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PRONTUARIO DE IMPLEMENTACIÓN DE LA RIIAL EN LAS DIÓCESIS

Condiziones Necesarias para Empezar
  1. En materia de personal: la RIIAL ha podido comprobar en estos años la necesidad fundamental de que la Diócesis cuente con un(a) técnico(a) estable, al menos medio tiempo o algunas veces por semana, para llevar adelante el proyecto. Esta persona no sólo debe conocer la tecnología, sino también y sobre todo conocer y amar a la Iglesia, sentirse parte de ella y de su misión evangelizadora en el desempeño de este trabajo. Allá donde sólo se ha podido recurrir a la asesoría de entidades comerciales o consultores externos –aunque sean éstos más o menos cercanos a la Iglesia-, se ha verificado que el camino es más laborioso y en muchos casos no ha logrado su objetivo. La persona a la que aquí nos referimos, que en el continente se conoce como “técnico RIIAL” comparte un espíritu solidario y de diálogo con el técnico de la Conferencia Episcopal y con los demás técnicos del país. Este intercambio le permite aprovechar el enorme bagaje de conocimientos y soluciones con que ya cuenta la Red tras diez años de camino. Esta persona será quien logrará –siempre con ayuda de los demás- configurar el “traje a la medida” tecnológico para la Diócesis, y animará la formación de los usuarios (sacerdotes, secretarias, etc.) para que aprovechen al máximo los servicios ofrecidos.
  2. Económicas: La gran mayoría de las Diócesis ha puesto en marcha las fases piloto de la RIIAL sin sobreañadir significativos esfuerzos económicos. El proceso de informatización de las oficinas eclesiásticas es casi espontáneo y los Obispos y sacerdotes del continente lo han ido realizando de una forma casi natural (no es extraño ver que Obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos, parroquias, colegios, etc. tienen ya sus computadoras sin conocer nada de la RIIAL) y en la cultura contemporánea es una herramienta normal. Por esto es que la formación de la red no es principalmente una cuestión económica sino de armonización, organización y servicios comunes. De todos modos, en caso necesario, un buen proyecto dirigido a las Agencias de ayuda, si se presenta en clave de “red” y no de una dotación de equipos para su uso en solitario, podría tener más probabilidades de éxito.
  3. Estratégicas:entendemos aquí por estrategia el diseño de los servicios que se desean brindar, es decir, aquéllos con los que se puede comenzar la fase piloto de la propia red, y los servicios que paso a paso se pueden ir añadiendo. Es muy importante tener esto en cuenta antes de comenzar, ya que si no se conocen los servicios a brindar, se corre el riesgo de crear infraestructuras inútiles que llevan al fracaso del proyecto y gastos económicos. Para establecer la prioridad de los servicios y los pasos a seguir, se debe verificar cuáles son las necesidades de los usuarios de la red y cuáles son los compromisos que uno puede realmente asumir. No se deben ofrecer servicios que no se podrán atender realmente, por ejemplo comprometerse a mandar materiales por la red si no se dispone de las personas que lo preparen. Por otra parte, la Iglesia cuenta ya con numerosos servicios, subsidios, contenidos y noticias, que se elaboran en lengua española, y que de hecho responden a las necesidades pastorales más comunes. Basta saber acceder a ellos y difundirlos.

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