Pastoral de la comunicación

Panelistas del Seminario Internacional llaman a comunicar el Evangelio sin divisiones, protagonismos ni superficialidad digital

Desde la experiencia del Vaticano y la pastoral digital latinoamericana, los expositores compartieron claves para anunciar a Cristo en los nuevos entornos digitales.

(adn.celam.org/).-¿Cómo anunciar el Evangelio en la cultura digital sin perder autenticidad ni profundidad? Esa fue la pregunta que orientó el conversatorio «Comunicar Hoy: Estrategias y formatos actuales para la evangelización», desarrollado durante el VII Seminario Internacional Comunicaciones de Iglesia, realizado los días 27 y 28 de julio en la Pontificia Universidad Católica de Chile. 

Las reflexiones estuvieron a cargo del sacerdote chileno Felipe Herrera-Espaliat, editor general de Radio Vaticana y Vatican News en el Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, y del sacerdote mexicano José Juan «Borre» Montalvo, miembro del Centro para la Comunicación del Celam y uno de los referentes de la pastoral digital latinoamericana.

Las reflexiones de ambos convergieron en un mismo llamado: asumir la cultura digital como un verdadero espacio de misión, donde el anuncio de Jesucristo debe realizarse desde la cercanía, el testimonio de vida y la comunión que brota del Evangelio.

Comunicar para la comunión

La necesidad de comunicar para anunciar el Evangelio y fortalecer la comunión fue una de las ideas centrales planteadas por el padre Felipe Herrera-Espaliat. «La comunicación, especialmente aquella del Evangelio, siempre está destinada, por un lado, a la buena noticia y, por otro lado, a la comunión», sostuvo.

El editor general de Radio Vaticana y Vatican News sostuvo que la autenticidad de la comunicación cristiana no depende de su alcance, sino de su capacidad para generar comunión. «Si lo que yo estoy comunicando no genera y no procura la comunión en el mundo, no es realmente una comunicación como las que nos pide Cristo».

Asimismo, advirtió sobre los riesgos de una comunicación que alimente enfrentamientos dentro de la propia Iglesia. «Aquello que se comunica y que está generando críticas que producen heridas, críticas que producen divisiones, no es una comunicación de Iglesia».

Herrera-Espaliat aclaró que comunicar desde el Evangelio no significa ignorar las complejidades del contexto actual, sino permanecer fieles al modo de actuar de Jesucristo. «No se trata de ser ingenuo; se trata de ser verdaderamente discípulos de Aquel que vino a dar su vida anunciando una buena nueva».

Cercanía sin perder la identidad

Sobre los formatos breves que predominan en las redes sociales, el sacerdote chileno defendió una comunicación capaz de acercarse a las personas sin caer en la trivialización del Evangelio. «Tenemos que buscar ser cercanos a la gente, pero no cercanos haciendo el ridículo».

A su juicio, el desafío no es solo comunicar con creatividad, sino hacerlo desde el mismo estilo de Jesús: una cercanía que humaniza, acoge y nunca hiere. «Una cercanía como aquella que reveló Jesucristo […] tierna, misericordiosa, es la que tiene que expresar la comunicación a través de las redes, siempre creativa, pero jamás haciendo el ridículo y jamás haciendo críticas que hieran a los demás».

El sacerdote chileno destacó además la necesidad de mirar más allá de las propias realidades locales para reconocer la riqueza de una Iglesia que, aun expresándose de formas diversas, permanece unida en la misma fe. «Tenemos que aprender a mirar una Iglesia universal. Somos parte de algo mucho mayor, pero de algo que es una gran comunión en el Espíritu por Jesucristo».

Al profundizar en el valor de la proximidad, Herrera-Espaliat afirmó que la comunicación solo puede convertirse en un instrumento de comunión cuando parte del reconocimiento de la fraternidad humana. «Solo en la medida en que consideremos que los demás son, y por lo tanto somos, hijos de un mismo Padre, podremos comunicar para la comunión».

Habitar la cultura digital

Al abordar los desafíos de la pastoral digital, el padre José Juan «Borre» Montalvo afirmó que la Iglesia está llamada a comprender las redes sociales como auténticos espacios de encuentro humano y evangelización, más que como simples canales de difusión. «Las redes sociales son sociales y no solamente un medio de comunicación más. Es un espacio, es una cultura, es un lugar donde la gente se conoce, donde aprende, donde trabaja, interactúa o incluso se evangeliza».

Retomando el episodio evangélico de los discípulos de Emaús, el padre Borre afirmó que la evangelización digital debe privilegiar la presencia y el acompañamiento por encima de la simple difusión de mensajes. «Tenemos que ser como los discípulos de Emaús […] ser una presencia, no un mensaje nada más que se comunica como un panfleto, sino ser la presencia de Cristo incluso en estas calles virtuales».

A través de una comparación con la celebración de la Eucaristía, el sacerdote insistió en que la prioridad de la Iglesia no debe ser acumular seguidores, sino favorecer experiencias auténticas de encuentro con Cristo. «La Iglesia debe buscar cómo generar una experiencia, un encuentro con Dios, que por ende dé like, pero no por esa motivación, sino por ese encuentro».

Y sintetizó esa idea con una frase que despertó especial interés entre los asistentes: «Que cada like sea un amén al encuentro con Dios que experimentó con ese contenido».

Creatividad con el Evangelio en el corazón

El sacerdote mexicano enfatizó que el mayor desafío para quienes evangelizan en el ámbito digital es permanecer fieles a su identidad y a la misión recibida, sin dejarse absorber por la lógica del protagonismo o la popularidad. «El peligro de dejar y olvidar nuestra identidad de enviados, de misioneros y de bautizados».

Al abordar los lenguajes más eficaces para la evangelización digital, el padre Borre destacó que ninguna estrategia supera la fuerza de un testimonio auténtico, nacido de la propia experiencia de fe. «Lo que más se valora es el testimonio; que hables desde ti, desde tu experiencia, desde lo que el Señor ha hecho en tu vida».

Las reflexiones de ambos dejaron una idea común: la evangelización digital necesita creatividad e innovación, pero, sobre todo, comunicadores cuyo testimonio esté profundamente arraigado en Jesucristo.

Como reflexión final, Herrera-Espaliat animó a los comunicadores a cultivar una creatividad profundamente enraizada en el Evangelio. «Tenemos que ser creativos, pero para comunicar el Evangelio tenemos que conocerlo muy bien […] Creatividad y mucho Evangelio; así se comunica bien la Iglesia».

Como cierre del conversatorio, el padre Borre dejó un llamado a los comunicadores de la Iglesia a evangelizar con valentía, creatividad y una profunda experiencia de Cristo. «Yo los invitaría primero a ser valientes, a ser enamorados de Cristo y, sobre todo, ser creativos […] dejar que el Espíritu Santo te llene de creatividad». Su exhortación culminó evocando el mandato misionero que sigue inspirando la acción evangelizadora de la Iglesia: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio».

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