó la Cuarta Conferencia Episcopal Latino-americana en Santo Domingos. Con referencia a la comunicación, entretanto, no presentó avances específicos. Lo que puede ser considerado con relación a nuestro tema, sería su preocupación con una pastoral de la “ciudad”. Para la profundización y detalles acerca de ese tema, consultar J. T. Puntel. La Iglesia y la democratización de la comunicación, op. cit.

5 En 1992 se realizó la Cuarta Conferencia Episcopal Latinoamericana en Santo Domingo. Con referencia a la comunicación, no presentó avances específicos. Lo que puede ser considerado en relación a nuestro tema, sería la preocupación por una pastoral de la “ciudad”.