INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La encíclica del Papa León: IA y más allá

(osservatoreromano.va/es).-En un momento especialmente delicado, en el que avanzamos a toda velocidad hacia un futuro marcado por la inteligencia artificial, el Papa León XIV hizo esta semana un llamamiento al mundo para que se detenga un instante y reflexione sobre las preguntas que, en última instancia, la inteligencia artificial no está diseñada para responder.

En la introducción a la encíclica Magnifica Humanitas («Magnífica Humanidad»), la primera enseñanza autorizada de su pontificado, el Papa pregunta: «¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?» La IA puede proporcionarnos mapas detallados y datos voluminosos, pero una vez hayamos dado respuestas a estas preguntas existenciales, en última instancia, depende precisamente de nosotros, seres falibles y mortales, determinar esas respuestas.

Al comentar el documento del Papa, el New York Times asumió que esta encíclica «se espera que esté en el centro del reinado del pontífice de 70 años”. Esta podría ser una apuesta segura, teniendo en cuenta cómo León ha hablado varias veces sobre IA desde su elección el año pasado y cómo este ha seguido los pasos de su predecesor, el Papa Francisco, quien presidió una serie de conferencias sobre «la era digital». (A dos de los cuales pude asistir). El gigante de la IA está arrasando el planeta y, como indica el Papa, es fundamental que la humanidad se enfrente a los profundos desafíos filosóficos y espirituales—pero también geopolíticos y económicos—que plantea. En esta encíclica de 42.000 palabras, ofrece un análisis reflexivo y exhaustivo de la inteligencia artificial, así como un conjunto de prescripciones morales y prácticas para el futuro. Es un conjunto de profundas reflexiones sobre nuestro mundo en rápida evolución. Sin embargo, asumir que la IA será la preocupación central de este papado probablemente sea una mala interpretación de esta encíclica y también de lo que León ha enfatizado predominantemente a lo largo de su joven pontificado.

Un enfoque más amplio

Aunque la IA es una realidad colosal que sacude el mundo de formas vastas y aún

inimaginables, es posible ver el mensaje del Papa León dentro de un enfoque mucho más

amplio y abarcador: la necesidad crítica de responder a lo que puede llamarse un paradigma global de violencia con un paradigma aún mayor de paz y noviolencia. En esta encíclica, el Papa León subraya la importancia de la Doctrina Social Católica —incluyendo la dignidad inherente de la persona humana, el bien común, la solidaridad y la justicia social— como base para pensar la IA de forma fiel y práctica. Pero también esto es fundamental para este paradigma más amplio.

La IA trae nuevos peligros al mundo, muchos de los cuales están documentados en el texto del Papa, pero también es posible interpretar la IA, no tanto como una etapa cualitativamente nueva y única del camino de la humanidad, sino como una variante de un desafío más antiguo:

los sistemas interconectados de violencia, injusticia, dominación y fuerza bruta. Desde este punto de vista, la meticulosa evaluación de la IA por parte del Papa León forma parte de un diagnóstico más amplio de los sistemas y estructuras de violencia que han afectado a la humanidad mucho antes de la llegada de Silicon Valley.

Desde sus primeros momentos como Papa, León ha señalado sin descanso este mayor

desafío y sus alternativas. Esto se manifestó de forma dramática cuando, momentos después de su elección, bendijo al mundo entero desde el balcón que domina la Plaza de San Pedro con la frase que el Jesús resucitado compartió con sus discípulos—»La paz sea con todos vosotros»—y luego iluminó inmediatamente el significado de esta paz, proclamando dramáticamente que la paz de Cristo es «desarmada y desarmante», una frase que pone de relieve cómo la noviolencia activa está en el corazón del Evangelio señalandonos un camino radicalmente diferente en estos tiempos de crisis. Desde entonces, Su Santidad ha invocado el término «paz» más de 400 veces en declaraciones que responden a innumerables formas de violencia, guerra e injusticia que se dan en todo el mundo.

El Papa no solo ha denunciado esa espiral de destrucción —las guerras que asolan el mundo, la pobreza estructural, la corrupción, la crisis climática y otras muchas formas de violencia estructura, junto con el inmenso sufrimiento que provocan—, sino que también ha instado reiteradamente a la Iglesia y al mundo a recorrer el camino más poderoso y fiel a seguir, el camino desarmado y desarmante que, como se indica en el subtítulo de esta encíclica, es el camino para «salvaguardar a la humanidad en tiempos de inteligencia artificial.»

Enfrentando la violencia

Aunque esto implica enfrentarse a los peculiares dilemas que plantea la IA, también implica enfrentarse al paradigma de la violencia que la sustenta. Como subraya el Papa León, la IA corre el riesgo de deshumanizar a la persona humana, pero la deshumanización no es nueva.

La IA amenaza con un salto dramático en la capacidad y la autonomía de los sistemas militares, pero la guerra no es nueva. La IA pone en peligro la comunicación veraz, pero no es un fenómeno nuevo. La IA, sin duda, intensificará estos desafíos, pero están arraigados en patrones con los que la humanidad ha lidiado desde tiempos inmemoriales. Es este paradigma más amplio el que el Papa León está abordando, incluso mientras profundiza en los detalles de la inteligencia artificial.

Jesús enfrentó este paradigma de dominación y violencia y, con sus palabras y su testimonio, nos invitó a seguir un paradigma de noviolencia activa. Ese llamado a la noviolencia del Evangelio se refleja hoy en la visión de la nueva encíclica a construir una «civilización del amor», que incluya una comunicación desarmada y desarmante, la construcción de paz mediante la justicia y la adopción de la perspectiva de las víctimas.

Magnifica Humanitas resuena como una invitación a recuperar el paradigma de noviolencia o de Jesús mientras miramos hacia el futuro. A lo largo de la encíclica, el compromiso del Papa León con la noviolencia del Evangelio es evidente: «La memoria de los santos, de los justos y de los pacificadores a menudo olvidados, nos muestra que la gracia no elimina mágicamente el conflicto, sino que inspira una resistencia activa al mal y una creatividad asombrosa para hacer el bien». Y, «Es importante reafirmar que la teoría de la ‘guerra justa’, que con demasiada frecuencia se ha utilizado para justificar cualquier tipo de guerra, está ahora desfasada. La humanidad posee herramientas mucho más eficaces y capaces para promover la vida humana y resolver conflictos». En su documento magistral, el Papa León señala la forma «desarmada y desarmante» de estas herramientas: resistencia activa, creatividad, herramientas eficaces y capaces, resolución pacífica de conflictos y abandono de la teología de la violencia justificada.

Comprometiendo la IA y más allá

En esta encíclica, el Papa León ha aplicado este paradigma no violento a la IA: desarmar la IA significa sustraerla de la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar, sino también económica y cognitiva. Desarmar significa romper esta equivalencia entre el poder tecnológico y el derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida.”

El Papa León aplica la lente del desarme noviolento y robusto a los desafíos de la IA, pero a lo largo de su papado, también ha utilizado esta lente para examinar y responder a muchas otras situaciones donde la inviolable sacralidad de la persona humana está bajo ataque. En su mensaje de Pascua de 2026, dijo: «La fuerza con la que Cristo resucitó es noviolenta.” «¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo.» Al escuchar las palabras del Papa, Austen Ivereigh, biógrafo del Papa Francisco, declaró: «Los mensajes y la forma de actuar del Papa León nos están enseñando cómo construir un nuevo orden mundial de noviolencia a partir de las cenizas del actual desorden mundial».

«¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir para la comunidad humana y para los pueblos? » En Magnifica Humanitas, el Papa León responde a estas preguntas llamándonos a embarcarnos en un viaje hacia una «civilización del amor». Esta encíclica abre el espacio para que la Iglesia explore aún más profundamente el paradigma más amplio de la noviolencia y la paz y cómo este paradigma puede enseñarnos a desarmar todo lo que obstaculiza este amor en nuestras vidas y en el mundo entero.

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