Pastoral de la comunicación

Jorge Oesterheld: La comunicación es la asignatura pendiente de la Iglesia

(La Razón – Fran Otero).- No sólo comparte nombre con el Papa Francisco. Jorge Oesterheld, sacerdote y periodista argentino, director de la edición de la revista «Vida Nueva» en el Cono Sur, trabajó codo con codo con el arzobispo Jorge Mario Bergoglio cuando éste era presidente de la Conferencia Episcopal Argentina entre los años 2005 y 2011. Oesterheld ocupó esos años la secretaría de Comunicación y la dirección de la Oficina de Prensa.

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca, ha publicado numerosos libros; el último, «No basta con un clic. Iglesia y comunicación», que edita la editorial PPC y prologa Antonio Pelayo.

–¿Qué propone en esta nueva obra?

–El libro tiene mi experiencia de casi 20 años de trabajo de comunicación en la Iglesia. A partir de ella, veo que hay muchas cosas que se pueden mejorar. Se trata de que la Iglesia hable de las cosas que le preocupan a la gente común y deje de hablar de sí misma, que se meta en el fondo de los problemas y hable con un lenguaje que entienda la gente. Mientras utilicemos el nuestro, sólo lo entenderán los curas y no seremos significativos para las personas.

–¿Por qué «No basta con un clic»?

–Porque no es suficiente poner cosas en internet o estar en los medios. Hay que estar de una determinada manera y alimentar relaciones, porque estar en los medios supone también una manera de relacionarse con el periodismo que es especial y propia.

–¿Tiene la Iglesia una mala relación con la Prensa?

–En general, el mundo del periodismo tiene una relación difícil con todo el mundo. La Iglesia tiene que entender que los periodistas no tienen que tratarla de un modo diferente. El periodismo no es una agencia de publicidad de la Iglesia, quiere saber lo que sus lectores demandan. No nos podemos enfadar por las preguntas de los periodistas. Tenemos que contestar o decir que no podemos contestar.

–¿Es la comunicación una asignatura pendiente?

–Todavía lo sigue siendo. Existen grandes carencias comunicativas en obispos y sacerdotes, fundamentalmente, por la falta de formación. Y tengo que advertir que no hay otra manera de evangelizar que comunicando.

–¿Están los obispos y sacerdotes preparados para la comunicación de hoy?

–En general, no. No saben cómo relacionarse con la Prensa. Se huye de los periodistas en vez de hablar con ellos y falta profesionalidad en las oficinas de prensa.

–En cambio, el Papa Francisco es un buen comunicador…

–Es un hombre libre, sin nada que ocultar y que dice lo que piensa y lo dice de un modo para que todo el mundo lo entienda. Es breve y preciso y eso hace que sus palabras sean fácilmente trasladables a un titular. De hecho, su lenguaje se adapta perfectamente al de la Prensa y de las redes sociales.

–¿Es una estrategia?

–No lo es. Siempre ha sido así.

–¿Qué diferencias hay a nivel comunicativo entre Bergoglio y Francisco?

–Cuando era presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, hablaba en representación de más de 100 obispos. Eso es muy diferente a representarse a sí mismo y a decir lo que piensa, que es lo que hace ahora. Si presides un organismo tan numeroso, tienes que representar a todos.

–Antes estaba más limitado, ¿no?

– Probablemente, sí. Siempre ha querido ser como es ahora. De hecho, muchos de los gestos que ahora hace, ya los hizo en Buenos Aires.

–¿Tiene el Papa el libro?

–Sí, se lo entregué. Me felicitó y me dijo: «Tú siempre con estas cosas». Me dijo que lo iba a leer y yo le respondí que no creía que encontrara nada nuevo. Todo lo que sé de comunicación lo aprendí junto a él.

–¿Qué le parecen las críticas que han surgido en el interior de la Iglesia contra él?

–Cada institución de la Iglesia tiene sus propias inquietudes, temas y maneras de tratar las cosas. Es inevitable que cada una de ellas presente una imagen del Papa, por decirlo de alguna forma, desde su propia línea.

–¿Cree que aumentarán las resistencias a su Pontificado?

–Seguramente aumente a medida que avance la transformación que propone el Papa. Algunos se verán en la necesidad de decir que no están de acuerdo, pero es bueno que haya opinión pública dentro de la Iglesia. El Papa la promueve.

 

 

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