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LA RIIAL HACIA EL TERCER MILENIO Mons. Juan Luis Ysern de Arce, Obispo de Ancud, IntroducciónMuchas
gracias por la posibilidad que se me ofrece para participar en el balance de la
RIIAL y en la elaboración de las bases que sirvan para orientar su entrada en
el Tercer Milenio, reforzando su objetivo al servicio de la Iglesia en América
Latina. El balance
como evaluación de logros y deficiencias de la RIIAL, hasta el momento, es
totalmente necesario a la hora de querer hacer un diagnóstico que sirva para
planificar. Es fundamental conocer la realidad de lo que se tiene tal como es,
pero sólo haré algunas referencias generales a ello, ya que no me siento capaz
de hacer un balance de lo mucho que se ha hecho. Además considero que eso debe
hacerse entre todos. Pero para hacer un diagnóstico de la realidad es evidente que, además, se ha de mirar a toda la realidad, con los desafíos que ella presenta a la Iglesia en América Latina y el Caribe en el campo comunicacional al que la RIIAL pueda hacer algún aporte. Este es un tema muy complejo y que es necesario abordar. Ciertamente,
sería oportuno, más bien, necesario, iniciar un proceso de planificación o, al
menos, crear las condiciones para iniciarlo con decisión. Todo dentro del Marco
Teórico que mantenga la mirada en lo
permanente y definitivo, dentro de un mundo aceleradamente cambiante. Es decir,
el Marco que nos presenta la Doctrina de la Iglesia para la Comunicación
Social. A los
documentos de la Iglesia ya conocidos para este Marco, hemos de añadir en estos
momentos la Exhortación Apostólica Ecclesia in América que el
Santo Padre ha promulgado en Enero pasado. Será necesario estudiar qué
significa el llamado de Ecclesia in América para la RIAL en orden
a la labor con América del Norte y Canadá. Por otra
parte, será necesario ver junto con las Organizaciones Católicas
Internacionales de Comunicación qué es lo qué pueden aportar, dentro de la
acción conjunta, en la labor que a ellas les corresponde en el mundo. En estas
páginas nos vamos a referir, aunque de un modo muy reducido, 1° al balance.
2° Después a un planteamiento de áreas de acción. 3° Finalmente nos
referiremos a las propuestas para el seguimiento del camino iniciado. El balanceRepito lo
dicho arriba en el sentido de no considerarme capacitado para hacer una
evaluación del camino recorrido por la RIIAL hasta el momento. Todo lo que diga
bajo este aspecto debe ser confrontado por quienes están técnicamente
capacitados para ello y conocen detalladamente el recorrido. Todo este
recorrido, desde el comienzo de la RIIAL hasta el momento presente, voy a
considerarlo como “Etapa de establecimiento de la RIIAL”. Dentro
de ella podríamos señalar varias otras etapas, pero no voy a detenerme en ello.
Lo que me parece muy importante destacar es que en esta etapa se han obtenido,
a mi modo de ver tres grandes logros a los que me voy a referir. Estos tres
logros que considero muy valiosos son: la “motivación”, la “creación
de las condiciones” para la labor y finalmente la “puesta en marcha”. El primero
es el de la “motivación”. Sin duda eran
diferentes los niveles de sensibilidad de los Obispos ante la idea de la RED DE
INFORMÁTICA, pero en varios casos no sólo no existía sensibilidad frente a la
necesidad o, al menos, conveniencia de la Red de Informática sino que, incluso,
existía rechazo explícito. Lo mismo
vale para sacerdotes y demás agentes de pastoral. Cosa que no existe, al menos,
no conozco en la actualidad. Hoy día
nadie discute la conveniencia de la RIIAL.
Es un logro no pequeño. Nada se
puede hacer si no existe el convencimiento y la decisión que se necesita de
parte de quienes tienen que actuar. El segundo
logro es el de la “creación de las condiciones” para la labor. La evaluación de este logro corresponde a
los expertos en el terreno técnico.
Ellos pueden señalar los logros y deficiencias de este campo. Es un campo muy complejo. Solamente me refiero al conjunto, y lo que
quiero señalar es que se trata de un elemento fundamental. No se trata de la labor misma, pero si no
existen las condiciones previas no puede realizarse la labor. De aquí su importancia básica. El logro es
haber creado todo el conjunto de los Servicios que ofrece la RIIAL, aunque este
campo nunca se podrá dar por concluido. El tercer
logro es el de la “puesta en marcha”.
Sin duda, esta puesta en marcha, con la realización de los servicios en
la medida en que estos se hacían posibles ha tenido una gran importancia no
sólo por lo que significa comienzo de la labor, sino también por los efectos de
fuerza motivadora que han repercutido en lo que hemos considerado primer logro. Con
relación a las deficiencias, fuera de las que puedan señalar los expertos en
los campos respectivos a los logros señalados, no sé si podrían considerarse
como tal la que han expresado algunos que han señalado un retraso de la RIIAL
para actuar con más firmeza en la labor pastoral. Quienes señalan esta deficiencia consideran que las reuniones de
la RIIAL han tenido una sobrecarga de preocupaciones técnicas, o que no han
dejado espacio para una mayor atención a la labor pastoral. Repito lo que he
oído. Personalmente no me atrevo a afirmar con seguridad que se trate de una
deficiencia. La razón de ello es que me parece normal que en la etapa de
establecimiento de la Red tengan una especial preponderancia los aspectos que
hemos llamado de “creación de las condiciones”. También se
ha planteado que la RIIAL debe conocer e impulsar las iniciativas que cada día
se van multiplicando en el campo de la informática al servicio de la labor
pastoral. Y tampoco me atrevo a calificar como deficiencia el que no se haya
organizado algo en este sentido todavía. Me parece que esto es un aspecto de lo
dicho anteriormente. La diferencia puede estar en que antes se trataba de
iniciativas organizadas por acuerdos de
la RIIAL y ahora se trata de iniciativas provenientes de cada uno de los
miembros de la Red o de otros agentes pastorales. Me parece
que se trata de un tema muy interesante, sobre el que hay que reflexionar
bastante, en orden a impulsar las iniciativas al servicio de la pastoral y
también en orden a crear actitudes de discernimiento para el aprovechamiento de
todo lo positivo que vaya apareciendo. Quienes
consideran que existe retraso en el comienzo de un servicio más organizado para
la labor pastoral, como es evidente, están expresando con ello, también como
deficiencia, el hecho de no tener todavía un diagnóstico de la realidad que
presenta desafíos a la labor de la
Iglesia en los campos en los que la RIIAL puede entregar algún servicio. De todos
modos, más allá del juicio que se pueda hacer sobre si ha existido o no retraso
para comenzar a organizar todo lo pertinente al mejor aprovechamiento de la
RIIAL al servicio de la labor pastoral, lo cierto es que estamos en un momento
muy oportuno para entrar con fuerza en una nueva etapa en la que podemos, y
debemos, aprovechar racionalmente, y al máximo, este magnífico recurso al
servicio de la misión de la Iglesia. Areas de acciónPara la
organización de la labor es necesario elaborar algún orden de las diversas
tareas a realizar. Ese orden se puede hacer según multitud de criterios. Vamos
a proponer un orden. Puede servir como base para generar discusión y llegar a
otro mejor. Para ello podemos analizar según diversos aspectos el campo propio
de la RIIAL. En primer
lugar, tenemos que ubicar a la RIIAL como un Servicio para el gran Campo de las Comunicaciones. Esto ya nos
plantea una doble área de servicio: a)
el área de los contenidos y b) el área de las relaciones. Siguiendo
este criterio podemos entrar en después en otros ordenamientos según otros aspectos. Técnicos,
administrativos, etc. que no pueden quedar en el olvido. Algunos de los cuales
pueden tener la categoría de “condiciones previas” que deben ser resueltas en
primer lugar, de lo contrario no se puede hacer nada. Pero ahora solamente nos referiremos a las dos áreas señaladas
dentro del campo de la comunicación. Area de los contenidos.
Como
servicio dentro del área de los contenidos puede hacerse una infinidad de
subdivisiones, según los criterios teóricos o prácticos que se quieran
utilizar. En
principio, a la RIIAL no le corresponde entrar en el estudio de la realidad a
la que se refiera cada uno del infinito número de materias, o contenidos, en
cuyo servicio e puede prestar su aporte.
Eso es propio de los respectivos especialistas. Correspondería a la
RIIAL ver cómo los requerimientos de los que tengan que hacer uso de tales
contenidos pueden ser atendidos según la adecuada programación y ver que la
transmisión de tales contenidos se realice con perfección y con prontitud, así
como con las mayores garantías de reserva, en unos casos, o de difusión, en
otros. Es un problema de técnicos. Por decir
algo más concreto, a modo de ejemplo, en esta área de los contenidos, podemos
hablar de: Bibliotecas (desde lo elemental con las
Sagradas Escrituras y sus comentarios básicos hasta las bibliotecas de
especialidad). Archivos
(es urgente lo
referente a los archivos parroquiales, principalmente lo que corresponde a los
registros de bautismos y de matrimonios).
Puede hacerse una lista inmensa. No interesa en este momento. Aquí lo que interesa es ver cómo la RIIAL puede apoyar lo que ya existe y cómo puede estimular la creación de lo que se necesita y todavía no existe. Se trata, en este caso, de la creación de centros según especialidades. ¿Qué centros se necesitan?. ¿Qué necesitan estos centros en el campo de la informática?. ¿Qué servicios se necesita que entreguen?. ¿Cómo se puede optimizar tal servicio? ... Quiero hacer una advertencia. Al decir que la RIIAL puede apoyar los centros que existan o estimular la creación de los que se necesiten, estoy pensando en una labor de todos, es decir, de la RED. La red es algo muy distinto a una cadena. En la red de informática cada uno se relaciona directamente con el otro sin eslabones intermedios, independientemente de las mediaciones tecnológicas. Esto tiene consecuencias muy significativas. Para el caso concreto de los “centros” a los que nos estamos refiriendo, no se ha de esperar a que el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales o el CELAM creen y organicen tales centros o los apoyen, sino que debe ser la RED quien se responsabilice de procurar todo eso. Independientemente, claro está, de aquellos centros que el Pontificio Consejo o el CELAM consideren oportuno establecer. Sin duda esto tiene ciertas ventajas y también ciertos inconvenientes o más bien tiene repercusiones muy serias para nuestros comportamientos. Esto nos obliga a asumir cada uno una actitud de responsabilidad para aportar con seriedad lo que cada uno pueda aportar (puede ser la organización de un centro), y también para adquirir una profunda actitud crítica que permita el necesario discernimiento frente a lo que se le esté ofreciendo. Qué centros son más urgentes y qué aspectos deben resolverse en cada uno de esos centros para que puedan prestar el servicio que deben prestar, es algo que los interesados en cada uno de los temas tienen más o menos claro. Pero también es algo que puede ser discutido y decidido por la RED. Es evidente que los encuentros del la RED pueden ser “virtuales” o “reales”. Y como siempre serán más costosos y difíciles los encuentros reales aprovecharlos muy bien cuando exista posibilidad de realizarlos. Quiero
hacer también aquí una mención muy especial a todo lo relacionado con la labor
de “investigación”. Quienes
participaron en el Encuentro de Comunicadores Católicos realizado el pasado mes
de Abril en Medellín, recordarán la urgencia que se dio a este tema ante el
desconcierto con el que continuamente nos encontramos, como consecuencia de la
vertiginosa velocidad de cambios en que vivimos. Sabemos que estamos entrando en una nueva Epoca. Son muchas las situaciones en las que no
sabemos qué está pasando, ni qué efectos se están produciendo en las personas o
en la convivencia Qué
aspectos positivos está produciendo la globalización y cuáles negativos,
etc. En el Encuentro se acordó que, en
cada país, se estableciera contacto con las Universidades y con quienes
estuvieran haciendo investigación en estos campos con el fin de poder organizar
un OBSERVATORIO de la realidad estableciendo una Red sobre este tema. No sé cómo evolucionará esto, pero lo que
tengo muy claro es que se trata de algo muy urgente. Existen
varios Observatorios en el campo de la Comunicación, aunque no sé de ninguno en
América Latina Ni sé de ninguno en el mundo en el que el Observatorio sea una
Red. Se requiere creatividad, se trata de abrir caminos. Es este un
tema muy importante y complejo que solamente quiero indicar ahora. Pienso que
la RIIAL puede prestar un gran servicio en esta enorme labor que se necesita
para encontrar el modo de proceder en la acción humanizadora y evangelizadora
de la Iglesia dentro de la nueva cultura. Una
investigación más fácil que se puede realizar y cuyos resultados pueden
significar un gran servicio a todos es la referente a las diversas ofertas que
se están ofreciendo por Internet para la labor pastoral. Sería muy conveniente dar la información de
lo que se ofrece y añadir algún juicio aclaratorio sobre la confiabilidad de
los datos y del contenido. Igualmente
puede interesar la investigación de formas y métodos que se están utilizando
para evitar la corrupción de los niños ante las ofertas que las llegan. Métodos
para la formación del sentido crítico. etc. Sin duda es
muy importante estimular la creatividad, pero es necesario que cada uno sea
consciente de los riesgos que se pueden presentar en cada caso y saber actuar
con el adecuado sentido crítico. Area de las relaciones.
Pero decíamos que otra gran área de servicio en el campo de la Comunicación es la que se refiere al área de las relaciones. Se podría
decir que la “informática” es precisamente entrega de información, es decir,
entrega de contenidos. Servicio, por lo
demás, de mucha importancia y que tiene sus normas. Todo ello
es cierto pero la RIIAL amplía su servicio en forma extraordinaria colocándose
al servicio de la comunicación y la comunicación no es, solamente, transmisión
de contenidos, es, junto con ello, encuentro, es relación entre personas. No vamos a
detenernos aquí en explicaciones sobre comunicación. Los documentos de la Iglesia son claros y nos ponen como modelo a
la Sma. Trinidad. Ahora con
esa mirada podemos entrar en la realidad para señalar algún acercamiento lo más
objetivo que seamos capaces a ella en tres ambientes o ámbitos que me parecen
fundamentales. Se podrían señalar muchos otros, quizá el de la juventud. Pero
de momento vamos a referirnos a los tres siguientes: 1. el de los agentes
de pastoral 2. el de los laicos
constructores de la sociedad 3. el de los pobres Dentro de cada uno de ellos pueden hacerse nuevas clasificaciones. Sólo haremos alguna insinuación. Ambito de los agentes de pastoralAquí entran los sacerdotes, religiosas, laicos con responsabilidades o inquietudes pastorales o apostólicas y, en general, los comprometidos, de una forma u otra, con la evangelización explícita y con la marcha de las organizaciones de la Iglesia. Es evidente
que estas personas necesitan, para el mejor desarrollo de su labor, transmitir
muchos contenidos entre ellos. Pero no
es eso a lo que nos referimos aquí. Eso
ya está expresado en los planteamientos anteriores. Ahora nos referimos al servicio que puede prestar la RIIAL para
la comunicación, el encuentro entre las personas. Sin duda,
hay quizá varios puntos de investigación, en el sentido de conocer la relación
entre el encuentro virtual de las personas y el encuentro directo, cara a cara,
en orden al encuentro personal. Pero
sin necesidad de investigación, pienso que se puede calificar como un gran
servicio el que se puede ofrecer a través de le red electrónica en orden al
mutuo acompañamiento y eliminación de la soledad. Es evidente
que para este servicio los usuarios necesitarán en muchas ocasiones contar con
cierta seguridad, en mayor o menos grado, según los casos, sobre la reserva o
inviolabilidad de sus mensajes. El servicio
que puede prestar la RIIAL es el de
posibilitar las condiciones y el de motivar y estimular a las personas que
formen estas redes en orden a promover la comunión que como Iglesia están
llamados a vivir. Quizá se
necesite crear una organización de personas para impulsar este servicio en los
diversos niveles. Pero quizá sea mejor
establecer esta área dentro de las Organizaciones de Comunicación con las que
ya cuenta la Iglesia. Ambito de acompañamiento a los constructores de la sociedadLas estructuras de la Iglesia, en las diócesis, parroquias, etc. Están organizadas de modo que los miembros de la Iglesia pueden encontrar diversos servicios para su camino. Son servicios que prestan gran utilidad, no sólo para la labor al interior de la Iglesia, sino también para la labor que la Iglesia debe prestar al mundo a través de los laicos que trabajan dentro de la vida y estructuras de la sociedad. Pero es en
este campo donde existe una multitud de fieles, la gran mayoría, que quieren
ser fieles a su fe y que se ven impedidos de participar en las organizaciones o
grupos que establece la Iglesia. Muchos
de ellos asisten a Misa los Domingos y nada más. De acuerdo a la experiencia de
lo que sienten manifiestan que “no tienen tiempo para la Iglesia”. Dicen que “sus obligaciones se lo
impiden”. De este modo “sienten” que su
vida está, en cierto modo, fuera de la Iglesia. Por otra
parte, el Magisterio de la Iglesia, de modo especial el Concilio Vaticano II,
así como la Exhortación Apostólica “Christifideles Laici”, plantea las cosas de
otra forma. El Magisterio de la Iglesia señala como clave la labor de estos
laicos para la transformación de mundo según el plan de Dios. Ellos actúan desde dentro de la realidad del
mundo y su acción es acción de Iglesia. Son
personas que se encuentran en todos los lugares, estructuras y niveles de la
realidad social. Puede ser el mismo
Presidente de la República, Senadores, Ministros, Dirigentes o Militantes de
los Partidos Políticos, Empresarios, etc. Se encuentran sin posibilidad real
para asistir a las reuniones o encuentros que se organizan en sus Parroquias. Considero
posible y un verdadero desafío para la RIIAL impulsar la creación, en cada
país, de esta área que llamamos de “acompañamiento”. Consideramos
que las Redes de Informática hacen posible a la Iglesia el organizar personas
que puedan acompañar a estos constructores de la sociedad. Sin duda, el Presidente de la República, el
Ministro, el Senador, etc. puede estar sobrecargado de tareas, pero bien pueden
tener uno o varios “compañeros de camino” que ven los diversos asuntos,
discursos, labor etc., y pueden hacer las consultas a quienes corresponda con
el fin de ofrecer la ayuda necesaria en el momento oportuno. Es verdad
que esto que acabo de decir podría considerarse como entrega de contenidos.
Pero quien hace esto, junto con esa entrega de contenidos, está acompañando.
Esta compañía será muy importante en los momentos en los que tales personas
puedan sentir rechazo y sufrir por ser fieles a los planteamientos de valores,
sin dejarse tentar por ofertas de corrupción u otros planteamientos reñidos con
la ética y el bien común. Ambito de los pobresNo es este
el lugar para hacer consideraciones sobre la presencia del Señor en los pobres
y sobre lo que significan en el Evangelio y para la vida de la Iglesia. No
obstante, sí tenemos que plantearnos lo que puede significar de crecimiento de
la brecha entre ricos y pobres al quedar excluidos de la participación en el
mundo de las nuevas tecnologías de la comunicación. Sin duda
este es un tema del que se va a hablar mucho. Tampoco es este el momento de
teorizar. Solamente quiero expresar que, según mi parecer, la RIIAL puede
organizar centros de encuentro y de verdadera comunicación entre los pobres y
colocar esos centros en la Red que interese. Ya hemos
dicho que, al hablar de la labor de la RIIAL, nos estamos refiriendo a
responsabilidades que tenemos que asumir los miembros de la Red. Son diversas
las posibilidades de cada uno, sin duda, para organizar los centros referidos.
Paro todos podemos ver cómo escuchar y entender a los pobres y cómo, desde
donde estemos y con lo que tenemos, sabemos poner los servicios de la Red para
acompañarlos en verdadera actitud de solidaridad. Puede ser
un signo humanizador y evangelizador muy grande si nosotros sabemos hacer que
el clamor de los pobres, por una parte, sea visto en las facultades de
economía, sociología, psicología, etc. y sea escuchado por las autoridades y,
por otra parte, sea vivido
solidariamente por la comunidad creyente con auténtica actitud evangélica. Es el
momento en el que se está gestando algo nuevo. Ojalá que, desde este momento,
sepamos integrar a los pobres, dándoles posibilidades de participación. Esto es
factible. Las nuevas tecnologías dan muchas posibilidades para la verdadera participación.
Si lo hacemos, un día podremos escuchar, como miembros de la RIIAL, aquello del
Señor: “Venid, benditos de mi Padre,
porque tuve hambre y me disteis de comer....” El seguimiento del camino iniciado.La RIIAL ha
comenzado a recorrer un camino. Hablábamos antes de una etapa. Ahora hay que
seguir. Existe un Marco Doctrinal proveniente del Magisterio. Existen ya las
condiciones para caminar. La realidad presenta desafíos para la labor de la
Iglesia en los que la RIIAL puede entregar un valioso aporte. ¿Cómo seguimos?.
¿Qué hacemos?. Según mi
modo de entender, la respuesta la tenemos en Aetatis novae. Lo
que tenemos que hacer es iniciar un proceso de planificación y seguirlo. Si sabemos
planificar nuestra labor, según la realidad de este momento, señalando
objetivos claros para alcanzar en períodos concretos de tiempo (de uno o dos
años, quizás), podremos evaluar después hasta dónde se llegó. Los logros, las
deficiencias etc. y, según sea la realidad que se presente en ese momento,
podremos reorientar el camino para un nuevo período. Para
concretar todo esto será conveniente ver si, en general, tenemos un mismo Marco
Teórico operacional, proveniente de ese Marco Doctrinal que presenta el
Magisterio. Será también necesario ver si compartimos la misma visión de la
realidad. Es necesario tener un mismo diagnóstico, por lo menos en algún nivel,
y formular los desafíos que nos consideremos capaces de enfrentar. A medida
que vayamos avanzando será mucho más fácil esta labor, aunque quizá sea mucho
más difícil y compleja la realidad que se nos presente a la vista. Sin duda, si
es que llegamos a poner en marcha lo dicho arriba sobre el observatorio, la
visión de la realidad con los desafíos que ella presente a la Iglesia,
necesitará de expertos. No obstante, si nosotros ya tenemos señaladas nuestras
áreas y campos de acción, tendremos más facilidad para orientarnos. Toda esta
labor puede ayudarnos a pasar de una postura un poco estática a otra más
dinámica. Pienso que esto es algo que necesitamos adquirir con urgencia.
Antiguamente, las costumbres, las estructuras, etc. se mantenían casi igual.
Era lento el cambio que se producía con el paso del tiempo. Esto permitía que
las formas de actuar de un tiempo fuesen válidas para otro. Hoy día eso ya no
vale. Los cambios son muy grandes y cada día más acelerados. Cada día se
hace más urgente saber orientarse desde realidades y situaciones nuevas. Se
requiere saber mirar a lo definitivo y permanente desde situaciones cada día
más aceleradamente cambiantes. Pienso que
la RIIAL, animándonos a planificar la labor dentro de la realidad que producen
las nuevas tecnologías nos ayuda a adquirir esa actitud de dinamismo y a no
tener miedo a los cambios acelerados que pueda traernos la revolución
tecnológica. Necesitamos saber mirar siempre a lo definitivo, expresado en
Cristo y su Reino, y reorientar siempre nuestro camino desde esa realidad
cambiante. Se necesita permanente actitud de discernimiento. Con esa actitud,
la RIIAL podrá hacernos un gran aporte,
no sólo para cada uno de nosotros, sino a la labor de la Iglesia y a la
construcción de la convivencia en nuestra “Aldea Global”.
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