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Internet y la privacidad de los más pequeños

Internet y la privacidad

(conectacec.com).-  Nuestros hijos pertenecen a la era digital y a nosotros como padres nos preocupa que se expongan  frente al mundo. En Europa se ha trabajado para proteger a los menores de 14 años. Protegen el uso de sus datos en la nube, aunque se haya autorizado para acceder a cierta aplicación. Veremos cómo ha sido el proceso europeo y cómo, independiente de las normas podemos proteger a nuestros hijos.

Nuevos tiempos para la privacidad online de nuestros hijos

Hoy en día, la mayoría de los niños nacen posando para las cámaras móviles de sus padres (lo que se denomina sharenting) y no pueden evitar tener desde la infancia un rastro digital, donde caben fotos, videos, comentarios, información de uso o geolocalización o perfiles online, entre otros. El menor, a medida que crece, accede a los dispositivos y, más aún, dispone de ellos. Rastros que son difíciles de eliminar y que contribuirán más adelante a su reputación online.

Por tanto, dentro del cuidado de la privacidad e intimidad de los más pequeños, es indispensable que los progenitores conozcan la legislación de protección de datos personales y las novedades que presenta el nuevo RGPD (Reglamento General de Protección de Datos en Europa).

En este sentido, la norma europea hace hincapié para cualquier servicio que trate datos personales en la obligatoriedad de informar al usuario sobre quién los trata, qué hará esa empresa con ellos, por qué los trata, cuánto tiempo los conservará o a quién los comunicará. Y el primer paso es comprobar que hemos entendido cómo usa cada uno de los servicios nuestra información y la de nuestros hijos. Por lo que es imprescindible que aceptemos de forma expresa la nueva propuesta de privacidad que hace la red social o el juego online que utilizan los más pequeños, la aplicación educativa que emplean para seguir conectados con su profesor o la herramienta de control parental con la que supervisamos su actividad online; o que la declinemos, si juzgamos que la información que solicita es excesiva para la funcionalidad que aporta. Los padres somos los que tenemos que dar este consentimiento si nuestros hijos tienen menos de 14 años, e igualmente debemos aconsejarles que hagan una reflexión crítica, si son ellos los que ya están en edad de autorizar el uso de sus datos.

Pero además, el nuevo reglamento protege de manera especial los datos personales de los niños, prohibiendo el empleo de esta información con fines de mercadotecnia o elaboración de perfiles de personalidad o de usuario, es decir, que no es lícito comercializar con ellos.

Junto con esto, los legisladores europeos han hecho una apuesta especial por fortalecer nuestros derechos fundamentales en la era digital, así que es posible pedir cuentas a estos servicios sobre los datos personales que almacenan, más aún si se trata de información relativa a menores de edad. De forma específica, el nuevo RGPD aborda el derecho al olvido de los pequeños, de manera que, aun cuando hemos consentido determinados permisos a una aplicación que nuestro hijo utiliza, es posible revocar estos permisos o, lo que es lo mismo, solicitar la rectificación. Este derecho será muy útil para nuestros hijos en el caso en que, siendo pequeños, se consintiera el uso de información y, ya siendo capaces de ejercer sus derechos, no estuvieran de acuerdo; o incluso si se hubiera producido este consentimiento de forma poco consciente sobre los riesgos que implica el tratamiento. Es igualmente interesante la capacidad que tienen los propios menores, sus padres y tutores legales para pedir que se retiren imágenes de sus hijos en plataformas online para las que no hayan dado antes su consentimiento (a lo que se denomina el derecho de oposición).

Una muestra del rigor de esta nueva normativa son las cuantiosas multas que se han impuesto a grandes compañías por saltarse las normas, al introducir un propósito publicitario en los mensajes a fin de informar sobre la actualización de los términos de privacidad (incluyendo por defecto esta opción en las solicitudes de consentimiento). Como ejemplo positivo, a su vez estas grandes empresas están incorporando mejoras orientadas a aumentar la concienciación en los aspectos de privacidad en el lenguaje adaptado a cada público, como ha hecho Facebook con su portal para padres y el específico para jóvenes.

¡Manos a la obra! Revisando juntos los permisos en apps y redes sociales

 

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