(diocesispalencia.org).-La educación sexual hoy en día no se encuentra en los libros de texto, sino en las pantallas de nuestros hijos. Es urgente que las familias asumamos un rol activo para guiar a nuestros jóvenes en un entorno digital donde la información fluye sin filtros ni censura.
Recientes informes, como el publicado por FAD Juventud, revelan que más del 40% de las familias españolas nunca o casi nunca hemos hablado de educación sexual con nuestros hijos. Esto provoca que los jóvenes recurran a internet o a las redes sociales como su principal fuente de información, exponiéndose a contenidos inapropiados o distorsionados.
Hoy en día, la sexualidad de los adolescentes está profundamente influenciada por lo que ven en sus dispositivos. Como madres y padres, no podemos competir con la velocidad de internet, pero sí podemos ofrecer algo que ninguna pantalla puede dar: confianza, afecto y criterio.
Para abordar la sexualidad en el entorno familiar de forma actual, debemos trabajar sobre tres pilares fundamentales:
• Superar el silencio: Si no somos nosotros quienes respondemos a sus dudas sobre el cuerpo, el afecto y la identidad, será un buscador web o un perfil anónimo quien lo haga.
• Alfabetización afectivo-sexual digital: Es vital conversar abiertamente sobre el impacto de la pornografía digital, el sexting y la importancia de proteger la privacidad en la red.
• Enseñar el valor del consentimiento: En un mundo hiperconectado, educar en el respeto a los límites propios y ajenos es la mejor herramienta de prevención contra la violencia.
Educar en sexualidad no es simplemente hablar de biología o de prevención de riesgos; es, sobre todo, educar en el amor, el respeto y la autoestima.
La invitación para hoy es clara: Rompamos la barrera de la incomodidad. Convirtamos nuestro hogar en ese espacio seguro donde se pueda preguntar de todo sin miedo a ser juzgado. Nuestra presencia consciente es el mejor filtro de protección que nuestros hijos pueden tener.
