Pastoral de la Comunicación


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Hasta aquí la reflexión sobre la Pastoral. Ahora bien, una Pastoral de la Comunicación implica por lo tanto entender que la comunicación es un fenómeno complejo y a la vez fascinante, que no se puede reducir a una visión instrumentalista, que reduce el concepto mismo, a los “medios masivos” de comunicación, sino más bien comprenderla, como decía el San Juan Pablo II: “camino hacia la comunión”.

Con el Concilio Vaticano II hay un despertar en la mirada a la comunicación, a los medios y al uso de estos medios al servicio de la humanidad. Los Sumos Pontífices en sus mensajes, con motivo de las Jornadas mundiales de las comunicaciones sociales, han instado a la reflexión en torno a temas como publicidad, ética, Internet, justicia, paz, familia, juventud, entre otros. Basta mirar uno de los mensajes, del Papa Emérito Benedicto XVI que se titula: “los niños y los medios de comunicación social, un reto para la educación”. Estas reflexiones no se pueden pasar desapercibidas, tienen que interpelarnos, hasta el punto de pensar en nuestra misión de comunicadores que nos lleve a preguntarnos: si nuestra misión, desde los medios y los procesos de comunicación, está contribuyendo a la construcción de caminos de comunión y vida. O por el contrario, caemos en el peligro de la sociedad misma de vivir inmersos en una comunicación despersonalizada que nos hace inhumanos y por lo mismo, desvirtúa todo intento de comunicación auténtica.

La Iglesia hoy cuenta con “estos maravillosos inventos” de los que nos habla Inter Mirifica, debe hacer uso de los medios para su tarea evangelizadora, debe preocuparse por la formación, el diálogo y la participación de los agentes de pastoral y preocuparse por construir procesos, que permitan el ascenso del hombre hacia la cima de la realización humana. Una Pastoral de la comunicación debe estar anclada en la dignidad y promoción de los seres humanos, en el diálogo con el mundo, en la inclusión de los marginados y desfavorecidos, en la misión de la Iglesia universal, en el compromiso de todos los bautizados y en el servicio a la comunidad. Aparecida, en este sentido, nos orienta y a la vez nos exhorta sobre nuestra tarea de comunicadores.

Quiero ahora, centrar la atención en lo lineamientos y desafíos pastorales desde Aparecida, tomando como referencia los numerales que hablan sobre la Pastoral de la Comunicación. Sin duda alguna, Aparecida nos muestra, desde su inicio, el camino de la transversalidad de la comunicación y el discipulado se entiende igualmente como una respuesta la palabra de Jesús, que implica escucha y acogida, elementos fundamentales en todo proceso de comunicación. Los mismos aspectos del discipulado: encuentro con Jesús, conversión, discipulado, comunión y misión, nos llevan a comprender que todo evangelizador es comunicador. Aquí, reitero, centraremos la atención en los retos y desafíos para una Pastoral de la Comunicación, para luego aterrizar en las perspectivas trazadas desde el CELAM, en orden a una comprensión de la importancia de la comunicación para la vida de la Iglesia.