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Laudatio
No es un hombre ligero, ni superficial, ni versátil. Lo que de él he leído responde a una gran lectura y mucha meditación. No creo que haya escrito ninguna frase abandonada a la frivolidad tan corriente en esta época. Por otra parte, este Profesor es un señor del ambiente tradicional del país, de un tradicionalismo muy elevado, reflexivo, fundamentado y valiente. Posición que me inspira un gran respeto, sobre todo si no va unida a forma alguna de ambición política, ni a las formas de envidia corrientes, siempre, en este país. Se trata de un Profesor de Metafísica de una gran apertura de compás y de muchos conocimientos, que, en gran parte, se han perdido en esta época, pero que son permanentes.
De la obra escrita del Doctor Canals quiero destacar, en este acto, por orden cronológico, cuatro obras:
Canals, como antes Maréchal, intenta un diálogo crítico exigente y apasionado, entre Santo Tomás y los grandes pensadores de la Modernidad, Kant, sobre todo, pero también Descartes, Hegel y Heidegger. A lo largo de este diálogo se interroga a Tomás desde la modernidad y responde a la modernidad desde Tomás. El resultado de este diálogo, por lo que se refiere a Kant, no es tanto una contracrítica de la Crítica de la razón pura, sino el proyecto alternativo de una filosofía, capaz de asumir el reto del kantismo y de reafirmar el carácter activo del conocimiento humano, sin necesidad de vaciar de ser el pensamiento y de pensamiento el ser.
Armando Rigobello, profundizando en el pensamiento de Canals, advierte que
El conocimiento humano no se centra en el sujeto individual. Quien conoce es la persona humana, por toda su intencionalidad dirigida al universal y al infinito, y, por eso, capaz de trascender la propia individualidad psicológica y sus propios límites empíricos. Sólo la persona, realidad sustancial, metafísica, se puede transportar al ser sin encerrarse en operaciones psicológicas connotadas de relatividad. La conciencia trascendental no es la conciencia psicológica subjetiva con las apropiadas conexiones sociológicas, pero que aún no es suficiente para un conocimiento adecuado. El auténtico conocimiento trascendental consiste en "la relación que media entre la conciencia trascendental, o sujeto gnoseológico, y el hombre, la persona humana viva y concreta".
-En Los siete primeros concilios. La formulación de la ortodoxia católica, de una manera sugestiva y gran luminosidad expone como, en ellos, se van rebatiendo las herejías que iban apareciendo acerca de la persona de Jesucristo, hasta quedar claro que, en una sola persona, "es verdadero "Dios in aeternum" de la misma naturaleza del Padre y del Espíritu Santo, y verdadero hombre, desde que fue engendrado por la gracia del Espíritu Santo en el seno virginal de María Santísima".
Este volumen ofrece al lector una síntesis nueva, expresada en unas tesis que van mucho más allá de las veinticuatro tesis de la tradición reciente del pensamiento tomista. Las que creemos necesarias para el avance y maduración homogéneos del hombre actual. De poco hubieran servido las posibilidades y circunstancias favorables que ofrecen nuestros tiempos y que indiqué al principio, si no hubiéramos podido contar con un talento y esfuerzo de excepción, con la sabiduría y generosidad del Profesor Doctor Francisco Canals Vidal, uno de los grandes maestros del tomismo contemporáneo y fiel discípulo de aquel gran maestro y forjador de hombres que fue el Padre jesuita Ramón Orlandis.
Y en el siguiente añade que:
El Profesor Canals es sobre todo, al igual que su maestro el Padre Orlandis, formador de decenas de intelectuales que dictan su saber en múltiples ámbitos universitarios. En este volumen el autor nos muestra como ha sabido hacer propio y vital lo más decantado del pensamiento del Maestro de Aquino.
Juan B. Vallet de Goytisolo
Es un honor para mí, que debo agradecer a la Universitat Abat Oliba CEU, la concesión del privilegio de apadrinar al Profesor Francisco Canals Vidal en su doctorado Honoris Causa por esta Universidad, la Pontificia y Real Universidad de Santo Tomás de Manila y la Universidad FASTA de Mar del Plata.
Al preguntarme a qué es debido este honor pienso que lo es, tan sólo, porque reúno tres condiciones. Primera, soy mayor en edad que el Doctor Canals: él nació en 1922 y yo, cinco años antes, en 1917. Segunda, porque en nuestros respectivos ámbitos somos convencidos tomistas; yo, más a ras de tierra, en Derecho, Filosofía del Derecho y Metodología Jurídica, y él, a mayor altura y profundidad, en Filosofía y en Teología; incluso me considero en Metafísica discípulo suyo en la Teoría del Conocimiento. En tercer lugar, porque nos une una comunidad de ideales, como él me dice al dedicarme el ejemplar de su último libro con el que me ha obsequiado.
Francisco Canals Vidal, como ya he apuntado, nació en 1922 en Barcelona, donde estudió, entre 1929 y 1936, en el colegio de los Escolapios. Después de la guerra civil conoció a algunos jesuitas, por los que llegaría finalmente, años después, a tomar contacto con el que sería su maestro, el Padre Ramón Orlandis. En la Universidad de la Ciudad Condal cursó Derecho y Filosofía, doctorándose en Filosofía en la Universidad de Madrid en 1952, en Derecho en la Universidad de Barcelona en 1956, y en Teología en la Facultad de Teología de Catalunya en 1981. Fue profesor ayudante en la Sección de Filosofía de la Universidad de Barcelona desde 1949, y profesor encargado de curso de Teoría del Conocimiento desde 1956. Después, desde 1958 a 1967, catedrático numerario de Filosofía en el Instituto Jaime Balmes de Barcelona; y desde 1967 hasta 1988, catedrático de Metafísica (Ontología y Teodicea) de la Universidad de Barcelona.
El Doctor Canals había pensado en ser notario, pero su maestro y guía, el jesuita Padre Ramón Orlandis Despuig, le orientó por el camino al que él ha consagrado toda su vida y la mayor parte de sus investigaciones, llevándole al estudio de la Filosofía y, después, a su enseñanza, siguiendo siempre a Santo Tomás de Aquino, en cuyo conocimiento creo que, hoy en día, ha alcanzado el máximo grado de magisterio.
Es miembro de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino desde 1989; magister de la Maioricencis Schola Llullistica de Palma de Mallorca desde el 23 de marzo de 1982; ha sido miembro del extinto International Institute of the Heart of Jesus; miembro impulsor y fundador de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino (SITA), de la que fue vicepresidente internacional entre 1981 y 1986, año en que renunció a dicho cargo. Fue presidente de la Sección de Barcelona desde 1989 a 1991, así como presidente de la SITA en España, de la que hoy es Presidente Honorario.
Ha participado en numerosos congresos internacionales filosóficos y teológicos. Enumero, entre ellos, los siguientes: el VII Centenario de Santo Tomás (Roma-Nápoles, 1974), el VII Centenario de San Buenaventura (Roma, 1974), Teoría-Praxis (Génova-Barcelona, 1976), II Congreso Internacional del Lullismo (Miramar, Mallorca, 1976), Convengo en el Centenario de la Aeterni Patris (Roma, 1978), VIII Congreso Tomístico Internacional (Roma, 1986), IV Congreso Internacional Josefológico (Kalisz, Polonia, 1985), II Congreso Internacional de la SITA (Roma, 1986), IX Congreso de la Academia Romana (Roma, 1990), III Congreso Internacional de la SITA (Roma, 1991), Jornadas de la SITA (Barcelona 1993), congresos internacionales sobre la Sagrada Familia (Begues, Barcelona 1990, 1992 Y 1994), varias reuniones de amigos de la Ciudad Católica y habitualmente en las semanas de estudios josefológicos.
Además de estas actividades, son de destacar las que ha desarrollado como escritor, así como orientador y forjador de una pléyade de discípulos que, a su vez, ejercen la docencia de la Filosofía en España y fuera de ella, debiéndole su eclosión y definitivo impulso la conocida como "escuela tomista de Barcelona".
Como escritor ha publicado libros de Filosofía, Teología, Historia y Política: Cristianismo y revolución. Los orígenes románticos del cristianismo de izquierdas (1957), En torno al diálogo católico-protestante (1966), Para una fundamentación de la Metafísica (1967), Textos filosóficos de la Edad contemporánea (1974), Textos filosóficos de la Edad Media (1975), Historia de la filosofía medieval (1976), Política española. Pasado y futuro (1977), Cuestiones de fundamentación (1981), San José, Patriarca del pueblo de Dios (1982), Sobre la esencia del conocimiento (1987), Sant Tomàs d'Aquino. Antologia metafísica (1991), La tradición catalana en el siglo XVIII. Entre el absolutismo y la ilustración (1995), Miscelánea (1997, con ocasión de su septuagésimo quinto aniversario), Los siete primeros concilios. La formulación de la ortodoxia católica (2003) y Santo Tomás de Aquino, un pensamiento siempre actual y renovador (2004).
Además, ha participado en grandes obras colectivas y ha publicado numerosos artículos en revistas, especialmente en Cristiandad, pero también en Verbo, Convivium y Espíritu, así como en otras publicaciones de Barcelona, Madrid y Pamplona, y colabora habitualmente con artículos cortos en La montaña de San José (Santuario de San José de la Montaña, Barcelona).
Acerca de la personalidad del Doctor Canals Vidal, y en un contexto polémico, Josep Pla, habla de él con respetuoso elogio, reconociendo que
-Su estudio El 11 de septiembre de 1714, publicado en Cristiandad, números 557-558-559 de julio-agosto-septiembre de 1974, por el que tuve noticia de las Narraciones históricas de Francisco de Castellví, que me interesó tantísimo que motivó que la Fundación Elías de Tejada le encargara la publicación de su libro La tradición catalana en el siglo XVIII. Entre el absolutismo y la ilustración, y, así mismo, dio lugar a que la misma Fundación publicase, por vez primera, una edición crítica de dichas Narraciones, prologada por el propio Canals Vidal y revisada cuidadamente por dos miembros de Schola, José María Mundet y José María Alsina.
-Su libro Sobre la esencia del conocimiento, del cual el autor de El pensamiento alemán de Kant a Heidegger, Eusebi Colomer, ha escrito, que le parece que "estamos ante un libro que hará historia" y que "cabe decir, sin ninguna exageración {que} es una de las obras filosóficas más importantes que han visto la luz en estos últimos decenios en el campo del pensamiento tomista". Yo lo cito en varias de mis Metodologías, pues me ha ayudado a clarificar el conocimiento de nuestro mecanismo intelectivo de las cosas singulares, conforme lo expusieron Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, que sólo pasa de sensible a intelectivo a través de su correspondiente universal. Puedo conocer sensiblemente a Bobby y a Pedro, pero no los conozco intelectivamente si no me percato de que éste es un hombre de tal raza y caracteres generales, y de que Bobby es un perro, y no un gato o un lobo, con tales caracteres universales, para saber qué actitud puedo tener con ellos. Y; para captar cualquier universal, debo hacerlo por abstracción integrativa y elevarme, si es preciso, a nuevos grados de abstracción para alcanzar los universales trascendentales. Y no llego a poseer unos ni otros universales si no alcanzo su verbo mental, por el carácter locutivo del entender, en cuyo respectivo universal encuadramos los singulares correspondientes para conocerlos intelectivamente.
Pero el libro tiene más enjundia. Lo explica Eusebi Colomer, que piensa que en él Canals viene a entender que el intento de Joseph Maréchal de superar el formalismo kantiano por el camino del dinamismo intelectual es radicalmente insuficiente, así como orientar su diálogo con Kant en una línea exclusivamente "logisista", "desatendiendo la tarea ineludible de elaborar una ontología del sujeto humano, en la cual la objetividad del conocimiento pueda hallar su raíz". Añadiendo en nota que Canals, en esa tarea, "lleva a término, en un marco metafísico ontológico, un cometido análogo al que Heidegger llevó a término en un marco ontológico-existencial en su conocido y genial estudio Kant y el problema de la metafísica". Y sigue el texto:
El sujeto trascendental kantiano es ideado y, por tanto, es sólo uno de los términos, del mismo modo como otro de los términos es el sujeto como lugar de la asociación de actos y momentos de la conciencia subjetiva. El verdadero conocimiento conlleva la mediación de trascendentalidad y concreción personal. De la persona que no es significada por la indicada conciencia psicológica, sino por una singularidad mediata de la trascendentalidad. Para realizar esta mediación, la persona no puede reducirse a la simple subjetividad, es una realidad metafísica y, en consecuencia, se abre al ser, lo alcanza y no se cierra dentro del horizonte delimirado por la fruición estética, emotiva o de cualquier modo psicológica de la propia subjetividad. La contemplación es el cumplimiento de todo un universo de actos personales dirigidos a la verdad y al bien, actos de la vida ordinaria y, a la vez, de sus expresiones más elevadas.
-Estos últimos años, el Doctor Canals los ha dedicado a una labor de profundización en el conocimiento de la síntesis de Santo Tomás de Aquino para el diálogo interdisciplinar, cuyos resultados ha publicado en internet, en la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), por encargo del Arzobispo John Patrick Foley, Presidente del Pontificio Consejo de Comunicaciones Sociales, expresado en su carta de 28 de noviembre de 2002 y transmitido también personalmente por Monseñor Enrique Planas, coordinador general de la RIIAL, quien ha prologado el libro que recoge estos estudios.
Fruto de este encargo del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales es su recientísimo libro Tomás de Aquino. Un pensamiento siempre actual y renovador, que tiene por objeto la síntesis filosófica de Santo Tomás de Aquino, su "coherencia y unidad sintética con que armoniza, al servicio del misterio revelado, las verdades racionales que pertenecen a lo perennemente válido del patrimonio filosófico humano", y logra la síntesis "en la tradición del pensamiento cristiano del sistema aristotélico con la herencia de San Agustín, con la admirable metafísica del espíritu humano como imagen de la Trinidad o con la herencia del neoplatonismo cristiano de los Padres griegos recibida por el magisterio de San Alberto Magno a través de la obra del Pseudo Dionisio Areopagita".
Muestra que Santo Tomás nunca corrió el riesgo de confundir, como Spinoza, al Creador con su obra, ni a Dios con el mundo en un determinismo universal; ni el peligro de escindir, como Kant, el hombre nouménico y el hombre fenoménico, ni en el hombre un dualismo de contrarios, como la gnosis maniquea, situando la carne y el espíritu en una contradicción irreductible, porque comprendió que el mal sólo es "negatividad" o "privación". En la doctrina del Aquinate se afirma que "todo lo entitativo procede de la suprema causa buena divina, sin que se pueda atribuir a ésta la deficiencia de las elecciones de la criatura", debida sólo a su ignorancia, errores o pasiones. Santo Tomás, en su síntesis, con el instrumento de la analogía, tampoco incurre, como Hegel, en una dialéctica de opuestos ni sumerge el ser en devenir que lo absorba, sino que, para él, el ser "es la actualidad de todas las formas". Tiene la "comprensión del ser como acto y perfección de todas las cosas. {...} Uno como 'composición' armónica en el pensamiento de lo que está sintetizado en la realidad".
Muestra también el Doctor Francisco Canals Vidal que la afirmación del Aquinate de que "el Espíritu Santo procede libremente del Padre {...} nos lleva a una lectura de textos de Santo Tomás por la que descubrimos que en la misma libertad de las criaturas, la intención del bien y fin por sí amable es la raíz del libre albedrío respecto de todos los bienes contingente mente apetecibles".
Así, el conocimiento aristotélico de las cosas es combinado y elevado por Santo Tomás en su síntesis con y por la concepción agustiniana del amor, en un saber amoroso como imagen del de Dios.
Monseñor Enrique Planas, al final de su prólogo a este libro, escribe sobre el mismo y sobre el propio Profesor Canals este párrafo que transcribo: