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EN RESUMEN

Con los principios señalados en la primera parte, aplicados al campo de la informática, podemos descubrir algunas orientaciones para la labor de la Iglesia en esta materia y que en forma genérica llamamos “pastoral de la informática”

Esto nos plantea, además de todo lo que signifique la atención pastoral especial a las personas involucradas en situaciones especiales, la urgente necesidad de desarrollar diversos esfuerzos específicos.

Es necesario que la informática ayude al desarrollo de la auténtica libertad de los individuos para que puedan crecer como personas, con toda su dignidad, hacia su plena realización.

Es necesario que la informática ayude para el servicio libre de cada uno en orden a la comunión. La austeridad que se requiera para la solidaridad no puede ser entendida como una actitud "extra" para quienes les agrade eso. Es urgente que la exigencia ética pase a ser actitud cultural asumida por todos.

Es urgente procurar, con la colaboración de toda persona de buena voluntad procesos de reflexión, o apoyarlos donde ya se hayan iniciado en orden a estudiar con precisión tanto los auténticos aportes que entrega o puede entregar la informática para lo señalado en los puntos anteriores, y los problemas u obstáculos que presenta.

Es necesario formular con precisión los problemas y dimensionarlos también del modo más preciso posible. Hay que procurar que los especialistas en cada uno de los aspectos involucrados entreguen su aporte para poder llegar a un diagnóstico claro con la mirada puesta en la persona humana y en la convivencia. Esto nos dará más precisión para señalar los desafíos y orientar mejor los esfuerzos que ya debemos enfrentar, sin pérdida de tiempo, aunque no sepamos precisar bien varias cosas.

Es verdad que muchas personas, incluso muchos Obispos aún no han tomado conciencia de lo que significa la invasión de la informática (con todas las nuevas tecnologías para la comunicación y para los diversas labores). Por ello a la hora de plantear la "pastoral de la informática" lo primero que necesitamos hacer es agotar todos los esfuerzos para conseguir que los Pastores tomen conciencia de lo que se está creando en el mundo para que decidan ponerse en postura activa. Hay muchos que tienen conciencia, de alguna manera, sobre la novedad de la informática, pero piensan simplemente que se trata de servicios que se pueden comenzar a utilizar más adelante cuando ya estén organizados por todas partes.

Debemos entrar en el momento en el que se está construyendo la cultura de la informática para humanizarla al máximo. No es muy correcto dejar que se construya y luego entrar inculpando a los demás porque lo han hecho mal.

La velocidad con la que está caminando el tema que nos preocupa es enorme. Es urgente que los Obispos tomemos rápidamente conciencia de ello. Sin los Pastores no podemos hablar de labor pastoral.

Con la fuerza de Pentecostés tenemos que anunciar, sin miedo, que Cristo ha resucitado y ha vencido al mundo y que nos invita a todos a asociarnos a El para participar en su victoria.