(weca.it/).-El Papa León XIV recibió en audiencia, el jueves 25 de junio en el Palacio Apostólico, a los presidentes y representantes de los colegios y universidades jesuitas de América del Norte. En el discurso dirigido a los presentes, el Papa situó la labor educativa en un tiempo definido de "cambios de época" y dedicó el último pasaje al impacto creciente de la inteligencia artificial.
León XIV indicó una tarea específica a las universidades. “Es importante empezar ahora a abordar las consecuencias, tanto positivas como negativas, que se derivan de estos avances”, afirmó, recordando su propia encíclica “Magnifica humanitas” (15 de mayo de 2026), que afirma que “las nuevas tecnologías abren un horizonte ampliado en direcciones que, aunque intuibles, todavía no podemos prever plenamente”.
Para el Papa, los colegios y universidades tienen "un papel especial que desempeñar a este respecto": dar un nuevo impulso a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia "de una manera que sea relevante para hoy y eficaz para afrontar la revolución digital".
La referencia a la tecnología cierra un discurso construido sobre las cuatro Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús, confirmadas en 2019. Sobre la primera – indicar el camino hacia Dios a través de los Ejercicios Espirituales y el discernimiento – León El Papa invitó a los campus a mantener abiertas las oportunidades de participación en los Ejercicios, observando que "muchos jóvenes y adultos están redescubriendo la fe cristiana, tal vez después de un período de vida en el que se habían distanciado un poco de Dios".
La segunda preferencia tiene que ver con la proximidad a los pobres y excluidos. Los institutos, afirmó el Papa, están llamados a ser "poderosos canales para promover el cambio sistémico a través de la propuesta de nuevos modelos basados en la solidaridad y el bien común", ofreciendo a inmigrantes, refugiados y personas de nivel socioeconómico más bajo la posibilidad de acceder a itinerarios de estudio avanzados.
La tercera preferencia es el acompañamiento de los jóvenes en la construcción de un futuro de esperanza, que debe promoverse a través de oportunidades de diálogo, servicio y oración. El cuarto es el cuidado de la creación: León XIV pidió a las universidades enseñar con el ejemplo y no sólo con la teoría, permitiendo que vuestras comunidades sean ejemplos de sostenibilidad ecológica, de sencillez y de gratitud por los dones de Dios.
