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PRONTUARIO DE IMPLEMENTACIÓN DE LA RIIAL EN LAS DIÓCESIS

Cómo Empezar
  1. Localizar un(a) técnico(a) que asuma esta tarea, ojalá según la descripción realizada más arriba. De no ser posible en un primer momento, algunas Diócesis han iniciado el proyecto encomendándolo a algún sacerdote conocedor del medio informático, o algún agente de pastoral hábil en este campo. Estas personas podrán encontrar apoyo en el técnico de la Conferencia Episcopal del país, o bien en la Coordinación de la RIIAL, un grupo de técnicos del continente que están disponibles para orientar a los responsables locales del proyecto en caso necesario.
  2. Realizar un inventario de los recursos informáticos disponibles a través de una encuesta diocesana que permita conocer con qué se cuenta y qué de ello es aprovechable
  3. Definir el perfil de la Diócesis. Los datos anteriores hacen ver la configuración de la Diócesis y sobre esa base se puede empezar a diseñar la arquitectura de la red y las soluciones que se requerirán para alcanzar a todos.
  4. Diseñar un pequeño proyecto para la Fase Piloto. La RIIAL, usualmente, no se pone en marcha con la totalidad de los miembros potenciales, pues el ritmo de incorporación de cada uno puede variar. Se implementa por fases, iniciando por la llamada “Fase Piloto” en la cual se ponen en ejercicio, como prueba, los primeros envíos y servicios con aquellos usuarios que deseen realizar la experimentación.
  5. Abrir una cuenta de Internet para la comunicación con las parroquias que también dispongan de ella, y para la comunicación con las otras Diócesis, con la Conferencia Episcopal, el CELAM, y la Iglesia en general.
  6. Dar a conocer y difundir el proyecto, a través de folletos o circulares, o como han hecho muchas Diócesis, por medio de una reunión específica a nivel diocesano.
  7. Computadoras remotas. Este aspecto de la fase piloto se inicia con un número reducido de sacerdotes y/o parroquias, de preferencia aquéllos que estén ya motivados y sensibilizados en este campo. Basta un sistema de simple instalación y mantenimiento: una computadora personal con los programas básicos (procesador de texto, programa de comunicación), impresora, módem y línea telefónica para su conexión al Obispado en forma directa o por Internet.
  8. En una fase más avanzada se puede pensar en instalar un Servidor diocesano en el cual se almacene, reciba y comparta información diocesana (documentos, estadísticas, etc.) con los usuarios en la sede del Obispado y en las estaciones remotas de trabajo. Luego debe realizarse la correspondiente capacitación del personal de la curia diocesana, que no sólo debe incluir la enseñanza de los programas propios de su trabajo, sino también aquéllos vinculados con la comunicación.

Para que la Red Informática cumpla su objetivo, es fundamental que los miembros tengan una “cultura de Red”, es decir, la capacidad de trabajar en equipo, compartir información útil a los demás, y usar servicios comunes.

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