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PRONTUARIO DE IMPLEMENTACIÓN DE LA RIIAL EN LAS DIÓCESIS
Condiziones Necesarias para Empezar
- En materia de personal: la RIIAL ha podido comprobar en estos años la
necesidad fundamental de que la Diócesis cuente con un(a)
técnico(a) estable, al menos medio tiempo o algunas
veces por semana, para llevar adelante el proyecto. Esta persona no sólo
debe conocer la tecnología, sino también y sobre todo conocer y amar a
la Iglesia, sentirse parte de ella y de su misión evangelizadora en el
desempeño de este trabajo. Allá donde sólo se ha podido recurrir a la
asesoría de entidades comerciales o consultores externos –aunque sean
éstos más o menos cercanos a la Iglesia-, se ha verificado que el camino
es más laborioso y en muchos casos no ha logrado su objetivo. La persona
a la que aquí nos referimos, que en el continente se conoce como
“técnico RIIAL” comparte un espíritu solidario y de diálogo con el
técnico de la Conferencia Episcopal y con los demás técnicos del país.
Este intercambio le permite aprovechar el enorme bagaje de conocimientos
y soluciones con que ya cuenta la Red tras diez años de camino. Esta
persona será quien logrará –siempre con ayuda de los demás- configurar
el “traje a la medida” tecnológico para la Diócesis, y animará la
formación de los usuarios (sacerdotes, secretarias, etc.) para que
aprovechen al máximo los servicios ofrecidos.
-
Económicas: La gran mayoría de
las Diócesis ha puesto en marcha las fases piloto de la RIIAL sin
sobreañadir significativos esfuerzos económicos. El proceso de
informatización de las oficinas eclesiásticas es casi espontáneo y los
Obispos y sacerdotes del continente lo han ido realizando de una forma
casi natural (no es extraño ver que Obispos, sacerdotes, seminaristas,
religiosos, parroquias, colegios, etc. tienen ya sus computadoras sin
conocer nada de la RIIAL) y en la cultura contemporánea es una
herramienta normal. Por esto es que la formación de la red no es
principalmente una cuestión económica sino de armonización, organización
y servicios comunes. De todos modos, en caso necesario, un buen proyecto
dirigido a las Agencias de ayuda, si se presenta en clave de “red” y no de una dotación de
equipos para su uso en solitario, podría tener más probabilidades de éxito.
-
Estratégicas:entendemos aquí por estrategia el diseño de los servicios que
se desean brindar, es decir, aquéllos con los que se puede comenzar la
fase piloto de la propia red, y los servicios que paso a paso se pueden
ir añadiendo. Es muy importante tener esto en cuenta antes de comenzar,
ya que si no se conocen los servicios a brindar, se corre el riesgo de
crear infraestructuras inútiles que llevan al fracaso del proyecto y
gastos económicos. Para establecer la prioridad de los servicios y los
pasos a seguir, se debe verificar cuáles son las necesidades
de los usuarios de la red y cuáles son los compromisos que
uno puede realmente asumir. No se deben ofrecer servicios que no se
podrán atender realmente, por ejemplo comprometerse a mandar materiales
por la red si no se dispone de las personas que lo preparen. Por otra
parte, la Iglesia cuenta ya con numerosos servicios, subsidios,
contenidos y noticias, que se elaboran en lengua española, y que de
hecho responden a las necesidades pastorales más comunes. Basta saber
acceder a ellos y difundirlos.
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