De una búsqueda personal a una misión compartida: así nació un proyecto que lleva la Palabra de Dios a todas las generaciones
(es.aleteia.org).-¿Qué hay más bello que la fe en familia? El detrás de Minisciples
Mauricio Romero es un diseñador que ha llevado su profesión a la fe. Pero no lo ha hecho solo: hoy, su familia también forma parte de este proyecto que evangeliza a miles de personas a través de redes sociales.
Minisciples es una cuenta que crea pequeñas historias basadas en los Evangelios, dando vida a la Palabra de Dios de una manera cercana y visual.
Aleteia tuvo la oportunidad de conversar con él para conocer más sobre su historia, su dinámica familiar y el origen de este proyecto católico.
El inicio de su fe
Aunque Mauricio creció en una familia católica, la práctica de la fe se fortaleció cuando él tenía alrededor de 8 años. Sin embargo, como ocurre con muchos jóvenes, al inicio de la adolescencia se alejó. No fue por rebeldía, sino por falta de respuestas.
Su carácter analítico lo llevó a cuestionarlo todo: la autoridad del Papa, la riqueza de la Iglesia, las aparentes contradicciones. Al no encontrar respuestas claras, decidió tomar distancia.
Tiempo después, impulsado por su mamá, comenzó a acercarse nuevamente a experiencias de fe que despertaron su curiosidad. Asistió a un retiro de sanación donde algo se movió en su interior.

Al regresar a su ciudad en Texas, inició la lectura de Introducción al Cristianismo, de Joseph Ratzinger. Fue un proceso lento y exigente: desmenuzaba conceptos, consultaba diccionarios teológicos y releía constantemente. Pero poco a poco, algo cambió.
Cada página despertaba un mayor deseo de conocer a Dios y, sobre todo, comenzó a descubrir que la fe tenía sentido. Por primera vez, no se sentía como una imposición, sino como una posibilidad intelectualmente sólida. Creer no implicaba dejar de pensar, sino pensar más profundamente.
Esa comprensión marcó el inicio de una fe más consciente.
La fe frente al dolor
Poco tiempo después de casarse, Mauricio y su esposa enfrentaron la pérdida de su primer hijo. No solo fue un momento de profundo dolor, sino también una crisis existencial: ¿cómo entender a un Dios que permite ese tipo de sufrimiento?
En medio de ese proceso, su esposa se convirtió en un ancla. Le recordó algo esencial: su matrimonio no era de dos, sino de tres, “porque Dios está en el centro”.
Volver a la comunidad y a la vida espiritual compartida les permitió comprender que, incluso las experiencias más difíciles, pueden convertirse en un encuentro con Dios. Esa comprensión no eliminó el dolor, pero le dio sentido.
La paternidad como misión
Mauricio es padre de seis hijas. Cuando nació su primera hija, hoy de 19 años, se enfrentó a una realidad concreta: en su contexto, no había recursos católicos de calidad para niños en Estados Unidos. La mayoría del contenido disponible era protestante. Fue entonces cuando, desde su formación en diseño y desarrollo de videojuegos, decidió crear algo propio: un proyecto que comunicara la fe de manera clara y atractiva para los más pequeños.
Así nació Minisciples.

Este proyecto también refleja la vida que se vive en su hogar: misa diaria, oración en familia y una formación intencional en la fe, incluso antes de recibir los sacramentos.
Minisciples: evangelizar con belleza
El proyecto ha crecido con una estrategia clara: mantenerse fiel al texto bíblico y seguir el calendario litúrgico. Esto ha permitido que personas de distintos contextos cristianos, incluyendo audiencias protestantes, se acerquen al contenido.
“[En sus ilustraciones querían] un estilo japonés, algo sencillo que los niños pudieran dibujar. El proyecto, llamado Minscípulos (Minisciples en inglés), se gestó durante 20 años. Hoy, mi hija mayor es quien hace las ilustraciones y yo me encargo de las animaciones”.

La audiencia principal está compuesta mayoritariamente por mujeres en Estados Unidos, ya que el proyecto comenzó en inglés. Sin embargo, al responder a la petición del público de traducir el contenido al español, su alcance se ha expandido a nivel internacional, especialmente en países como México, Brasil e India.
Formar discípulos
Mauricio y su familia colaboran en la creación de esta iniciativa con un objetivo claro: ayudar a que más personas profundicen en su fe y se acerquen a la Palabra de Dios de manera constante. La misión del proyecto se resume en una frase:
«Hacer Miniscípulos (discípulos) de todas las naciones. Esa es la gran comisión”
